Petro cuestionó el celibato de Jesús y generó un enfrentamiento con la Iglesia

NewsITe
Las recientes declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, sobre la figura de Jesucristo abrieron una intensa controversia política y religiosa en ese país, con la Iglesia católica a la cabeza de las críticas. El mandatario puso en duda el tradicional concepto de celibato de Jesús y afirmó que “hizo el amor”, posiblemente con María Magdalena, lo que fue leído por los obispos como una provocación y una falta de respeto a las creencias de millones de fieles.
El episodio se produjo durante un acto oficial en Bogotá, en el marco de la firma de un convenio para la recuperación del histórico hospital San Juan de Dios. Frente a funcionarios y representantes de distintas entidades, Petro —que se define como católico no practicante y cercano a la Teología de la Liberación— sostuvo que “un hombre así, sin amor, no podría existir” y remarcó que Jesús “murió rodeado de las mujeres que lo amaban, y eran muchas”. Sus dichos, rápidamente replicados en redes sociales y medios de comunicación, encendieron el debate sobre los límites del discurso político cuando se abordan temas religiosos.
La respuesta institucional no tardó en llegar. A través de un comunicado, la Conferencia Episcopal de Colombia recordó que para los creyentes Jesús no es solo una figura histórica, sino también divina, fundamento central de la fe cristiana. En ese marco, los obispos exigieron respeto a esa convicción y denunciaron que las palabras del presidente distorsionan la verdad bíblica y teológica que sostiene la fe de buena parte de la población.
Duro pronunciamiento de la Iglesia y debate sobre el rol del Estado
En su mensaje, los obispos citaron la Constitución de 1991 y la Ley de Libertad Religiosa para remarcar que ningún funcionario público está llamado a pronunciar conceptos teológicos sobre las convicciones de los ciudadanos. Según la jerarquía eclesiástica, esa clase de intervenciones, sobre todo cuando provienen de la máxima autoridad del Poder Ejecutivo, pueden interpretarse como una injerencia indebida del Estado en asuntos espirituales y afectar la convivencia en una sociedad plural.
La Iglesia colombiana exhortó tanto al presidente como a la ciudadanía a evitar la “ligereza” y la simplificación cuando se abordan temas considerados sagrados por distintas confesiones. En ese sentido, recomendó acudir al Catecismo y a las fuentes doctrinales antes de emitir juicios públicos sobre cuestiones de fe. El pronunciamiento fue acompañado por manifestaciones críticas de sectores evangélicos, que coincidieron en calificar las expresiones de Petro como inapropiadas e irrespetuosas.
- Las frases de Petro fueron pronunciadas en un acto oficial en Bogotá.
- La Conferencia Episcopal invocó la Constitución y la Ley de Libertad Religiosa.
- La Iglesia reclamó respeto institucional y prudencia al tratar temas sagrados.
- Comunidades evangélicas también expresaron su rechazo a las declaraciones.
“Ningún funcionario está llamado a emitir conceptos teológicos sobre las convicciones de los ciudadanos”, advirtió la Conferencia Episcopal de Colombia en su comunicado.
El episodio volvió a poner sobre la mesa la tensión entre libertad de expresión, creencias religiosas y responsabilidad institucional de los gobernantes. Mientras desde el oficialismo se buscó bajar el tono de la polémica, en el ámbito religioso insistieron en que el respeto a la fe de la mayoría de la población debe ser un principio ineludible en el debate público.

