Ganadores y perdedores de la economía argentina en 2025

Diez meses de estancamiento y un 2026 cargado de contrastes

Actividad económica argentina por sectores

NewsITe

La economía argentina cerró 2025 con un saldo ambiguo: un nivel de actividad que todavía se ubica 4,1% por encima de noviembre de 2023, pero con diez meses consecutivos de estancamiento y un marcado contraste entre sectores ganadores y perdedores. Así lo refleja un informe de la Fundación Mediterránea, elaborado por el economista Marcos Cohen Arazi, que anticipa un 2026 desafiante para la recuperación.

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De acuerdo con el reporte, los sectores que más sufrieron durante 2025 fueron la industria manufacturera, con una caída del 8,2%, el turismo asociado al ingreso de extranjeros (-6,7%), el comercio (-4%) y la construcción (-2%). Salvo el comercio, todos estos rubros ya venían golpeados desde 2024, por lo que acumulan dos años de retrocesos y arrastran una situación particularmente delicada.

En el otro extremo, la intermediación financiera (+14,2%), la minería (+6,9%) y el agro (+4,8%) se consolidaron como los motores de la actividad. Estos tres sectores ya habían tenido un desempeño notable en 2024 y, con los resultados de 2025, se posicionan como los grandes ganadores del reordenamiento macroeconómico encarado por la actual conducción económica.

Industria en recesión y turismo con señales mixtas

El trabajo advierte que, mientras el nivel general de actividad permanece estancado, la industria atraviesa una fase claramente recesiva. El desempeño fabril estuvo atravesado por los vaivenes del tipo de cambio, la apertura comercial y problemas de competitividad estructurales que afectan a los sectores más expuestos a la competencia externa.

Según el análisis, la industria mostró tres etapas diferenciadas durante la llamada “era libertaria”: en los primeros cinco meses del año, la producción industrial se desplomó 11%. Luego, en una segunda fase, logró recuperarse en siete meses hasta volver al nivel de noviembre de 2023. Sin embargo, la tercera etapa volvió a ser contractiva y ya acumula una baja del 6% en el nivel de producción.

El turismo exhibió un comportamiento mixto. Mientras el ingreso de turistas extranjeros retrocedió 6,7% en el año, sobre el final de 2025 se registró un repunte del sector impulsado por el turismo interno, especialmente después de las elecciones, con una mejora del 7,6% que alivió parcialmente la caída previa.

Radiografía sectorial: cuatro ramas industriales en alza

Al desagregar la industria por subsectores, sólo 4 de los 16 rubros principales lograron cerrar 2025 con crecimiento en su nivel de actividad: otros equipos de transporte (+7,4%), refinación de petróleo y combustibles (+5,6%), productos de tabaco (+4,6%) y el conglomerado de madera, papel, edición e impresión (+1,5%).

La mayoría de las ramas industriales retrocedió. El caso más crítico fue el textil, con una caída del 27,9% en la producción. También se destacaron las mermas en la fabricación de vehículos (-18,8%), productos metálicos (-15,7%), maquinaria y equipos (-14,4%) y prendas de vestir (-13,1%). En promedio, la producción industrial se redujo 5,9% entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025.

El informe remarca que más de la mitad de los subsectores sufrió un “doble golpe”, es decir, caídas tanto en 2024 como en 2025. Entre los más afectados se encuentran textiles, productos de metal, caucho y plásticos, vehículos automotores y productos minerales no metálicos, muchos de ellos ligados directamente a la actividad de la construcción.

Perspectivas 2026: desafíos para sostener el crecimiento

Entre los sectores mejor posicionados de cara a 2026 aparecen la refinación de petróleo y derivados, que acumuló un alza del 7,6% en dos años, la producción de alimentos y bebidas (+4,6%), otros equipos de transporte (+1,5%) y productos de tabaco (+1,3%). Se trata de actividades que, por su capacidad exportadora o su peso en el mercado interno, podrían traccionar inversiones si se consolidan las condiciones macroeconómicas.

En cambio, los rubros que encadenan dos años negativos —como prendas de vestir, cuero y calzado, industrias metálicas básicas, muebles, colchones y maquinaria y equipos— enfrentan un panorama más complejo, con necesidad de financiamiento, mejoras de competitividad y previsibilidad regulatoria para revertir la tendencia.

“Avanzar en reformas y consensos básicos que ayuden a acelerar las inversiones y las exportaciones sigue siendo una materia pendiente… Avanzar en esa dirección es condición necesaria para el incremento sostenido del nivel de ingreso”, concluye el informe de la Fundación Mediterránea.

El balance de 2025 muestra, así, una economía fragmentada: sectores financieros, mineros y agroindustriales en expansión, frente a ramas industriales y de servicios que no logran recomponer niveles de actividad. La clave para 2026 estará en si las políticas económicas logran transformar la recuperación parcial en un sendero de crecimiento más amplio, homogéneo y sostenible.

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