Diputada libertaria asumirá un rol clave en la Cámara baja

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La Cámara de Diputados dejó encaminado el debate por la ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, uno de los proyectos de mayor impacto geopolítico y económico de los últimos años. En ese marco, la diputada nacional de La Libertad Avanza Juliana Santillán fue designada presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, cuerpo que será cabecera del tratamiento legislativo.
En paralelo, el diputado Damián Arabia, del sector que responde a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, asumió la conducción de la Comisión de Mercosur. Ambas comisiones quedaron formalmente constituidas y se espera que emitan dictamen este miércoles, para que el acuerdo sea llevado al recinto el próximo jueves, en el marco de las sesiones extraordinarias convocadas por el Poder Ejecutivo.
Tras su designación, Santillán expresó que asumir la presidencia de Relaciones Exteriores representa “un gran honor” y agradeció la confianza de sus compañeros de bloque de La Libertad Avanza. La legisladora marplatense remarcó su compromiso de conducir la comisión con “diálogo, respeto y un fuerte espíritu institucional”, abriendo el juego a todas las fuerzas políticas representadas en la Cámara.
La diputada subrayó que el análisis del pacto con la Unión Europea se da en un “contexto internacional complejo, atravesado por tensiones geopolíticas, conflictos armados, transformaciones económicas y una redefinición del comercio global”. En ese escenario, consideró que la Argentina afronta “desafíos importantes, pero también una oportunidad histórica para volver a integrarse al mundo con previsibilidad y reglas claras”.
Un acuerdo de alto impacto para la economía regional
El texto que debatirá el Congreso fue enviado por el Gobierno a Diputados la semana pasada y consta de alrededor de 5.000 páginas, traducidas a varios idiomas. El entendimiento prevé la eliminación de aranceles para más del 90% de las exportaciones del Mercosur y una reducción significativa de barreras para el ingreso de bienes industriales y tecnológicos europeos.
El acuerdo comercial fue firmado el 17 de enero en Asunción, Paraguay, país que ejerce la presidencia pro tempore del Mercosur. Del acto participaron el presidente argentino Javier Milei; su par paraguayo, Santiago Peña; y el mandatario uruguayo, Yamandú Orsi, mientras que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva decidió no asistir, mostrando las diferencias internas que todavía atraviesan el bloque.
- El tratado busca ampliar mercados para las exportaciones agroindustriales del Mercosur.
- Europa aspira a mejorar el acceso para sus productos industriales y de alta tecnología.
- La reducción arancelaria se aplicaría de manera gradual y con cronogramas sectoriales.
Desde el oficialismo destacan que la ratificación enviaría una señal política de “socio confiable” al mundo, con el objetivo de atraer inversiones y promover la generación de empleo en sectores competitivos. No obstante, distintos actores empresariales y sindicales advierten sobre el impacto que podría tener la apertura en ramas de la industria local con menor capacidad de competir frente a Europa.
Freno en Europa y pasos pendientes
Aun cuando avance la ratificación en el Congreso argentino y en los parlamentos de los países del Mercosur, el tratado enfrenta un obstáculo clave en Europa. El Parlamento Europeo resolvió someter el acuerdo a la revisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que deberá pronunciarse sobre su compatibilidad con la normativa comunitaria y su eventual impacto ambiental, social y económico.
“El tratamiento del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea es un hecho de enorme trascendencia. No se trata solo de comercio, sino de mostrar que la Argentina quiere ser un socio confiable, ampliar mercados, atraer inversiones y generar empleo genuino”, afirmó Juliana Santillán.
Ese análisis jurídico podría demorar varios meses e incluso extenderse hasta dos años. En paralelo, circula la posibilidad de que la Comisión Europea habilite la aplicación provisional de algunas disposiciones del tratado mientras se espera el fallo definitivo, un mecanismo que ya se utilizó en otros acuerdos comerciales de la Unión. En este escenario de incertidumbre, la discusión en el Congreso argentino se vuelve un primer paso decisivo para definir el posicionamiento del país frente a uno de los mayores pactos comerciales negociados por el Mercosur en su historia.

