La recaudación de enero refleja la desaceleración económica

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Los datos oficiales de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) correspondientes a enero confirmaron lo que distintos analistas venían advirtiendo: la economía atraviesa un enfriamiento que ya se refleja con fuerza en los ingresos tributarios.
De acuerdo con los cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación total mostró una caída real interanual del 7,8%, una vez descontado el efecto de la inflación. La porción que se coparticipa a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires habría retrocedido 6,6% en términos reales, mientras que el total del sistema registró una baja del 7,4%.
En valores corrientes, en enero ingresaron al fisco $18,33 billones, lo que significó un aumento nominal del 22% frente al mismo mes de 2025. Sin embargo, ese incremento quedó muy por debajo de la inflación del período, por lo que en la práctica implica una merma del poder de compra de los recursos del Estado.
Con este resultado, la recaudación acumula seis meses consecutivos de caída real, una señal de preocupación tanto para el financiamiento de las cuentas públicas como para el nivel de actividad económica. Menos recaudación suele ser el reflejo de menor consumo, menor producción y también de menores importaciones y exportaciones gravadas.
Impuestos clave: IVA, Ganancias y movimientos bancarios
ARCA explicó que la variación interanual del mes continuó viéndose afectada por la suspensión de derechos de exportación y la reducción de aranceles sobre las importaciones, junto con la disminución de Impuestos Internos. Estas medidas de alivio impositivo repercuten directamente en la caja del Estado.
En el desglose por tributo, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), considerado un termómetro del consumo, aportó $6,2 billones, con una mejora nominal del 16,4%. Dado el avance de los precios, ese porcentaje implica un retroceso real y sugiere una demanda interna debilitada.
Por su parte, el Impuesto a las Ganancias sumó $3,4 billones, con un incremento nominal del 32,4%. En términos reales, se trata de un nivel similar al del año pasado, lo que muestra cierta estabilidad relativa de este tributo frente al deterioro observado en otros rubros.
El Impuesto a los Créditos y Débitos bancarios, conocido como impuesto al cheque, también se mantuvo prácticamente estancado en términos reales. En enero subió 31,9% nominal hasta $1,4 billones, un desempeño que refleja la menor dinámica de las operaciones financieras y de la actividad de empresas y comercios.
Presión sobre la seguridad social y el gasto público
Otra señal de alerta se observó en los recursos vinculados al sistema previsional. Según los datos de la Anses, la recaudación destinada a la Seguridad Social creció 27,7% interanual en términos nominales, también por debajo de la inflación.
- Los Aportes Personales aumentaron 26% interanual.
- Las Contribuciones Patronales avanzaron 27,9%.
- Otros Ingresos vinculados a la seguridad social se incrementaron 47,3%.
El menor dinamismo de estos recursos se relaciona con un mercado laboral más débil, pérdida de empleo formal o estancamiento salarial frente a la inflación, lo que reduce la base imponible sobre la cual se calculan los aportes y contribuciones.
“La variación interanual del último mes continuó viéndose afectada por la suspensión de derechos de exportación y reducción de aranceles sobre las importaciones, junto con la reducción de Impuestos Internos”, indicó ARCA en su informe oficial.
En este contexto, los economistas advierten que la combinación de menor recaudación real y mayores necesidades de financiamiento tensiona el equilibrio fiscal y condiciona la capacidad del Estado para sostener el gasto público, la inversión y las políticas sociales. De cómo evolucione la actividad en los próximos meses dependerá si el enfriamiento actual se profundiza o si la economía logra una recuperación gradual que permita recomponer los ingresos tributarios.

