En la madrugada del 5 de febrero de 2022 se produjo un brutal accidente que hoy se erige como uno de los episodios que provocó mayor indignación social, tanto por las características y consecuencias del siniestro como por el posterior peregrinaje judicial que impide a los familiares de Carmen Montes y Miguel Arroyo encontrar algo de paz para sobrellevar un dolor que será eterno. La defensa de Jeremías Ramírez, quien iba al volante del vehículo que impactó de frente contra las víctimas, ha logrado sortear las múltiples instancias del sinuoso periplo procesal que, de existir justicia, terminaría sentando al imputado frente a un tribunal en algún momento de este 2026.

De la redacción de EL NORTE
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Este jueves se cumplen cuatro años desde aquella trágica jornada en la que sonidos incesantes de sirenas preanunciaban que algo muy grave había ocurrido en la ciudad. En efecto, una camioneta, que según los primeros testimonios recogidos en el lugar iba “al taco” por avenida Savio, embestía a otro auto y –por arrastre– impactaba contra dos rodados más. Una joven había muerto en el acto y cinco personas resultaron heridas de distinta gravedad. Un mes después, la tragedia se cobró la segunda víctima. Desde entonces, la causa sufrió varios traspiés y las familias esperan justicia.
En la madrugada del 5 de febrero de 2022, en la intersección de las calles Terrasson y Savio, Jeremías Ramírez (20) chocaba de frente su camioneta Amarok contra el Ford Fiesta en el que viajaba Carmen Montes (40), quien murió de manera instantánea. Y Miguel Arroyo (39), quien luchó por su vida casi un mes hasta que finalmente falleció en una cama del Hospital San Felipe.
Carmen tenía dos hijos y sus conocidos la describieron como una mujer buena, sensible, tranquila, trabajadora y generosa. Era una excelente persona, manifestaban quienes la habían conocido.
Miguel era también padre de familia, artista plástico, tatuador y operario de la empresa Ternium. Los testimonios tomados en el lugar del hecho eran estremecedores y coincidentes en cuanto a la velocidad en la que se desplazaba la camioneta al momento del accidente.
Los testimonios
A poco de ocurrido el siniestro, EL NORTE dialogó en el escenario de la tragedia con testigos. Uno de ellos manifestó: “Yo estaba a la salida del boliche La Morocha, habíamos llevado a mi sobrino y lo estábamos esperando; de ahí salimos y nos quedamos en el carrito de los panchos que está cerca. Empezamos a caminar, hacemos media cuadra y en eso veo que viene la camioneta Amarok a fondo; se sentía el motor que no daba más, como que pedía un cambio. Me acuerdo de que una de las chicas dijo: ‘Ese se va a llevar a alguien puesto’. Era tan impresionante que nos dimos vuelta a ver cómo seguía”.
“Oí el ruido y vi por el retrovisor que venía una camioneta a alta velocidad; luego sentí los impactos”, señaló Leandro Coria, una de las víctimas que se encontraba en un auto estacionado. “Agradezco estar vivo porque me contaron qué hizo mi cuerpo en el momento del choque. La gente pensó que yo estaba muerto también”, agregó sobre esa fatídica noche.
Por su parte, Yamila Mosto —vecina de Ramallo que había llegado a la ciudad para divertirse y terminó en medio de una tragedia— recordó: “Estaba en la vereda del boliche, recién había salido; me había cruzado a esperar un remís con una amiga y mirábamos para Savio a que llegue el auto. En eso veíamos cómo venía la camioneta a fondo; nunca me imaginé que iba a pasar lo que pasó. A todo el mundo le llamó la atención la velocidad, no era algo normal. Vi la camioneta y pasaron como dos segundos hasta que explotó todo. De golpe volé contra la pared, caí boca abajo y, cuando levanté la cara, estaba el auto con una chica fallecida”.
La causa
A cuatro años del fatídico hecho, la causa aún no está resuelta. La carátula fiscal es «doble homicidio culposo». El juicio por ambas muertes estaba próximo a realizarse cuando la defensa —integrada por los letrados Vanesa Cavallaro y Fernando Lima— interpuso dos recursos de queja ante Casación tras haber apelado con resultado negativo. Estos se dirigieron contra resoluciones anteriores adversas a planteos de nulidad y sobreseimiento, y contra la decisión de elevar la instrucción a juicio. El otro planteo fue el rechazo del pedido de recusación formulado contra el fiscal de instrucción, Martín Mariezcurrena.
En este caso, Casación confirmó la decisión de primera instancia y no apartó al fiscal de la causa. No obstante, entre idas y vueltas, la Sala IV del Tribunal de Casación Penal —en una decisión cuestionada— terminó sobreseyendo a Jeremías Ramírez por la muerte de Miguel Arroyo, al considerar que el fatal desenlace no se había producido por causa del siniestro. El tribunal entendió en esa oportunidad que, si bien la víctima nunca recuperó la conciencia ni logró salir de terapia intensiva, el traumatismo de cráneo padecido no fue la causa directa de su fallecimiento. Por lo tanto, además de hacer lugar a los recursos de la defensa, los magistrados avanzaron con el sobreseimiento parcial.
A fines de 2025, la Suprema Corte de Justicia bonaerense revocó el sobreseimiento y ordenó el dictado de un nuevo fallo para que Ramírez sea nuevamente imputado por la muerte de Miguel Arroyo.
De este modo, en el transcurso de este año debería realizarse el debate oral y público donde se juzgue la responsabilidad del imputado en las muertes de Carmen y Miguel. Previamente, el juez en lo Correccional, Dr. Sebastián Zubiri, tendrá que convocar a las partes a una audiencia en la que se podría acordar un juicio abreviado. De no mediar un consenso sobre la pena, el magistrado deberá fijar la fecha para el inicio del juicio oral.

