Un hallazgo que reescribe la historia del Sinaí

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Una misión arqueológica del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto anunció el descubrimiento de uno de los sitios de arte rupestre más importantes localizados en los últimos años en la península del Sinaí. Se trata de la meseta de Umm ‘Irak, en el sur de la región, un enclave que permaneció prácticamente desconocido y que ahora se perfila como una pieza clave para comprender la evolución de las sociedades humanas en el noreste de África y Medio Oriente.
El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, definió el hallazgo como “una adición cualitativa importante al mapa arqueológico de Egipto”, al destacar que el lugar aporta evidencias inéditas sobre la sucesión de civilizaciones que habitaron y transitaron el Sinaí a lo largo de milenios. El descubrimiento también fortalece la apuesta oficial por el turismo cultural, en un país que combina atractivos faraónicos, islámicos y cristianos con nuevos polos patrimoniales.
Umm ‘Irak se ubica en una zona arenosa, a unos cinco kilómetros al noreste del templo de Sarabit El-Khadim y de antiguas minas de cobre y turquesa. Desde su altura domina amplios paisajes que se conectan con la meseta de El-Tih, lo que sugiere que el sitio funcionó como punto de vigilancia, reunión y descanso para grupos de distintas épocas, desde comunidades prehistóricas de cazadores hasta poblaciones vinculadas a rutas comerciales.
Un “museo al aire libre” de 10.000 años
El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham El-Lithy, describió el lugar como “un museo natural al aire libre”. La variedad de técnicas, estilos y capas temporales presentes en los grabados permite seguir la evolución de la expresión simbólica humana desde la prehistoria hasta períodos islámicos tempranos. Los especialistas completaron la documentación integral del yacimiento, que incluye un gran refugio rocoso natural de piedra arenisca de más de 100 metros en el sector oriental de la meseta.
En el techo de ese refugio se preservan numerosas pinturas rupestres realizadas con pigmento rojo: escenas de animales y motivos simbólicos que aún se encuentran en estudio. También se identificaron representaciones en un singular pigmento gris, registradas por primera vez en la zona, junto con grabados ejecutados mediante distintas técnicas de incisión y abrasión sobre la roca.
El jefe de la misión, Hisham Hussein, detalló que en el interior del abrigo se hallaron abundantes restos de excrementos de animales, lo que permite inferir un uso posterior como refugio para personas y ganado durante lluvias y tormentas. A esto se suman divisiones de piedra que formaban posibles unidades habitacionales y restos de fogones, indicios de ocupaciones reiteradas en distintos momentos históricos.
Escenas de caza, caravanas y escritura antigua
Los trabajos de prospección arqueológica permitieron recuperar herramientas de piedra y fragmentos de cerámica, que los especialistas datan de manera preliminar en el Reino Medio egipcio y en época romana, especialmente hacia el siglo III d.C. Esto confirma una larga continuidad de uso del sitio, que habría funcionado como lugar de paso y asentamiento durante miles de años, vinculado tanto a actividades de subsistencia como a rutas de intercambio.
- El conjunto más antiguo de pinturas, en pigmento rojo sobre el techo del refugio, se remonta aproximadamente entre 10.000 y 5.500 años antes de Cristo e incluye escenas de fauna propia de esos períodos tempranos.
- Entre los grabados se destaca una escena de caza donde un arquero se enfrenta a un íbice acompañado por perros, considerada una ventana directa a las actividades económicas y rituales de las primeras comunidades del Sinaí.
- Otros motivos muestran camellos y caballos montados por figuras armadas, junto con inscripciones nabateas, lo que indica la presencia o el paso de pueblos vinculados a las grandes rutas caravaneras que conectaban Arabia, el Levante y Egipto.
- Además, se documentaron inscripciones en árabe correspondientes a los primeros períodos islámicos y a etapas posteriores, evidencia de la prolongada ocupación y del valor simbólico del enclave.
“La meseta de Umm ‘Irak no solo amplía el registro de arte rupestre en el Sinaí, también ofrece una secuencia casi continua de la presencia humana en la región durante más de diez milenios”, remarcan los arqueólogos a cargo de la misión.
Las autoridades egipcias anunciaron que continuarán los estudios científicos y preparan un plan integral de protección y documentación sostenible del sitio. El objetivo es preservar las frágiles pinturas y grabados frente a la erosión natural y un eventual incremento del turismo, al tiempo que se impulsa la investigación internacional sobre uno de los paisajes culturales más antiguos y complejos del Sinaí.

