La decisión que cambió para siempre la vida de Marcela Morelo

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Invitada a la mesa de La noche de Mirtha, Marcela Morelo se animó a profundizar sobre uno de los capítulos más íntimos y determinantes de su vida: la adopción de los tres hermanos que hoy conforman su familia. Con la serenidad que la caracteriza, la artista repasó cómo aquel proceso, iniciado hace una década, la convirtió en madre y redefinió sus prioridades personales y profesionales.
La cantante contó que la llegada de los chicos se dio casi como un designio, en un momento en el que ella y su marido venían reflexionando sobre el deseo de formar una familia. “Hoy mi hijo tiene 17, mi hija del medio 14 y la más pequeña 12”, detalló, al recordar cómo la maternidad la obligó a reorganizar tiempos, giras y proyectos para poner a los chicos en el centro de la escena cotidiana.
Morelo remarcó que la adopción no fue un camino sencillo ni inmediato, sino un proceso que exigió paciencia, convicción y acompañamiento profesional. “Es una larga historia. Apareció en mi vida la más pequeña porque tenía que aparecer. Los hijos adoptivos también buscan a sus padres, eligen a sus padres”, expresó, aludiendo a la dimensión afectiva y espiritual que le dio sentido a la experiencia.
Según pudo reconstruir Noticias Argentinas, la artista y su pareja atravesaron instancias administrativas, entrevistas y evaluaciones, pero siempre sosteniendo que la base de cada paso era el amor y el compromiso de construir un hogar estable para los tres hermanos. “Es un acto de amor total”, subrayó la cantante, al describir la decisión de hacerse cargo de un grupo de hermanos para que no fueran separados.
Vínculos, identidad y el desafío cotidiano de la crianza
Uno de los momentos más emotivos del relato llegó cuando Morelo recordó el primer encuentro con los chicos. Desde ese instante, contó, la conexión fue inmediata: “Desde el primer día me dijeron ‘mamá’”. Ese vínculo, lejos de diluirse con el tiempo, se fortaleció con la convivencia, la escuela, las rutinas y los desafíos propios de la adolescencia. “Ahora más que nunca me dicen mamá, mamá, mamá”, agregó entre risas.
La experiencia de la artista se suma a la de muchas familias que eligen la adopción como forma de crianza, en un contexto en el que organizaciones especializadas insisten en la importancia de mantener unidos a los grupos de hermanos y de ofrecerles un entorno amoroso y estable. En ese marco, testimonios como el de Morelo contribuyen a visibilizar la complejidad del proceso y, al mismo tiempo, a derribar prejuicios.
- La cantante adoptó a tres hermanos hace aproximadamente diez años.
- Destacó que la decisión fue fruto de una profunda reflexión junto a su marido.
- Remarcó que la adopción es un acto de amor y un compromiso de largo plazo.
- Su testimonio aporta visibilidad a la temática y al rol de las familias adoptivas.
“Es un acto de amor enorme. Los hijos adoptivos también buscan a sus padres, eligen a sus padres”, sostuvo Marcela Morelo.
Con su relato, Marcela Morelo no solo comparte un aspecto íntimo de su historia personal, sino que también pone en agenda el valor de la adopción como herramienta para garantizar el derecho de niños, niñas y adolescentes a crecer en familia. Una elección que, como ella misma resume, se sostiene cada día con presencia, diálogo y amor.

