Una unidad científica de Rosario se posiciona como referente regional en el análisis de biofármacos

La Unidad de Espectrometría de Masas del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario incorporó tecnología de vanguardia que permite analizar anticuerpos monoclonales utilizados en terapias oncológicas con una precisión inédita en el país.

unidad científica rosario referente tecnología
Foto del CONICET

La Unidad de Espectrometría de Masas (UEM) del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) se consolidó como un referente regional en el análisis de biofármacos de última generación. Depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Rosario. Gracias a la incorporación de tecnología de alta complejidad, la unidad puede caracterizar con precisión anticuerpos monoclonales utilizados en terapias contra el cáncer. Estas capacidades resultan únicas tanto a nivel nacional como regional.

Creada en 2021 bajo la dirección del investigador del CONICET Eduardo Ceccarelli, la UEM funciona dentro del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario. Allí confluyen la investigación básica, la innovación tecnológica y la vinculación con el sector productivo. Su eje central es la espectrometría de masas. Se trata de una herramienta analítica clave para la biología moderna, la biomedicina, la biotecnología y el desarrollo farmacéutico.

Una herramienta clave para la biomedicina moderna

La técnica permite caracterizar productos terapéuticos complejos con un alto nivel de detalle. También aporta evidencia directa sobre atributos críticos de calidad. “La espectrometría de masas mide masas moleculares con una sensibilidad y eficiencia altísima”, explica Germán Rosano. “En sólo dos horas podemos conocer la identidad exacta de diez mil moléculas, sus modificaciones químicas y su grado de pureza”, agrega. Rosano es investigador del CONICET en el IBR y actual director de la UEM. Según detalla, la demanda de servicios crece de manera sostenida. El equipo opera las 24 horas para responder a las solicitudes. “Todas las semanas llegan nuevas solicitudes de servicios y el equipo funciona las 24 horas del día”, expresa. “Estamos fortaleciendo las capacidades del sistema público y del privado ofreciendo un servicio de calidad, eso nos llena de orgullo”, añade.

Desde su puesta en marcha, tras una inversión cercana al millón de dólares, la UEM realizó casi 250 servicios. Estos trabajos implicaron el análisis de alrededor de 2.000 muestras. Las muestras pertenecieron a instituciones científicas y empresas del país y de la región. Rosano subraya la experiencia técnica del equipo. También destaca que los servicios tienen costos competitivos. Incluyen asesoramiento personalizado. Además, evitan la necesidad de enviar muestras al exterior.

El desafío de analizar moléculas intactas

Durante años, la espectrometría de masas analizó proteínas mediante un procedimiento indirecto. El proceso comienza con la fragmentación de las proteínas en piezas más pequeñas. Estas piezas se denominan péptidos. Luego, se reconstruye la información de la molécula completa. El método es sólido y aporta una gran cantidad de datos. Sin embargo, no siempre permite observar la proteína en su estado original. Esa limitación resulta especialmente relevante en el caso de biofármacos complejos. “Es un enfoque robusto y extremadamente informativo”, advierte Rosano. “Pero puede dejar fuera datos sobre la molécula intacta, que pueden resultar muy relevantes, por ejemplo, en proteínas bioterapeúticas producidas por la industria farmacéutica”, señala.

Este desafío técnico cobra mayor importancia en un contexto de fuerte avance de las inmunoterapias. Estas estrategias ganaron un rol central en el tratamiento de distintos tipos de cáncer. Se basan en el uso de anticuerpos monoclonales. Estas proteínas de gran tamaño están diseñadas para reconocer con alta precisión a células tumorales. Al unirse a sus blancos moleculares, permiten identificarlas. También activan mecanismos que contribuyen a su eliminación. Esto da lugar a tratamientos cada vez más específicos y efectivos.

Cuando un anticuerpo monoclonal es aprobado para su uso en humanos, su producción queda protegida por patentes. Estas patentes otorgan exclusividad al laboratorio desarrollador. Con el vencimiento de esos derechos, otros laboratorios pueden producir biosimilares. Se trata de fármacos altamente comparables al original. Para su aprobación, deben demostrar una equivalencia estricta. Esa equivalencia incluye la estructura molecular, las modificaciones postraduccionales y la actividad biológica.

Tecnología de alta resolución para proteínas intactas

Durante ese proceso, el análisis de proteínas intactas de gran tamaño resulta una herramienta central. “En ese camino, una de las herramientas más informativas es el análisis de proteínas intactas con plataformas de alta resolución”, explica Rosano. “En la UEM incorporamos a nuestro espectrómetro de masas el módulo BioPharma, que nos permite realizar este tipo de mediciones”, detalla. Esta tecnología permite estudiar proteínas muy grandes sin fragmentarlas previamente. “Hemos diseñado el flujo de trabajo para hacer estos análisis”, afirma. “Eso nos convierte en el único proveedor de estos servicios en el país y en la región del CONOSUR, exceptuando Brasil”, agrega.

El desarrollo científico reciente incorporó terapias aún más complejas. Entre ellas se destacan los anticuerpos conjugados. En estos tratamientos, el anticuerpo reconoce a la célula tumoral. Además, transporta una droga unida químicamente a su estructura. De este modo, el fármaco se libera de forma dirigida. Esto aumenta la eficacia del tratamiento. También reduce los efectos adversos.

La complejidad de estos productos plantea nuevas exigencias analíticas. No alcanza con confirmar la presencia de la droga. También es necesario determinar cuántas moléculas se unen a cada anticuerpo. Según Rosano, esta medición resulta crítica para la calidad y la seguridad del producto. En ese sentido, la espectrometría de masas es el método de referencia. “Al articular la caracterización por espectrometría de masas con capacidades locales de producción de proteínas recombinantes, se abren muchas puertas”, señala. “Es un universo que no estaba explorado en nuestro país”, concluye.

Formación internacional y transferencia de conocimiento

Además del desarrollo tecnológico, la UEM apuesta a la formación y a la transferencia de conocimiento. La unidad organiza cursos internacionales. Están orientados a difundir la técnica y sus aplicaciones concretas. “La espectrometría es un universo tan lindo”, expresa Rosano. “Cuando se enseña con claridad y con aplicaciones reales, despierta interés y genera nuevas capacidades”, afirma.

En 2025, la UEM seleccionó a 22 participantes de distintos países de la región. Llegaron desde Uruguay, Chile, Ecuador, Brasil, México, Costa Rica y Colombia. También participaron representantes de varias provincias argentinas. Todos viajaron a Rosario para capacitarse en producción y caracterización de proteínas terapéuticas. El grupo reunió perfiles diversos. Incluyó representantes de la industria privada. También participaron funcionarios vinculados a la regulación de biofármacos. Se sumaron investigadores del ámbito académico. El cuerpo docente se completó con especialistas internacionales en espectrometría y producción de proteínas recombinantes.

“Recibir a estas personas también nos ayuda a entender más sobre el proceso productivo”, afirma Rosano. “Nos permite evaluar cómo podemos atender las necesidades del sector desde nuestra experticia”, agrega. En ese marco, remarca la importancia de contar con servicios de alta complejidad en el sistema científico público argentino. Y concluye: “Dado el ecosistema de empresas biotecnológicas del país y el sistema académico público tan diverso, era muy importante desarrollar la espectrometría de masas al nivel alcanzado en la UEM”. “Se nota que logramos cubrir un vacío que permanecía sin explorar en profundidad”, cierra.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -