Colapinto cerró ensayos en Barcelona con buenas sensaciones

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Franco Colapinto completó en Barcelona uno de los pasos clave de su camino dentro de la Fórmula 1. El piloto argentino finalizó su programa de pruebas con el Alpine A526 en los test de pretemporada en el Circuit de Barcelona-Catalunya y se mostró conforme con el salto de rendimiento del equipo francés, especialmente en la velocidad en recta, uno de los puntos débiles de la escudería en años anteriores.
El bonaerense giró durante toda la jornada del lunes y volvió a subirse al auto en la tanda matutina del miércoles, cumpliendo con el cronograma fijado por Alpine. Fueron dos días intensos de trabajo en los que se puso el foco en la fiabilidad del nuevo monoplaza, en tandas largas y en la recopilación de datos para los ingenieros, más que en la búsqueda de tiempos de una vuelta rápida.
En diálogo con la cadena británica Sky Sports F1, Colapinto remarcó que uno de los avances más notorios del A526 está en la velocidad punta: el auto se siente «rapidísimo en recta», destacó el argentino, un cambio significativo respecto de temporadas recientes en las que Alpine sufría frente a sus rivales en ese aspecto. Esa mejora permite al equipo proyectar un mejor desempeño en circuitos con largas zonas de DRS y rectas extensas.
Sin embargo, el argentino fue cauto al evaluar el comportamiento general del coche y reconoció que aún queda trabajo por hacer en el paso por curva. Según explicó, el A526 todavía no transmite la misma confianza en los sectores más trabados, con menos agarre disponible y mayores exigencias para el piloto. La combinación de más potencia a la salida de las curvas y un chasis aún en proceso de desarrollo hace que el manejo sea más delicado y exija gran precisión en el acelerador.
Un programa centrado en la fiabilidad y el desarrollo
Al analizar el trabajo realizado en Barcelona, Colapinto subrayó el valor de estas jornadas como laboratorio a cielo abierto para Alpine. La escudería aprovechó los ensayos para poner a prueba diferentes configuraciones aerodinámicas, mapas de motor y ajustes en la suspensión, siempre con la prioridad puesta en entender el comportamiento general del paquete técnico y asegurar que todos los sistemas funcionen sin fallas.
En total, el argentino completó 106 vueltas entre sus dos días en pista, una carga de trabajo importante para un ensayo de pretemporada. Durante ese proceso provocó una bandera roja sin consecuencias mayores, parte del riesgo habitual de llevar el auto al límite mientras todavía se está en fase de adaptación. Los tiempos que marcó se mantuvieron en parámetros competitivos dentro del contexto de pruebas, donde cada equipo sigue programas muy diferentes y los cronómetros no siempre reflejan el verdadero potencial.
- 106 vueltas acumuladas con el Alpine A526 en Barcelona.
- Énfasis en stints largos y recolección de datos para ingenieros.
- Mejoras claras en velocidad punta respecto de temporadas previas.
- Área de trabajo pendiente: mayor grip y confianza en curvas.
«Todavía estamos adaptándonos al auto y explorando sus límites, pero se siente rapidísimo en recta», subrayó Colapinto tras los test de Barcelona.
Con el capítulo Barcelona cerrado, la atención del argentino y de Alpine se traslada ahora a los test oficiales de Baréin, previstos para dentro de un par de semanas. Allí, en condiciones más cercanas a las de un fin de semana de Gran Premio y con temperaturas más elevadas, el equipo buscará confirmar las sensaciones positivas iniciales, afinar el equilibrio del A526 en curva y seguir consolidando el proceso de adaptación de Colapinto a esta nueva etapa dentro de la máxima categoría.

