Un modelo desafía al agujero negro en el corazón de la galaxia

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Un equipo internacional de astrónomos, del que participa el físico argentino Carlos Argüelles, propuso un modelo alternativo para explicar qué ocurre en el centro de la Vía Láctea. En lugar de un agujero negro supermasivo, los investigadores sostienen que allí podría ubicarse una densa concentración de materia oscura, capaz de reproducir casi a la perfección los efectos gravitatorios atribuidos hasta ahora a Sagittarius A*.
El trabajo, publicado en la prestigiosa revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, fue elaborado por especialistas del Instituto de Astrofísica de La Plata (IALP, CONICET-UNLP), junto con instituciones de Italia, Colombia y Alemania. El estudio aporta un nuevo marco teórico que reabre el debate sobre la estructura íntima del centro galáctico y el rol que juega la materia oscura en la dinámica de la Vía Láctea.
Según el paradigma vigente, en el corazón de nuestra galaxia se encuentra un agujero negro supermasivo, conocido como Sagittarius A*, situado a unos 26 mil años luz del Sistema Solar y con una masa equivalente a cuatro millones de soles. Esa hipótesis se apoya en décadas de observaciones de las llamadas estrellas S, que orbitan a gran velocidad en una región extremadamente compacta.
Qué propone el nuevo modelo de materia oscura
El equipo encabezado por Argüelles plantea que la atracción gravitatoria observada en el centro galáctico puede explicarse sin recurrir necesariamente a un agujero negro, sino mediante un núcleo de materia oscura fermiónica, es decir, compuesta por partículas con propiedades cuánticas específicas. Esta concentración sería tan compacta y masiva que imitaría, desde el punto de vista dinámico, a un agujero negro.
Los investigadores señalan que su modelo reproduce con gran precisión las órbitas de las estrellas S y también los datos más recientes de las fuentes G, objetos enigmáticos que se desplazan en las proximidades del centro galáctico. A esto se suma que el halo externo de la misma estructura de materia oscura explica de manera natural el comportamiento de la curva de rotación de la Vía Láctea, una medida clave de cómo se mueven las estrellas en las zonas más alejadas del núcleo.
El aporte de la misión GAIA y el debate abierto
Para poner a prueba el nuevo escenario, el equipo aprovechó los datos de la misión GAIA DR3 de la Agencia Espacial Europea, que realizó un mapeo exhaustivo de la galaxia. Esas observaciones permitieron conocer con una precisión inédita la rotación del halo exterior, es decir, cómo orbitan las estrellas que se encuentran muy lejos del centro.
La comparación estadística entre el modelo tradicional de agujero negro y el de materia oscura fermiónica muestra que, con la información disponible, aún no es posible descartar de forma concluyente ninguno de los dos. Sin embargo, el enfoque alternativo ofrece una ventaja: proporciona un marco unificado que describe tanto el comportamiento del núcleo interno —incluyendo las estrellas centrales y la denominada “sombra” del centro galáctico— como el de la galaxia en su conjunto.
Misterio cósmico y próximos pasos
- El modelo propone reemplazar el agujero negro central por un núcleo denso de materia oscura.
- Reproduce las órbitas de estrellas y objetos cercanos al centro galáctico.
- Es consistente con la curva de rotación medida por la misión GAIA en el halo externo.
- Convive, por ahora, con la hipótesis clásica del agujero negro supermasivo.
“El modelo de materia oscura proporciona un marco unificado que explica tanto el centro galáctico como la Vía Láctea completa”, destacan los autores del estudio.
Lejos de clausurar la discusión, el trabajo abre una nueva etapa en el estudio de la materia oscura, uno de los mayores enigmas de la física moderna. Futuras observaciones de alta resolución, junto con nuevas generaciones de telescopios y datos más precisos sobre la dinámica estelar, serán decisivas para determinar si en el corazón de la Vía Láctea domina un agujero negro o una forma todavía más esquiva de materia.

