Super Sick Monday: el costo laboral tras el Super Bowl

Super Bowl LX: la resaca laboral que preocupa a las empresas

Hinchas celebrando durante el Super Bowl en Estados Unidos

NewsITe

Mientras la atención deportiva se concentra en el Super Bowl LX que se disputará este domingo en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, en el mundo empresarial estadounidense miran con alarma lo que ocurrirá al día siguiente: el llamado “Super Sick Monday”, o “Superlunes enfermo”. Se trata de un fenómeno de ausentismo masivo y baja productividad que, según estimaciones privadas, podría derivar en pérdidas superiores a los u$s 5.200 millones para el mercado laboral de Estados Unidos.

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De acuerdo con la encuesta anual de la consultora UKG, se proyecta que unos 26,2 millones de trabajadores falten a sus puestos este lunes 9 de febrero, inmediatamente después del partido entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, que reeditará la final del Super Bowl 49. El cálculo incluye tanto a quienes se reportan enfermos como a aquellos que directamente no se presentan a trabajar.

La cifra, de confirmarse, superaría con amplitud el récord de 2025, cuando se registraron 22,6 millones de ausencias vinculadas al día posterior al Super Bowl. A este escenario se suman unos 4,9 millones de empleados que planean llegar tarde sin aviso previo, lo que extiende el impacto más allá del ausentismo y complica seriamente la organización de las jornadas laborales.

Ausentismo, resaca y baja motivación tras el partido

El fenómeno ya se instaló como parte de la cultura en torno al mayor evento deportivo de Estados Unidos. Reuniones con amigos y familiares, trasnoches para seguir el partido completo, consumo de alcohol y comidas abundantes conforman una combinación que termina repercutiendo en la asistencia al trabajo. “No estamos defendiendo que sea un día festivo, pero mucha gente lo trata como tal”, explicó Julie Develin, socia sénior de Human Insights en UKG, al describir cómo se consolidó esta práctica.

Un relevamiento de la firma Workday refuerza la preocupación empresaria: el 48% de los trabajadores reconoce que probablemente reduzca su actividad o evite trabajar al día siguiente del Super Bowl. Entre las principales causas mencionadas surgen la falta de sueño, la baja motivación y la resaca, en un contexto en el que el evento concentra audiencias masivas. Solo el año pasado, la transmisión llegó a 127,7 millones de espectadores, consolidándose como uno de los espectáculos más vistos del planeta.

Un show multimillonario con impacto más allá de la cancha

El Super Bowl LX volverá a combinar deporte, negocio y entretenimiento. En el campo de juego estarán frente a frente los New England Patriots y los Seattle Seahawks, en un cruce que remite de inmediato a la recordada definición del Super Bowl 49. Pero el interés no se agota en lo deportivo: el show de medio tiempo, uno de los segmentos más costosos y comentados, tendrá como figura central a Bad Bunny, acompañado por Green Day y otros artistas invitados. El espectáculo musical está previsto para comenzar cerca de las 22:00, hora de la Argentina.

  • Se estiman pérdidas en productividad superiores a u$s 5.200 millones.
  • Hasta 26,2 millones de trabajadores faltarían el lunes posterior al partido.
  • Casi 5 millones prevén llegar tarde sin avisar, complicando la operatoria diaria.
  • Casi la mitad de la fuerza laboral admite que trabajará menos o evitará tareas.

“No estamos defendiendo que sea un día festivo, pero mucha gente lo trata como tal”, señaló Julie Develin, de UKG, sobre el impacto cultural del Super Bowl.

En paralelo a la expectativa deportiva y al despliegue de marcas globales que aprovechan la transmisión para exhibir comerciales millonarios, el debate sobre el “Super Sick Monday” vuelve cada año a la agenda. Algunas voces plantean que debería considerarse un feriado oficial o al menos permitir esquemas de trabajo flexible, mientras que el sector empresario teme que la normalización del ausentismo se convierta en un hábito difícil de revertir. Lo cierto es que, pase lo que pase en el campo de juego, el impacto del Super Bowl se seguirá sintiendo también en las oficinas y fábricas de todo Estados Unidos.

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