Nueva instancia de negociación nuclear bajo mediación de Omán

NewsITe
Una nueva ronda de negociaciones nucleares indirectas entre Irán y Estados Unidos se puso en marcha en Ginebra, Suiza, con la mediación del sultanato de Omán. Se trata del segundo capítulo de un proceso diplomático que intenta encauzar las tensiones en torno al programa nuclear iraní y abrir espacio para un entendimiento que reduzca el riesgo de escalada en Medio Oriente.
Por el lado de Washington participan el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump y figura clave en el diseño de la política exterior de la actual administración. Del lado iraní, la delegación “diplomática y especializada” está encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Seyed Abbas Araghchi, quien llega con el respaldo del liderazgo político de Teherán.
Las conversaciones en Ginebra se desarrollan de manera indirecta: las delegaciones no se sientan en la misma mesa, sino que transmiten sus posiciones a través de representantes de Omán. Este esquema de “diplomacia por intermediarios” busca reducir la tensión política y permitir que cada parte mida sus pasos sin quedar expuesta públicamente ante posibles retrocesos o cambios de posición.
En la antesala de este encuentro, el vicecanciller iraní Majid Takht-Ravanchi declaró a la BBC que la república islámica está dispuesta a discutir la dilución al 60 % de su uranio enriquecido, gesto que Teherán presenta como señal de flexibilidad. Sin embargo, el funcionario fue categórico al rechazar la posibilidad de un “enriquecimiento cero” en suelo iraní, una de las exigencias más duras planteadas en distintos momentos por Washington y por sectores aliados en la región.
Antecedente en Mascate y perspectivas de avance
La cita en Suiza se produce tras una primera ronda realizada el 6 de febrero en Mascate, capital de Omán. Aquellas conversaciones fueron calificadas por ambas partes como un “buen comienzo”, aunque no arrojaron avances concretos en materia de compromisos verificables ni plazos. Sí dejaron, no obstante, la puerta abierta para profundizar un canal de diálogo que había estado prácticamente paralizado.
Según analistas consultados por medios internacionales, el desafío central pasa por encontrar fórmulas que permitan a Irán sostener un programa nuclear con fines declarados como pacíficos, bajo supervisión internacional, al tiempo que Estados Unidos y sus aliados reciban garantías de no proliferación y estabilidad regional. La discusión incluye temas sensibles como el nivel de enriquecimiento de uranio, el acceso de inspectores y la gradualidad de posibles alivios a las sanciones económicas.
- Negociaciones indirectas en Ginebra, mediadas por Omán.
- Participación de altos funcionarios de la Casa Blanca y del gobierno iraní.
- Posible reducción del uranio enriquecido al 60 % como gesto de Teherán.
- Sin consenso sobre el pedido de enriquecimiento cero en Irán.
- La primera ronda en Mascate fue valorada como un buen inicio, pero sin resultados visibles.
“Irán puede mostrar flexibilidad discutiendo la dilución al 60 % del uranio enriquecido, pero el enriquecimiento cero en nuestro territorio está fuera de discusión”, declaró el vicecanciller Majid Takht-Ravanchi a la BBC.
Mientras el proceso continúa en Ginebra, las potencias internacionales siguen de cerca el desarrollo de las conversaciones, conscientes de que cualquier avance o retroceso tendrá impacto directo sobre la seguridad energética, la estabilidad en Medio Oriente y el equilibrio diplomático global. Por ahora, las expectativas son moderadas, pero el solo hecho de mantener abierto el canal de diálogo ya es interpretado como una señal relevante en un escenario marcado por la desconfianza y las sanciones cruzadas.

