Quién es Pablo García Cejas, el temido asesino de Maldonado

De trabajador común a asesino serial en Maldonado

Pablo García Cejas, conocido como el asesino de Maldonado

NewsITe

Pablo José García Cejas, conocido en Uruguay como “el asesino de Maldonado”, se transformó en uno de los criminales más temidos de ese país tras encadenar tres homicidios en pocos meses durante 2015. Nacido en 1982 y sin un pasado mediático, pasó de llevar una vida relativamente normal a convertirse primero en sicario y luego en asesino serial, en un caso que conmocionó al departamento de Maldonado y ocupó portadas en la prensa regional.

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El punto de quiebre se dio a comienzos de 2015, cuando García Cejas conoció en un chalet de Punta del Este, llamado “Los Picaflores”, a Claudia von Graevenitz, de 56 años. Según la investigación judicial, fue ella quien le propuso un plan criminal: pagarle alrededor de 90.000 pesos uruguayos –unos 3.100 dólares de entonces– y ofrecerle trabajo a cambio de asesinar a su hermano, Alejandro von Graevenitz, de 58 años, con antecedentes penales y dueño de la casa familiar que Claudia pretendía heredar.

Tras dudar y pedir tiempo para pensarlo, el hombre finalmente aceptó. El 2 de abril de 2015 se presentó en la residencia de los Von Graevenitz con la excusa de entregar unos objetos de un amigo. Cuando Alejandro se dio vuelta para lavar unos platos, García Cejas tomó una barra de hierro que encontró en el lugar y lo golpeó reiteradamente en la cabeza. La víctima murió horas más tarde en el Hospital Pan de Azúcar. El arma fue descartada en un vertedero, pero luego hallada por la Policía, lo que sería una pieza clave en la causa.

El segundo crimen: la joven trabajadora sexual

Lejos de terminar allí, la violencia escaló. En junio de 2015, la desaparición de Koni Silva, una trabajadora sexual de 19 años, encendió las alarmas de su familia en Maldonado. Ese mismo día, el dueño de un complejo de cabañas en Punta del Diablo, en el departamento de Rocha, llamó a la Policía tras advertir un fuerte olor nauseabundo que salía de una de las unidades.

Cuando los efectivos ingresaron, encontraron el cuerpo desnudo y en avanzado estado de descomposición de la joven, cubierto con sábanas blancas. La autopsia determinó que había sufrido dos golpes fatales en la cabeza, propinados con una piedra tomada de la chimenea de la cabaña. Testimonios recolectados en la zona ubicaban a Silva por última vez en compañía de García Cejas, a quien atendía de forma habitual como cliente.

Extorsión, huida y el tercer asesinato

De acuerdo con el expediente, durante esos encuentros el hombre le habría confesado a Koni Silva el asesinato de Alejandro von Graevenitz. Ante esa revelación, la joven lo habría amenazado con denunciarlo si no le entregaba dinero. Temiendo ser descubierto, García Cejas tomó la piedra de la chimenea y la golpeó en la cabeza hasta matarla. Luego se llevó el teléfono de la víctima y un Chevrolet Meriva alquilado, y arrojó las llaves de la cabaña a un contenedor de basura.

Identificado como el principal sospechoso por el crimen de Silva, la Policía montó un operativo para detenerlo. Al ser divisado conduciendo una camioneta en Maldonado, se inició una persecución a alta velocidad, durante la cual los agentes llegaron a disparar contra el vehículo. El auto terminó estrellado, pero García Cejas logró escapar hacia los cerros y se mantuvo prófugo durante varias horas.

Tras recorrer varios kilómetros a pie, apareció frente a una distribuidora y pidió ayuda al personal de seguridad, a quien le dijo que había sido asaltado y necesitaba un taxi. Ya en el vehículo, ofreció su número de teléfono al chofer con la promesa de pagarle al día siguiente y pidió volver a “Los Picaflores”, donde se bañó y comió como si nada hubiera ocurrido.

El femicidio de Claudia y la captura final

Al día siguiente, el caso sumó un nuevo capítulo trágico. Claudia von Graevenitz regresó al chalet y, al enterarse de que García Cejas había vendido un mueble sin su autorización, se desató una fuerte discusión. Según reconstruyó la Justicia, la mujer llegó a abofetearlo. Él respondió tomando un cuchillo y apuñalándola en reiteradas oportunidades, mientras la víctima intentaba defenderse con una lámpara.

Luego del asesinato, García Cejas huyó en un automóvil con la intención de llegar a la casa de sus padres, en la zona de Chihuahua, también en el departamento de Maldonado. Mientras tanto, la desaparición de Claudia encendía las señales de alarma: el 15 de junio, la Policía allanó “Los Picaflores”, encontró todo cerrado con llave y sin respuesta a los llamados. Ante la sospecha, irrumpieron por la fuerza y hallaron el cuerpo sin vida de la mujer en una de las habitaciones.

Las evidencias recogidas en el lugar, sumadas a los antecedentes de los días previos, apuntaron de inmediato a García Cejas como autor del femicidio y lo colocaron en el centro de una de las investigaciones criminales más complejas de los últimos años en Maldonado.

Condena y repercusión en Uruguay

Tras intensificar la búsqueda, la Policía uruguaya logró detener a García Cejas al día siguiente en la vivienda de sus padres. La Justicia lo declaró culpable por el triple homicidio: el asesinato por encargo de Alejandro von Graevenitz, el crimen de la trabajadora sexual Koni Silva y el femicidio de Claudia von Graevenitz.

La sentencia fue contundente: 30 años de prisión, la pena máxima prevista por la legislación uruguaya para este tipo de delitos. Actualmente cumple condena en el Penal de Libertad, una de las cárceles de mayor seguridad del país vecino.

El caso fue catalogado por la prensa local como uno de los episodios criminales más impactantes en la historia reciente del departamento de Maldonado.

La figura de Pablo García Cejas continúa siendo objeto de análisis en ámbitos judiciales y criminológicos, tanto por la rapidez con la que escaló su espiral de violencia como por la combinación de sicariato, femicidio y asesinato de una joven en situación de vulnerabilidad, en un período de apenas meses.

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