Wall Street sacude a los mercados y enciende luces de alerta

Wall Street vive otra jornada de vértigo y contagia al mundo

Panel de cotizaciones en Wall Street con fuertes caídas

NewsITe

La montaña rusa de Wall Street volvió a acelerar y dejó una nueva estela de pérdidas en los mercados globales, con impacto directo sobre acciones tecnológicas, bancos y activos argentinos. Tras un 2025 marcado por fuertes subas y rendimientos anuales que, en promedio, superaron el 10% en dólares para índices como el S&P 500, el arranque de febrero exhibe un clima completamente distinto: prevalecen la cautela, las tomas de ganancias y la búsqueda de refugio.

En la última rueda, los futuros del Russell 2000 encabezaron las caídas con bajas superiores al 1,6%, seguidos de cerca por los del Nasdaq 100, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones limitaron los retrocesos a alrededor del 1,2%. El foco de atención estuvo puesto en gigantes tecnológicos como Alphabet y Amazon, donde un nuevo récord de gasto de capital en Google encendió señales de preocupación entre los inversores. A ello se sumaron resultados corporativos dispares que presionan a empresas como Amazon y Qualcomm, en un contexto de mayor sensibilidad a cualquier indicio de desaceleración.

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El cambio de humor en Wall Street se da luego de un 2025 muy positivo: el S&P 500 avanzó cerca de 15%, el Nasdaq en torno del 17% y el Dow Jones alrededor del 14%, impulsados por el boom de la inteligencia artificial, la computación en la nube y las ganancias corporativas récord. Sin embargo, el reemplazo en la conducción de la Reserva Federal de Estados Unidos, con la salida de Jerome Powell y la llegada de Kevin Warsh, reavivó las especulaciones sobre el rumbo de las tasas de interés y su efecto en el dólar, los flujos hacia mercados emergentes y la valuación de activos de riesgo.

Impacto en acciones argentinas y bonos en dólares

Desde la plaza local se siguió con atención el vuelco de Wall Street. Este jueves 5 de febrero, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York, vía ADRs, registraron fuertes ajustes. El sector bancario lideró las pérdidas con retrocesos de hasta 7,21% en Supervielle, seguido por BBVA (-6,39%), Grupo Financiero Galicia (-6%) y Banco Macro (-5,26%). La corrección se extendió también a los bonos soberanos en dólares: los Globales cedieron hasta 0,5%, con el GD29 a la cabeza, mientras que el GD38 perdió 0,4%. Entre los Bonares, el AL29 y el AL41 llegaron a caer hasta 1,1% y 0,9%, respectivamente.

Como resultado, el riesgo país se mantuvo por encima de los 500 puntos básicos, reflejando la percepción de mayor vulnerabilidad frente a un contexto internacional más exigente para los mercados emergentes. No obstante, en Asia y Brasil se observaron desempeños relativamente más sólidos, con algunos índices aún mostrando retornos favorables en este inicio de año, lo que evidencia una selectividad creciente por parte de los grandes fondos globales.

Qué pueden hacer los inversores ante tanta volatilidad

En un mercado tan fluctuante, la pregunta recurrente es cómo evitar pérdidas por entrar o salir a destiempo o cómo capitalizar las oscilaciones sin caer en apuestas temerarias. Los especialistas descartan fórmulas mágicas y ponen el acento en la conducta de inversión. “Las claves pasan por estar diversificado, mezclando papeles de tecnología, cíclicos y dividendos, y tener paciencia. Hay que entender que en los últimos cinco años el promedio del S&P 500 estuvo por encima del 10% anual”, señaló a este medio un asesor de uno de los principales brokers argentinos.

“Es normal que haya caídas, no puede subir siempre. Lo recomendable es no salir del mercado por miedo”, remarca el analista, que insiste en la importancia de calibrar el riesgo según el perfil de cada inversor.

Según los expertos, quienes buscan crecimiento de largo plazo suelen inclinarse por grandes tecnológicas como Microsoft, Nvidia, Alphabet (Google) y Meta, mientras que aquellos que priorizan ingresos pasivos miran con mayor atención a compañías con buenos dividendos, como Apple, o a empresas cíclicas de energía e infraestructura, entre ellas Iberdrola (España) y América Móvil (México). La combinación de activos de “crecimiento” e instrumentos más “value” o de reparto de utilidades aparece como una estrategia recurrente para atravesar períodos de volatilidad sin abandonar el mercado.

Criptomonedas y señales de cautela global

La corrección no se limita a las acciones. El mercado de criptomonedas también atraviesa una ola de ventas masivas. Bitcoin llegó a caer alrededor de 8% en la jornada, hasta la zona de los US$ 66.000, mientras que Ethereum profundizó los descensos con una baja superior al 7%, perforando los US$ 2.000. Estos movimientos reflejan un menor apetito por los activos de mayor riesgo y alta volatilidad, en línea con la tónica del resto de los mercados.

A nivel global, la señal predominante es la prudencia. Si bien no se observan por el momento indicios claros de una crisis inminente, tampoco hay margen para el optimismo desbordado. En Europa, algunos indicadores económicos muestran leves mejoras, pero el Banco Central Europeo mantiene un tono cauto y evita decisiones apresuradas, atento al impacto de los conflictos geopolíticos y a la fortaleza del euro sobre la competitividad regional.

En paralelo, los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos retrocedieron levemente a lo largo de la curva: las tasas a 10 años se ubicaron cerca del 4,27% y las de 2 años en torno al 3,57%, con un spread de unos 70 puntos básicos. En ese contexto, los analistas coinciden en que la “luz amarilla” ya está encendida en los mercados financieros: el mensaje para los inversores es ajustar expectativas, reforzar la diversificación y evitar decisiones impulsivas ante cada sacudón de la montaña rusa de Wall Street.

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