Polémica televisiva por el cierre de locales y la industria textil

NewsITe
La tensión por la crisis del comercio minorista y la situación de la industria textil sumó un nuevo capítulo mediático con el fuerte cruce entre el periodista Esteban Mirol y la empresaria y vedette Marixa Balli. El enfrentamiento se disparó luego de que Balli anunciara el cierre de su local de indumentaria en el barrio porteño de Flores, vinculando la decisión al contexto económico y al momento delicado que atraviesan los comercios de ropa.
Según reconstruyó Noticias Argentinas, Mirol cuestionó con dureza los dichos de Balli y la acusó de victimizarse al responsabilizar exclusivamente a la coyuntura económica por el cierre del negocio. El periodista puso el foco en las condiciones del sector textil informal y en la forma en que, a su entender, funcionan algunos circuitos comerciales en la Ciudad de Buenos Aires.
El conflicto escaló después de que Balli criticara públicamente al ministro de Economía, Luis Caputo, por haber admitido que no compra ropa en el país. La empresaria consideró que declaraciones de ese tipo perjudican a la industria nacional y envió un mensaje de apoyo a los comerciantes que luchan por sostener sus locales. A partir de ese debate, Mirol se comunicó con Ángel de Brito y luego amplió su postura al aire en el ciclo LAM.
Acusaciones por La Salada y el circuito informal
En mensajes privados que luego trascendieron, Mirol ya había anticipado su malestar con la postura de Balli respecto del rubro de la indumentaria. En televisión fue aún más lejos: recordó los inicios comerciales de la mediática en La Salada y sostuvo que ese predio funciona, en buena parte, en la informalidad.
“Que hable alguien que tenía un quiosco en La Salada, donde no se pagan impuestos, donde el 90% le compra a talleres clandestinos”, lanzó al aire, apuntando contra la procedencia de parte de la mercadería que se vende en esos espacios. Además, afirmó que muchos consumidores eligen comprar ropa en el exterior o a través de aplicaciones internacionales por la diferencia de precios con los comercios locales.
Mirol extendió sus críticas al funcionamiento de la cadena textil informal en zonas como La Salada y el propio barrio de Flores. Aseguró que allí se comercializa producción proveniente de talleres en negro y cuestionó el modo en que algunos comerciantes fijan precios y tratan al público. En ese marco, desligó al ministro Caputo de los cierres de locales y adjudicó muchas bajas de persianas a errores de gestión.
La respuesta de Marixa Balli y el pedido de pruebas
“¿Qué se hacen las víctimas?”, dijo Mirol al avanzar con su postura, y remarcó que no estaba defendiendo al funcionario nacional sino señalando problemas estructurales del sector. “Cierran por incompetentes”, agregó, al tiempo que habló de supuestos malos tratos hacia los consumidores en determinados comercios.
Las afirmaciones generaron una réplica inmediata de Balli desde el programa A la Barbarossa (Telefe). Allí desmintió que en La Salada no se paguen impuestos y puso en duda que Mirol conozca en profundidad cómo funciona ese mercado. “Son todos monotributistas o IVA inscripto”, sostuvo, y remarcó que existen controles y contribuyentes registrados.
La empresaria también negó mantener actualmente vínculo comercial con ese circuito y aclaró que hace años dejó de trabajar allí. “Soy una laburante que me levantaba a las tres o cuatro de la mañana”, recordó, para subrayar su historial de esfuerzo personal y defender su trayectoria como comerciante y figura pública.
Trasfondo personal y debate de fondo
En su descargo, Balli deslizó que la dureza de Mirol podría tener un trasfondo personal. Mencionó encuentros en un restaurante, aseguró que él la habría invitado a salir y remató: “No es mi tipo”. También recordó un cruce reciente durante su participación en MasterChef Celebrity, donde, según dijo, optó por evitar el diálogo para no agrandar el conflicto.
Más allá de los chispazos mediáticos, la discusión dejó expuesto un debate más amplio: la informalidad laboral en el sector textil, la presión impositiva sobre los comercios, el impacto de la inflación en los costos y la dificultad de sostener locales a la calle en barrios comerciales históricos como Flores. Balli reclamó que el tema se aborde con datos concretos y sin generalizaciones.
“Que no me meta a mí en un título que no tengo nada que ver”, pidió la empresaria, e invitó a verificar la situación laboral y fiscal de los comercios que operan en Flores.
Mientras tanto, el cierre de negocios y la fuerte caída del consumo siguen siendo parte del escenario cotidiano de la industria de la indumentaria, que busca reacomodarse en medio de la recesión y la discusión, cada vez más visible, sobre precios, impuestos y competencia desleal.

