De un pueblo francés a la misión Crew-12 de la NASA y SpaceX

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Sophie Adenot se convirtió en la gran protagonista de la nueva misión Crew-12, lanzada por la NASA en conjunto con SpaceX, y en un símbolo de inspiración para Francia y Europa. Consagrada astronauta el 22 de abril de 2024 por la Agencia Espacial Europea (ESA), la ingeniera y piloto francesa despegó rumbo a la Estación Espacial Internacional tras un recorrido profesional marcado por la perseverancia, la disciplina y una temprana fascinación por el vuelo.
Nacida en 1982 en Cosne-Cours-sur-Loire, un pequeño pueblo de la región de Nièvre, Adenot creció en un entorno familiar que estimuló la curiosidad y el estudio. Hija de un notario y una farmacéutica, suele recordar su infancia como una etapa en la que las preguntas eran bienvenidas y el conocimiento era un valor central. En ese contexto apareció una figura clave: su abuelo, que pasó de ser mecánico de autos a integrar la Fuerza Aérea francesa. Sus historias sobre motores y aviones encendieron en Sophie una pasión que no se apagaría más.
Según ha contado en diversas entrevistas, alrededor de los 10 años comenzó a soñar seriamente con convertirse en astronauta. Leía biografías de aviadores y exploradores, recortaba artículos de diarios y revistas, y los pegaba frente a su escritorio. Esa vocación encontró un modelo concreto en 1996, cuando la francesa Claudie Haigneré se convirtió en la primera mujer del país en viajar al espacio. Adenot tenía 14 años y siguió con devoción cada paso de esa misión hacia la estación espacial Mir.
Una carrera forjada entre helicópteros y rescates
Tras completar sus estudios superiores, Sophie Adenot obtuvo un máster en ingeniería y en 2004 ingresó a Airbus Helicopters, donde se especializó en el diseño de cabinas. Cuatro años más tarde dio un giro decisivo a su trayectoria al convertirse en piloto de helicóptero, integrando un escuadrón dedicado a misiones de búsqueda y rescate entre 2008 y 2012. Luego pasó a encargarse del transporte de autoridades gubernamentales, una función que exige precisión extrema y una sólida preparación técnica.
Su carrera continuó en ascenso hasta transformarse en la primera mujer francesa piloto de pruebas de helicóptero en la Fuerza Aérea y Espacial. Allí pudo combinar su formación de ingeniera con la experiencia de vuelo, probando nuevos equipos en condiciones exigentes. “Me encanta ser piloto de helicóptero… poner a prueba los límites de una máquina en un entorno complejo, llegar hasta el final de lo que la tecnología puede hacer. Eso es lo que me hace feliz”, ha señalado en más de una oportunidad.
De la ESA a la Estación Espacial Internacional
El paso siguiente fue el espacio. Cuando la Agencia Espacial Europea abrió la convocatoria para una nueva generación de astronautas, Adenot no dudó en postularse. Su currículum se impuso entre 22.500 candidatos y en noviembre de 2022 fue seleccionada para el cuerpo de astronautas europeos. Desde entonces atravesó un entrenamiento intensivo que incluyó el aprendizaje de ruso, la profundización en biología y medicina espacial, y largas prácticas en tanques de agua en Colonia para simular actividades extravehiculares.
También se formó en el manejo de los brazos robóticos de la Estación Espacial Internacional, una habilidad clave para las tareas de mantenimiento y para la manipulación de cargas científicas. En ese proceso mantuvo contacto regular con su gran referente, Claudie Haigneré, quien se ofreció como mentora y apoyo. “Si alguna vez me necesitás, estoy acá”, le escribió en una de las comunicaciones que Adenot suele destacar como fundamentales para sostener el esfuerzo del entrenamiento.
Su compañera británica en la ESA, Rosemary Coogan, recordó que el grupo sabía que Sophie tenía grandes chances de viajar primero. Adenot les prometió entonces que, una vez en la Estación Espacial Internacional, compartiría con el resto de la promoción informes detallados y experiencias en primera persona, para que la misión también sea un aprendizaje colectivo dentro del cuerpo de astronautas europeos.
Ciencia y educación: las plantas que germinan en el espacio
Además de cumplir con las tareas operativas propias de Crew-12, la francesa participa de un experimento educativo coordinado por el Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) junto con unas 4.500 escuelas de Francia. El proyecto propone hacer germinar pequeñas plantas de manera simultánea en la Estación Espacial Internacional y en la Tierra, con el objetivo de comparar cómo influyen la gravedad y la luz en su crecimiento.
La iniciativa busca acercar la ciencia espacial a las aulas, despertar vocaciones científicas y mostrar, con un ejemplo concreto, cómo los fenómenos físicos que se estudian en clase pueden observarse de forma diferente en microgravedad. La aventura personal de Sophie Adenot —de un pueblo de Nièvre al espacio, pasando por helicópteros, rescates y pruebas de vuelo— se cruza así con una misión colectiva: inspirar a las nuevas generaciones para que la curiosidad se convierta en conocimiento y, tal vez, en futuros viajes más allá de la Tierra.
“Estamos en la intersección entre la aventura, lo desconocido y la complejidad”, resume Adenot sobre lo que significa hoy despegar en un vehículo espacial.

