“Nueva Tierra” a 146 años luz: un gemelo helado y posible hogar

Un posible gemelo de la Tierra, pero cubierto de hielo

Ilustración artística del exoplaneta HD 137010 b, apodado Nueva Tierra

NewsITe

A 146 años luz de distancia, un equipo internacional de astrónomos identificó un exoplaneta que ya fue bautizado informalmente como la “Nueva Tierra”. Se trata de HD 137010 b, un mundo rocoso con un tamaño apenas mayor que el de nuestro planeta y un período orbital casi idéntico al año terrestre, lo que lo convierte en uno de los candidatos más prometedores a “gemelo” de la Tierra hallados hasta el momento.

El descubrimiento surge del reanálisis de datos históricos del telescopio espacial Kepler, en su segunda etapa de trabajo conocida como misión K2. Los resultados fueron publicados en la revista especializada The Astrophysical Journal Letters y, aunque el planeta es extremadamente frío, abre nuevas puertas en la búsqueda de mundos potencialmente habitables más allá del Sistema Solar.

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De acuerdo con las estimaciones iniciales, la temperatura superficial de HD 137010 b rondaría los –70 °C. Pese a ese valor extremo, los especialistas remarcan que la posibilidad de vida no puede descartarse por completo: todo depende de la presencia y la composición de una atmósfera capaz de generar un efecto invernadero y suavizar el clima en la superficie.

Por qué HD 137010 b se considera una “Nueva Tierra”

Uno de los datos que más interés generó en la comunidad científica es el tamaño del planeta. HD 137010 b sería apenas un 6 % más grande que la Tierra, lo que apunta a que se trata de un objeto rocoso y no de un gigante gaseoso, condición clave para que un mundo pueda parecerse al nuestro.

Otro rasgo distintivo es su período orbital, calculado en unos 355 días, muy cercano a los 365 días de la Tierra. Esta similitud en el tiempo que tarda en dar una vuelta completa alrededor de su estrella resulta poco común entre los exoplanetas detectados hasta ahora.

El planeta orbita una estrella enana de tipo K, más fría y menos luminosa que el Sol. Como consecuencia, recibe menos de un tercio de la energía que llega a la Tierra, dato que explica sus temperaturas gélidas y su ubicación en el borde de la llamada “zona habitable”.

Características principales del exoplaneta helado

Con la información recogida hasta el momento, los astrónomos delinearon un primer retrato de este nuevo candidato a gemelo de la Tierra:

  • Distancia a la Tierra: alrededor de 146 años luz.
  • Tamaño estimado: aproximadamente un 6 % mayor que la Tierra.
  • Período orbital: unos 355 días.
  • Temperatura superficial: cercana a los –70 °C.
  • Tipo de planeta: rocoso candidato, no un gigante gaseoso.
  • Ubicación orbital: límite externo de la zona habitable de su estrella enana K.

Para la comunidad astronómica, estas condiciones ubican a HD 137010 b entre los mundos más parecidos a la Tierra encontrados en torno a estrellas similares al Sol, aunque su clima sea mucho más extremo.

Qué implica que esté en la “zona habitable”

La llamada zona habitable es la franja alrededor de una estrella donde, bajo ciertos supuestos, podría existir agua líquida en la superficie de un planeta. En el caso de HD 137010 b, los modelos indican entre un 40 % y un 50 % de probabilidad de que se ubique dentro de esa región, según se apliquen criterios más conservadores u optimistas.

El factor decisivo es su atmósfera. Si estuviera compuesta por gases como el dióxido de carbono en altas concentraciones, podría generar un efecto invernadero capaz de elevar la temperatura superficial y permitir la presencia de agua líquida. Sin esa envoltura protectora, el planeta sería probablemente un mundo congelado, con océanos ocultos bajo gruesas capas de hielo, un tipo de escenario que también interesa mucho a la astrobiología.

Observación y relevancia científica desde la Argentina

Pese a la fascinación que despierta, HD 137010 b no puede observarse directamente desde la Tierra, ni a simple vista ni con telescopios de aficionados. Su enorme distancia y su brillo extremadamente débil hacen que solo sea detectable mediante instrumentos de alta precisión y análisis detallados de los datos espaciales.

En la Argentina, el estudio de este exoplaneta queda en manos de observatorios y centros de investigación que trabajan con misiones internacionales como Kepler y otras iniciativas de búsqueda de exoplanetas. Para la población general no hay efectos visibles ni cambios en el cielo nocturno asociados a este hallazgo.

Desde la NASA y los equipos científicos involucrados subrayan que HD 137010 b no representa ningún tipo de riesgo para la Tierra: su importancia es puramente científica y ayuda a comprender mejor cómo se forman y evolucionan los planetas rocosos en la galaxia.

Por ahora, la Tierra sigue siendo el único mundo habitable confirmado. Sin embargo, descubrimientos como el de la “Nueva Tierra” refuerzan la idea de que nuestro sistema no es una rareza cósmica y que podrían existir muchos otros planetas con características comparables, dispersos a lo largo y a lo ancho de la Vía Láctea.

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