El peso argentino, entre los más golpeados del mundo en 2025

El peso argentino cerró 2025 con una fuerte depreciación anual

Billetes de pesos argentinos y dólares estadounidenses

NewsITe

El 2025 terminó dejando un duro balance para el peso argentino. Pese a los esfuerzos del gobierno de Javier Milei por encauzar la macroeconomía y recomponer la confianza de los mercados, la moneda local acumuló una depreciación cercana al 30% frente al dólar, ubicándose entre las divisas más castigadas del mundo.

De acuerdo con datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el tipo de cambio oficial pasó de 1.110 a 1.477 pesos por dólar entre el inicio y el cierre del año. Este movimiento convirtió al peso argentino en la moneda con peor desempeño en el mercado cambiario global durante 2025, en un contexto signado por la alta inflación, la fragilidad de las reservas y la desconfianza inversora.

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A lo largo del año, el Gobierno implementó distintas medidas para evitar una crisis cambiaria más aguda. Uno de los hitos fue la firma de un acuerdo de estabilización con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que funcionó como un salvavidas financiero y un respaldo político clave para contener episodios de volatilidad extrema.

El acuerdo con Estados Unidos y el rol de Donald Trump

El 20 de octubre de 2025, el BCRA suscribió un entendimiento con el Tesoro estadounidense por hasta 20 mil millones de dólares. El convenio, impulsado por la administración de Donald Trump, tuvo como objetivo “contribuir a la estabilidad macroeconómica de Argentina, con especial énfasis en preservar la estabilidad de precios y promover un crecimiento económico sostenible”, según informó la autoridad monetaria.

Desde el Gobierno destacaron que el acuerdo forma parte de una estrategia integral para reforzar la política monetaria, fortalecer la capacidad de respuesta del Banco Central frente a episodios de fuga de capitales y, en última instancia, sostener la gobernabilidad económica en un año marcado por la incertidumbre.

Un rescate que remite al antecedente de México en 1995

El auxilio financiero de Washington a la Argentina remite inevitablemente al antecedente de México en 1995, durante la llamada crisis del “Efecto Tequila”. En aquel momento, el entonces presidente estadounidense Bill Clinton aprobó un préstamo de 20 mil millones de dólares a través del Fondo de Estabilización Cambiaria de la Reserva Federal, mecanismo que por primera vez se utilizó para sostener una moneda extranjera.

En el caso mexicano, el derrumbe del peso se combinó con la quiebra de entidades financieras y un rápido empobrecimiento de amplios sectores de clase media. Clinton justificó el rescate advirtiendo que un México insolvente podría disparar una ola de migración irregular hacia Estados Unidos, con impacto sobre el empleo y la seguridad fronteriza.

A casi tres décadas de aquel episodio, Argentina se convierte en el segundo país en recibir un soporte financiero directo de Estados Unidos para estabilizar su moneda. El mensaje político es claro: Washington busca evitar un desorden macroeconómico mayor en la región y, al mismo tiempo, ganar influencia en un país clave del Cono Sur.

El contraste con el peso mexicano y otras monedas

Mientras el peso argentino se hundía en torno al 30% en 2025, otras monedas emergentes mostraban un desempeño muy distinto. El rublo ruso, por ejemplo, llegó a apreciarse cerca de 30% en el año pese al contexto bélico y a las sanciones internacionales. Dentro de América Latina, el contraste más llamativo fue el del peso mexicano.

Impulsado por el flujo de inversiones, la relocalización de industrias (nearshoring) y un manejo más previsible de la macroeconomía, el peso mexicano se ubicó entre las divisas con mejor rendimiento frente al dólar. De acuerdo con datos de la plataforma ActivTrader, la moneda azteca ganó cerca de 12,93% en el último año, pasando de 20,64 a 17,97 pesos por dólar al cierre de 2025.

Ese desempeño se dio incluso en un contexto de tensiones con Estados Unidos por la política comercial de Trump, que incluyó aranceles a las exportaciones mexicanas y generó episodios de volatilidad puntual. Aun así, la moneda logró sostenerse firme frente al billete verde, en un sendero opuesto al que siguió el peso argentino.

Un 2025 marcado por la fragilidad cambiaria argentina

La evolución del tipo de cambio dejó al descubierto la persistente debilidad estructural de la economía argentina: alta inflación, escasez crónica de reservas, desconfianza sobre la sostenibilidad fiscal y una brecha entre el dólar oficial y los tipos de cambio paralelos que continúa condicionando las expectativas.

Si bien el acuerdo con el Tesoro de Estados Unidos y episodios puntuales, como el swap que permitió contener la suba del dólar en septiembre, ayudaron a desactivar crisis más agudas, no alcanzaron para revertir la tendencia general. El 2025 cerró, así, con un peso argentino muy deteriorado y con el desafío de reconstruir credibilidad de cara a los próximos años.

Analistas coinciden en que el verdadero test para el peso argentino será la capacidad del país de combinar estabilidad cambiaria con crecimiento y reducción sostenida de la inflación.

En este escenario, el desempeño de la moneda local seguirá siendo un termómetro central de la economía argentina y un factor clave para medir el alcance real de las políticas de estabilización implementadas por la actual administración.

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