Informe revela los factores detrás del resurgimiento del sarampión y recomienda medidas urgentes

SALUD

El documento reciente de la Universidad de Stanford revela los factores detrás de la reaparición y recomienda medidas urgentes para evitar nuevas consecuencias graves. En Argentina, a partir de la actualización del calendario de vacunación que entró en vigencia el 1 de enero de 2026, se establecieron nuevos criterios para la colocación de la segunda dosis según el año de nacimiento. La medida busca reforzar la protección y prevenir nuevos brotes.

El resurgimiento del sarampión encendió alertas sanitarias en todo el continente americano. Tras años de avances en la eliminación de esta enfermedad, la región enfrenta un aumento significativo de casos, incluidos brotes en países donde antes se consideraba controlada.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2025 e inicios de 2026 se reportaron miles de casos en México, Canadá, Brasil, Bolivia y Estados Unidos, entre otros países, con una tendencia vinculada al descenso de las coberturas de vacunación y la interrupción de campañas preventivas.

Las autoridades advierten que la reintroducción del virus amenaza los logros de décadas en salud pública y exige respuestas urgentes y coordinadas para evitar la reaparición de la transmisión endémica.

En este contexto, el sarampión se dispara en Estados Unidos y preocupa a especialistas. El informe reciente de la Universidad de Stanford revela los factores detrás del resurgimiento y recomienda medidas urgentes para evitar nuevas consecuencias graves.

Cambios en Argentina

Hasta el momento, la primera dosis de la vacuna triple viral se colocaba en nuestro país a los 12 meses de edad y la segunda entre los 4 y 5 años. Sin embargo, a partir de la actualización del calendario que entró en vigencia el 1º de enero de 2026, se establecieron nuevos criterios para la colocación de la segunda dosis según el año de nacimiento. Esta medida busca reforzar la protección y prevenir nuevos brotes de estas enfermedades.

De acuerdo con esta actualización, los niños y niñas nacidos a partir del 1º de julio de 2024 deben recibir la segunda dosis entre los 15 y 18 meses de edad, con el objetivo de completar el esquema de vacunación de manera más temprana. En cambio, los niños y niñas nacidos hasta el 30 de junio de 2024 deberán colocarse la segunda dosis a los 4 o 5 años, tal como estaba establecido previamente.

El principal factor del aumento actual de brotes de sarampión es el descenso en la cobertura de vacunación. Este virus es extremadamente contagioso: 9 de cada 10 personas sin inmunidad que entran en contacto con un caso se contagian. Para frenar la transmisión, el 95% de la población debe recibir dos dosis de la vacuna. Sin embargo, muchos grupos en Estados Unidos cayeron por debajo de ese umbral. En 2025 se confirmaron 2255 casos en el país, casi ocho veces más que en 2024, según la Universidad de Stanford.

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Síntomas

El sarampión comienza, por lo general, con fiebre y síntomas respiratorios, a veces acompañados de ojos enrojecidos y llorosos. Posteriormente, se presenta un sarpullido que se inicia en la cara y se extiende al resto del cuerpo. Las complicaciones pueden ser graves e incluyen neumonitis, encefalitis, aborto espontáneo y muerte. Meses o años más tarde, algunas personas desarrollan encefalitis por cuerpos de inclusión del sarampión o panencefalitis esclerosante subaguda, ambas de desenlace casi siempre fatal. La única manera de evitar estas complicaciones es vacunarse, ya que no existe tratamiento para ellas.

Todos los pacientes sufren también inmunosupresión durante semanas o meses tras la infección, lo que los hace más vulnerables a otras enfermedades.

No hay medicamentos antivirales que reduzcan la gravedad o la duración del sarampión. El manejo se basa en cuidados de apoyo, como indica la Universidad de Stanford.

Para personas de alto riesgo que no pueden vacunarse —bebés pequeños, embarazadas e inmunocomprometidos— es posible administrar inmunoglobulina intravenosa tras la exposición al virus, con el fin de prevenir la aparición de la enfermedad.

La vacuna contra el sarampión es segura y sigue siendo la mejor herramienta para prevenir la enfermedad. Para quienes no pueden vacunarse, se recomienda la protección en el entorno cercano: convivientes y cuidadores deben vacunarse y evitar lugares de alto riesgo ante brotes.

En caso de brotes o viajes a zonas afectadas, puede adelantarse la vacunación de bebés desde los seis meses. La Universidad de Stanford rechaza el mito que relaciona la vacuna con el autismo, subrayando que la evidencia médica lo descartó y enfatizó la importancia de proteger a los más vulnerables.

Inmunidad y año de nacimiento

La protección frente al sarampión está relacionada con el año de nacimiento y el historial de vacunación. Las personas nacidas antes de 1957 suelen considerarse inmunes porque estuvieron expuestas al virus antes de la introducción de la vacuna.

Quienes nacieron en 1990 o después y recibieron dos dosis están protegidos. Los adultos nacidos entre 1957 y 1989 podrían haber obtenido solo una dosis, por lo que la Universidad de Stanford sugiere consultar a un médico para valorar si requieren otra dosis según factores como su edad, profesión o viajes. También puede realizarse una prueba serológica de anticuerpos para confirmar la inmunidad.

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