Los 100 días de Di Carlo en River: gestión fuerte, fútbol en duda

Cien días de vértigo en River: balance de la era Di Carlo

Stefano Di Carlo, presidente de River Plate, durante un partido en el Monumental

NewsITe

A poco más de cien días de haber asumido la presidencia de River Plate, Stefano Di Carlo atraviesa un inicio de gestión marcado por un fuerte impulso institucional y comercial, pero con un rendimiento futbolístico que todavía genera dudas e impaciencia en buena parte de la hinchada millonaria.

El dirigente, que llegó al cargo el 3 de noviembre de 2025 con un histórico 61,7% de los votos y se convirtió en el presidente más joven de la historia del club, apostó desde el primer momento por dar señales de estabilidad, ordenar las finanzas y encarar una ambiciosa transformación del estadio Monumental. Sin embargo, los resultados en la cancha no terminan de acompañar ese proyecto.

[premio]

En el plano deportivo, el cierre de 2025 fue cuesta arriba: derrota frente a Boca en el superclásico, empate con Vélez y eliminación ante Racing. Ya en 2026, el equipo de Marcelo Gallardo mostró una leve mejoría con triunfos en amistosos frente a Millonarios de Colombia y Peñarol de Uruguay y victorias de liga contra Barracas Central y Gimnasia. Pero el duro 1-4 sufrido ante Tigre en el Monumental reavivó el malestar en las tribunas, con reclamos que parecían haber quedado atrás.

La apuesta por Gallardo y el giro económico en el mercado

Una de las primeras decisiones de peso de Di Carlo llegó a las 72 horas de haber asumido: junto a Gallardo anunció la renovación anticipada del contrato del técnico hasta diciembre de 2026. El movimiento buscó respaldar al entrenador en medio de cuestionamientos crecientes y enviar un mensaje de continuidad institucional. La respuesta inmediata en el césped, no obstante, fue adversa: River cayó 2-0 ante Boca y cerró el año sin victorias bajo la nueva conducción dirigencial.

El otro gran eje del nuevo proyecto fue el cambio de lógica en el mercado de pases. Tras tres ventanas en las que River desembolsó unos 70 millones de dólares por 16 refuerzos sin correlato en el rendimiento, Di Carlo impuso un esquema más austero: un presupuesto cercano a los 20 millones de dólares —todavía sin ejecutar por completo—, tope del 60% del salario fijo y el resto atado a productividad y objetivos, premios únicamente por títulos y fuerte recorte en las comisiones para representantes e intermediarios.

  • Mayor control del gasto en transferencias y contratos.
  • Bonificaciones sujetas a logros deportivos concretos.
  • Reducción de la dependencia de intermediarios en las negociaciones.

En este contexto, la inversión más importante fue la compra total del pase de Aníbal Moreno por siete millones de dólares. Además, se sumó Fausto Vera a préstamo por 500.000 dólares con opción de compra de cuatro millones, en una operación similar a la que trajo al lateral Matías Viña. La apuesta distinta fue Kendry Páez, cedido por Chelsea por 18 meses, sin cargo ni opción de compra, aunque con la posibilidad de que el club inglés lo repatrie en junio.

Refuerzos esquivos, bajas sensibles y un Monumental en expansión

No todas las gestiones dieron el resultado esperado. Los juveniles Santino Andino y Maher Carrizo eligieron continuar sus carreras en el exterior, mientras que las tratativas por Claudio Echeverri y Gianluca Prestianni se toparon con la negativa de sus clubes europeos. El puesto de centrodelantero, uno de los reclamos más insistentes de los hinchas, sigue sin solución. A ello se sumó la decisión de descartar a Sebastián Villa, ofrecido por 12 millones de dólares, debido al alto costo, su pasado en Boca y su situación judicial por una causa de violencia de género.

La salida que más golpeó al mundo River fue la del juvenil Luca Scarlato, talentoso volante ofensivo de 15 años que partió a Europa mediante la figura de la patria potestad. Sin herramientas legales para retenerlo, el club negoció con Parma futuros beneficios económicos y avanzó con una demanda en la FIFA contra el representante del jugador, en un intento por sentar posición en la disputa por las promesas de la cantera.

En sus primeros 100 días, Di Carlo combinó decisiones de fuerte impacto institucional con un escenario deportivo que todavía no logra alinearse con la expectativa de los socios e hinchas.

En paralelo, el presidente presentó el proyecto que busca convertirse en el sello de su gestión: la ampliación y techado completo del Monumental. El plan prevé la construcción de una nueva bandeja en forma de anillo que sumará 16.000 butacas y llevará la capacidad a alrededor de 101.000 espectadores, con nuevas plateas rojas y blancas que reemplazarán a las grises de la era anterior.

Las obras, que se iniciarían en abril tras un proceso de licitación supervisado por especialistas, demandarán unos 100 millones de dólares financiados con crédito internacional a largo plazo y se extenderán por un plazo estimado de tres años. Este jueves, desde las 19.15, el duelo ante Argentinos Juniors en Núñez aparece como una nueva oportunidad para que el equipo empiece a recortar la distancia entre una dirigencia que avanza a toda velocidad fuera de la cancha y un plantel que todavía busca afianzar su identidad futbolística.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -