Un testimonio que complica aún más al empresario

NewsITe
La causa judicial contra el empresario Marcelo Porcel sumó en las últimas horas un nuevo y contundente testimonio. En una declaración en Cámara Gesell, uno de los adolescentes que lo denuncian relató cómo el hombre, padre de un alumno del Colegio Palermo Chico, se habría ganado su confianza para luego someterlo a situaciones que describió como “muy incómodas”.
El joven, que tenía 13 años en 2022, afirmó que Porcel le enviaba mensajes con frases como “me tenés abandonado” y “te extraño”, y reconoció ser uno de los adolescentes que aparecen desnudos en imágenes halladas en el celular del imputado. Sus padres confirmaron ante la Justicia que efectivamente se trata de su hijo, por lo que esos archivos ya forman parte central del expediente.
La investigación está en manos del titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 1, Pablo Turano, y del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 50, a cargo del juez Carlos Bruniard. Hasta el momento, al menos nueve familias se presentaron como querellantes, aunque los investigadores hablan de unas diez víctimas, dado que dos de los chicos son hermanos.
Reuniones, alcohol y dinero a cambio de “juegos”
Según las denuncias, el empresario habría organizado en su domicilio de la calle Godoy Cruz y en su oficina de Avenida del Libertador, en el barrio porteño de Retiro, encuentros con adolescentes bajo la apariencia de “reuniones” o “fiestas”. Allí, siempre de acuerdo con los testimonios, les ofrecía alcohol y dinero a cambio de participar de distintos “juegos” de contenido sexual.
El adolescente que declaró en Cámara Gesell contó que, en la oficina de Porcel, el acusado servía bebidas alcohólicas mezcladas con gaseosa y proponía desafíos con premios en efectivo. Una de las escenas que describió fue que el empresario los hacía correr alrededor de una mesa con los pantalones bajos, mostrando la cola, a cambio de sumas de dinero.
El denunciante sostuvo además que el empresario se tomaba atribuciones físicas sin consentimiento, como hacerles masajes y tocarlos en zonas íntimas. “Me toqueteó el testículo y me sentí medio incómodo”, habría dicho el chico al detallar una de las situaciones vividas. También remarcó que el consumo de alcohol los dejaba desinhibidos, lo que facilitaba que Porcel los colocara en contextos que hoy identifica con claridad como abusivos.
La situación judicial de Porcel
Porcel fue denunciado formalmente en julio de 2024. Todas las familias querellantes cuentan con la representación del abogado Pablo Hawlena Gianotti, mientras que la defensa del empresario está a cargo del letrado Roberto Rallin. La causa avanza con la producción de pruebas clave, entre ellas peritajes sobre los dispositivos electrónicos secuestrados y las declaraciones de las presuntas víctimas.
Los investigadores buscan determinar el alcance temporal de los hechos, la cantidad de adolescentes involucrados y si existieron otros ámbitos donde se repitiera el mismo patrón de conducta denunciado. En paralelo, se analizan los mensajes y el material digital incautado para corroborar los relatos y establecer la responsabilidad penal de Porcel.
La Justicia intenta reconstruir, a partir de testimonios y evidencia digital, cómo se desarrollaba el vínculo entre el empresario y los adolescentes, y bajo qué mecanismos de manipulación, confianza y vulnerabilidad se habrían cometido los hechos denunciados.
Mientras continúan las medidas de prueba, el caso mantiene en alerta a la comunidad educativa y pone nuevamente en foco la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención, detección temprana y acompañamiento ante posibles abusos contra niñas, niños y adolescentes.

