Caputo intenta reposicionarse tras quedar al margen de la mesa política

NewsITe
La consolidación de una mesa política en la Casa Rosada, donde se negocian las principales leyes del oficialismo, dejó al ministro de Economía, Luis Caputo, en una posición incómoda dentro del esquema de poder del gobierno de Javier Milei. El titular del Palacio de Hacienda vio cómo varias de sus propuestas centrales quedaron afuera de los acuerdos finales en el Congreso.
Entre los puntos que no prosperaron se destaca la imposibilidad de avanzar con una reducción más amplia del impuesto a las ganancias para sociedades y la resistencia de grandes empresas a mantener aportes obligatorios a cámaras empresarias. Estos reveses legislativos se suman a una semana atravesada por la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC y la suspensión de la publicación del nuevo índice de precios al consumidor.
El dato de inflación de enero, que trepó al 2,9% mensual, también generó ruidos internos. El economista Juan Carlos de Pablo, amigo personal de Milei y referente escuchado en el entorno presidencial, calificó como un “error” la marcha atrás con el nuevo IPC y advirtió que la inflación todavía se ubica por encima del 2% mensual, un nivel que, según dijo, “incomoda, aunque no desespera”.
El capítulo 11 y las medidas que quedaron en el camino
Uno de los focos de tensión fue el capítulo 11 del Presupuesto, finalmente modificado tras el debate parlamentario. Allí estaban incluidas varias iniciativas impulsadas por el Ministerio de Economía, como la derogación de la Ley de Financiamiento Universitario y de la Emergencia en Discapacidad, ambas ya ratificadas por el Congreso luego de vetos presidenciales previos.
El texto también proponía una fuerte reconfiguración de subsidios energéticos, con la eliminación de la ampliación de la denominada “Zona Fría” aprobada en 2021. Ese cambio hubiera reducido los subsidios al gas para localidades de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y otras regiones, concentrándolos casi exclusivamente en la Patagonia y la Puna. A su vez, se planteaba quitar la movilidad automática de las asignaciones familiares, dejando su actualización a discreción del Poder Ejecutivo, y habilitar mecanismos para compensar deudas de distribuidoras eléctricas con CAMMESA.
El rechazo de estos puntos fue leído en la arena política como un límite al poder de Caputo dentro del gabinete, en un contexto donde la interlocución con los bloques legislativos está cada vez más concentrada en la nueva mesa política del Presidente.
INDEC, canasta de consumo y sospechas sobre las estadísticas
La salida de Marco Lavagna del INDEC agregó otro frente de conflicto para el ministro. Caputo debió explicar públicamente la decisión de demorar la actualización del índice de precios, en medio de las críticas de la oposición y de especialistas que alertaron por el riesgo de dañar la credibilidad estadística justo cuando el Gobierno busca consolidar un proceso de desinflación.
Según el ministro, el nuevo esquema de precios se basaba en la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, que el Gobierno considera desactualizada para reflejar los patrones de consumo actuales. Caputo argumentó que entre 2018 y hoy “pasaron muchas cosas, como una pandemia”, y sostuvo que los hábitos de consumo de la población cambiaron más entre 2018 y la actualidad que entre 2004 y 2018.
- La ENGHo utilizada para el nuevo IPC se consideró obsoleta por el oficialismo.
- El Gobierno prometió un relevamiento desde cero antes de modificar el índice.
- La Casa Rosada busca evitar cualquier sospecha de manipulación en pleno proceso de desinflación.
“No hay nada que ocultar”, aseguró Caputo, al tiempo que ratificó que se hará una nueva encuesta de gastos de los hogares para actualizar la canasta de referencia.
En ese marco, la estrategia oficial apunta a mantener por ahora el índice vigente mientras se realiza un nuevo relevamiento post pandemia. Sin embargo, las dudas sobre la autonomía técnica del INDEC y la puja por el rumbo económico dejan a Caputo en la necesidad de recuperar terreno político dentro del Gobierno, justo cuando también quedaron bajo la lupa sus críticas al costo de la ropa nacional y su impacto en la agenda de precios.

