La Plata, a diez años del último rugido stone

Diez años del histórico último show de los Stones en La Plata

Fanáticos celebran los diez años del último show de los Rolling Stones en La Plata

NewsITe

A una década del último concierto de los Rolling Stones en el Estadio Único de La Plata, la llamada Patria Stone volvió a encontrarse en la Ciudad de Buenos Aires para revivir aquella experiencia que marcó a varias generaciones. El homenaje se realizó en Musicomio, el local de discos de Colegiales ubicado en Álvarez Thomas y Olleros, donde también funciona el espacio de indumentaria rockera Hot Rocks.

Entre las 18 y las 21, el lugar se transformó en un punto de reunión para fanáticos que hicieron del rock un capítulo central de su biografía. Muchos de los presentes habían asistido a una o a las tres fechas de febrero de 2016 en La Plata y se reconocían como parte de una misma comunidad: la que convirtió cada show stone en un ritual masivo, desbordante y emotivo.

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La jornada comenzó con un DJ repasando clásicos de la banda liderada por Mick Jagger y Keith Richards. Luego la música tomó forma en vivo con Gi Acosta & The Band, trío que eligió temas como Miss You, Wild Horses y Night Time Is The Right Time, apelando directamente a la memoria afectiva del público. Más tarde fue el turno de Los Complicados, con los ex Blues Motel Gaba Díaz y Adrián Herrera al frente, que sostuvieron el clima stone con un repertorio de raíz blusera y clásicos inoxidables.

La Plata, capital mundial del rock por una semana

El punto de partida de esta celebración está en febrero de 2016, cuando por primera vez los Rolling Stones tocaron fuera de la Ciudad de Buenos Aires. El Estadio Único de La Plata recibió a la banda el 7, 10 y 13 de ese mes, y la autopista Buenos Aires–La Plata dejó de ser un simple corredor vial para convertirse en una caravana interminable de remeras con la lengua y banderas de todo el país.

Durante esos días, La Plata funcionó como capital mundial del rock. Desde el conurbano, el interior y países vecinos, una multitud se congregó para vivir un acontecimiento que se intuía irrepetible. Aquella primera noche, bajo una lluvia intermitente, Start Me Up dio inicio al show y Jagger lanzó una frase que quedó grabada en el imaginario colectivo: “Hola Buenos Aires, hola che, definitivamente acá hacen el mejor pogo del mundo”.

El repertorio combinó clásicos como Paint It Black, Honky Tonk Women y Anybody Seen My Baby?, con momentos destacados de Keith Richards en Happy y Can’t Be Seen. Una marca distintiva de aquellas noches fue la emotiva versión de You Can’t Always Get What You Want, acompañada por el Estudio Coral de Buenos Aires, que aportó un clima casi litúrgico a cada cierre.

Recuerdos imborrables y una comunidad que se resiste a despedirse

El segundo show, el 10 de febrero, quedó asociado a la presencia de Charly García entre el público, pocos días después de haber tocado para Jagger y Ron Wood en el Hotel Faena. Con humor, el propio Jagger lo saludó desde el escenario y hasta se permitió mencionar al papa Francisco, en una de esas guiñadas muy esperadas por el público local. Aquella noche se destacaron las versiones de Angie, Can’t You Hear Me Knocking y sorpresas como Let’s Spend the Night Together y Before They Make Me Run.

El cierre, el 13 de febrero, dejó la sensación de estar ante algo irrepetible. Richards emocionó con You Got the Silver y el tramo final, con Satisfaction, tuvo gusto a despedida anticipada. Cuando las luces se encendieron y la multitud comenzó a desconcentrarse, muchos demoraron la salida, como si al abandonar el estadio quedara atrás un capítulo entero de sus vidas.

  • Una semana convirtió a La Plata en centro mundial del rock.
  • Tres shows históricos consolidaron el lazo entre los Stones y el público argentino.
  • Las canciones funcionaron como banda sonora de distintas generaciones.

Diez años después, la Patria Stone mantiene vivo el ritual: la bandera con la lengua ya no remite solo a una gira internacional, sino a un patrimonio emocional compartido por miles de argentinos.

El encuentro en Musicomio demostró que el vínculo trasciende la nostalgia. Sin pantallas gigantes ni fuegos artificiales, pero con la misma necesidad de volver a cantar juntas esas canciones, la comunidad stone se reunió para confirmar que la historia no terminó en 2016. Al bajar el volumen y encenderse las luces, muchos eligieron quedarse un rato más. Como entonces, costó despedirse. La peregrinación continúa ahora hacia la memoria, donde cada acorde sigue sonando como si fuera la primera vez.

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