Cuba entra en fase de “opción cero” y comienza a cerrar hoteles ante el asedio energético

Cuba endurece el ajuste energético y reubica turistas en plena temporada alta

Hoteles cerrados en Cuba por crisis energética

Cuba ingresó en una fase crítica de su crisis energética y comenzó a cerrar hoteles en los principales polos turísticos del país, al tiempo que reubica a los visitantes extranjeros en los pocos establecimientos que siguen operativos. La medida busca reducir al máximo el consumo de electricidad y combustible, en un escenario que el propio gobierno describe como de “asedio petrolero”.

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El viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, confirmó la implementación de un plan para “compactar las instalaciones turísticas y aprovechar la temporada alta”. En los hechos, esto implica concentrar a los turistas en menos hoteles y apagar el resto, con cierres ya registrados en destinos emblemáticos como Varadero y los cayos del norte, habituales imanes de visitantes de Europa y América del Norte.

La decisión golpea de lleno a grandes cadenas internacionales con fuerte presencia en la isla, entre ellas las españolas Meliá e Iberostar y la canadiense Blue Diamond. El ajuste llega en un momento especialmente delicado: el turismo, principal fuente de divisas para Cuba, atraviesa sus peores números desde 2002.

Crisis de combustible y regreso a la “opción cero”

De acuerdo con fuentes consultadas por la Agencia Noticias Argentinas, la crisis energética se profundizó tras una operación militar estadounidense en Caracas, realizada el 3 de enero, que interrumpió el flujo de petróleo venezolano hacia la isla. A ese factor se suman nuevas sanciones impulsadas por el expresidente norteamericano Donald Trump, que amenazan con aranceles y represalias a aquellos países que suministren crudo a Cuba.

En este contexto, el presidente Miguel Díaz-Canel desempolvó el concepto de “opción cero”, ideado por Fidel Castro en la década del noventa, durante el llamado “Período Especial”. Se trata de un paquete de supervivencia extrema que incluye racionamientos severos, fuertes restricciones al transporte motorizado, priorización del teletrabajo y un retorno forzado a modos de vida mucho más precarios.

Golpe al turismo y perspectivas económicas

El impacto económico del ajuste es contundente. En 2025, Cuba recibió apenas 1,8 millones de turistas, muy lejos de los 4,7 millones alcanzados en 2018, durante el breve deshielo diplomático con Estados Unidos. La caída de mercados emisores clave —como Canadá y Rusia— se combina con la antigüedad y el deterioro de las centrales termoeléctricas, que sufren fallas recurrentes y obligan a prolongados cortes de luz.

La restricción del servicio en hoteles, sumada a los apagones y a la escasez de combustibles, proyecta un panorama de fuerte contracción para la industria de viajes. Operadores y analistas advierten que la imagen del país como destino seguro y confiable se ve erosionada, en un momento en que otras naciones del Caribe compiten con mejores infraestructuras y menores tensiones políticas.

  • Cierre temporal de hoteles en polos turísticos como Varadero y cayos del norte.
  • Reubicación de turistas extranjeros en establecimientos que siguen operando.
  • Recuperación lejana de los niveles de visitantes previos a 2018.
  • Infraestructura energética obsoleta y cortes frecuentes de electricidad.

“Buscamos resistir el asedio petrolero y garantizar lo esencial para la población”, sostuvo el presidente Miguel Díaz-Canel al justificar la reactivación del esquema de “opción cero”.

Mientras el gobierno intenta administrar la escasez y sostener la llegada de divisas, la vida cotidiana en la isla se vuelve cada vez más compleja. Las postales de hoteles a media máquina, calles con menos vehículos y prolongados apagones remiten a los años más duros del aislamiento cubano, y alimentan la incertidumbre sobre cuánto tiempo podrá el país sostener este nuevo ciclo de emergencia permanente.

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