Grossi y el canciller iraní afinan postura nuclear en Ginebra

Reunión clave en Ginebra antes del nuevo capítulo nuclear

El director del OIEA Rafael Grossi reunido con el canciller iraní en Ginebra

NewsITe

En la antesala de una nueva ronda de negociaciones nucleares indirectas entre Irán y Estados Unidos, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, mantuvo este lunes en Ginebra una reunión técnica con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi. El encuentro se desarrolló en un clima de trabajo intenso y buscó ordenar el capítulo nuclear de Teherán de cara a las discusiones que se abrirán este martes en la ciudad suiza.

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De acuerdo con la Cancillería iraní, ambas delegaciones intercambiaron opiniones sobre cuestiones técnicas vinculadas a la cooperación entre Irán y el OIEA, en el marco de las obligaciones de salvaguardias que pesan sobre el programa nuclear de Teherán. La conversación tuvo en cuenta el nuevo escenario generado por una ley aprobada por el Parlamento iraní en junio del año pasado, que restringió parte de la colaboración bilateral y limitó el acceso de los inspectores internacionales.

La comitiva iraní presentó a Grossi sus planteos técnicos en relación con las negociaciones nucleares indirectas con Washington, proceso en el que la agencia de control atómico de la ONU cumple un rol clave como organismo verificador. Según trascendió, la intención de Teherán es avanzar hacia un entendimiento que le permita aliviar sanciones sin resignar lo que considera derechos soberanos sobre el uso pacífico de la energía nuclear.

Mensajes en redes y expectativas sobre las conversaciones

Tras el encuentro, Grossi señaló en la red social X que ambas partes mantuvieron “profundas discusiones técnicas”, un mensaje que buscó transmitir seriedad en la preparación de las negociaciones calificadas como “importantes” para los próximos días. Por su parte, Araghchi subrayó que viajó a Ginebra acompañado por un equipo de expertos nucleares iraníes, con quienes participó de la reunión, e insistió en que el diálogo se centra en aspectos estrictamente técnicos y de verificación.

El canciller iraní anticipó que antes del nuevo cara a cara indirecto con la delegación estadounidense también se entrevistará con el ministro de Exteriores de Omán, Sayyid Badr bin Hamad Al Busaidi, país que en los últimos años se consolidó como mediador discreto entre Irán y Estados Unidos. “Estoy en Ginebra con ideas reales para alcanzar un acuerdo justo y equitativo. Lo que no está sobre la mesa: la sumisión ante las amenazas”, remarcó Araghchi en un mensaje que marca los límites de la posición iraní.

Las delegaciones iraní y estadounidense, encabezadas por Araghchi y por el enviado especial del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Steve Witkoff, ya se habían visto la cara de forma indirecta el 6 de febrero en Mascate, Omán. Medios estadounidenses dan por hecho que Witkoff volverá a encabezar la representación de Washington en esta nueva ronda de conversaciones en Ginebra, con la mirada puesta en contener el programa nuclear iraní y reducir las tensiones regionales.

Ejercicio militar iraní en el estratégico Estrecho de Ormuz

En paralelo al frente diplomático, Irán activó un mensaje de fuerza en el plano militar. La agencia semioficial Tasmin informó que la Armada del Cuerpo de la Guardia de la Revolución Islámica (CGRI) inició un ejercicio denominado “Control inteligente del Estrecho de Ormuz” en una de las vías marítimas más sensibles del planeta. Por allí transita una porción significativa del comercio global de petróleo, lo que convierte a la zona en un punto neurálgico de la seguridad energética mundial.

  • El operativo está liderado por la Armada del CGRI y supervisado en terreno por el comandante del cuerpo, mayor general Mohammad Pakpour.
  • Los ejercicios buscan evaluar la preparación operativa de las unidades navales y ensayar respuestas ante eventuales amenazas militares o de seguridad en la región.
  • Teherán procura también reforzar lo que define como un uso “inteligente” de sus ventajas geopolíticas en el Golfo Pérsico y el Mar de Omán.

“Evaluar la preparación operativa y perfeccionar los planes de acción recíproca ante posibles amenazas en el Estrecho de Ormuz” figura entre los objetivos centrales del ejercicio, según la agencia Tasmin.

La combinación de avances diplomáticos en Ginebra y demostraciones militares en el Estrecho de Ormuz perfila un tablero complejo en el que Irán busca llegar a la mesa de negociación con capacidad de presión, pero sin cerrar la puerta a un entendimiento. Las próximas horas en Suiza serán determinantes para medir si las “profundas discusiones técnicas” anticipan un acercamiento real entre Teherán y Washington o si el pulso nuclear seguirá dominando la agenda internacional.

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