Colecta por prótesis de un libertario reabre debate por el rol del Estado

Polémica por una colecta solidaria que encendió la discusión política

Militante libertario que lanzó una colecta para comprar una prótesis

NewsITe

Un pedido de ayuda económica para acceder a una prótesis de pierna terminó convertido en un intenso cruce político y moral en redes sociales. Matías Garate, joven con síndrome de Moebius y militante de La Libertad Avanza, lanzó una colecta solidaria para reunir más de $22.400.000, el costo de la prótesis que necesita tras sufrir una fisura de cadera por una caída.

Según trascendió, Garate –conocido por su militancia activa en defensa del gobierno de Javier Milei y por respaldar públicamente recortes en el área de discapacidad– decidió difundir su alias bancario (“matig.02”) ante las demoras burocráticas para obtener cobertura formal del sistema de salud.

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La campaña, que en principio apelaba a la solidaridad ciudadana, rápidamente quedó atravesada por la grieta. Usuarios de X (ex Twitter) y otras plataformas comenzaron a compartir capturas de viejos posteos del propio Garate, en los que cuestionaba con dureza a quienes reclamaban mayor presencia del Estado y defendía los ajustes en políticas sociales y sanitarias.

El archivo en redes y las críticas cruzadas

El repaso de su actividad en redes encendió la polémica. Decenas de mensajes recordaron sus insultos y descalificaciones hacia quienes se manifestaban contra el ajuste y pedían una mayor intervención estatal. A partir de allí, muchos usuarios plantearon un dilema: si corresponde o no ayudar económicamente a una persona que, en paralelo, rechaza la asistencia pública y celebra los recortes.

  • Algunos cuestionaron la “coherencia” de solicitar financiamiento colectivo luego de promover la reducción del gasto en salud y discapacidad.
  • Otros remarcaron que la solidaridad con una persona con discapacidad debería estar por encima de las diferencias partidarias.

“Te dedicaste a bardear a los que de corazón te habrían ayudado y defendés a los que te consideran menos que un felpudo”, fue uno de los comentarios más compartidos en redes.

También surgieron respuestas cargadas de ironía política: usuarios que se definieron como “kukitas”, en alusión a simpatizantes kirchneristas, le recordaron que solía atacarlos y le preguntaron si igualmente aceptaría su aporte. Otros, en tono sarcástico, le sugirieron aprovechar la apertura de importaciones y buscar una prótesis en plataformas chinas de comercio electrónico.

El dilema de fondo: Estado, mercado y discapacidad

Más allá del caso puntual, la situación puso sobre la mesa una discusión de mayor profundidad: el rol del Estado ante tratamientos y dispositivos médicos de altísimo costo, que el mercado torna inaccesibles para la mayoría de la población. La cifra de $22,4 millones necesaria para la prótesis reavivó el debate sobre quién debe garantizar el acceso a este tipo de soluciones.

En Argentina, las obras sociales, prepagas y el sistema público de salud suelen enfrentar conflictos por los tiempos de respuesta, la cobertura efectiva y los límites burocráticos. Las personas con discapacidad, en particular, recurren con frecuencia a amparos judiciales y campañas solidarias para conseguir medicación, prótesis o tratamientos indispensables.

Mientras tanto, el caso Garate circula entre la empatía, la indignación y la discusión ideológica. Para algunos, se trata de un ejemplo de cómo la lógica del sálvese quien pueda choca contra la realidad cuando se trata de derechos básicos como la salud. Para otros, la solidaridad individual y las colectas son una herramienta legítima ante la desconfianza hacia el Estado.

Lejos de cerrarse, la controversia deja planteado un interrogante que trasciende las redes: ¿puede la salud depender de la voluntad del mercado y de las colectas virtuales, o debe seguir siendo un derecho garantizado por políticas públicas?

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