Denuncian a Marcelo Porcel por abusos a alumnos del Palermo Chico

Relato en Cámara Gesell complica al empresario Marcelo Porcel

Marcelo Porcel acusado por presuntos abusos a adolescentes

NewsITe

Un nuevo testimonio en la causa contra el empresario Marcelo Porcel volvió a estremecer a la comunidad educativa del Colegio Palermo Chico y a la opinión pública. Uno de los adolescentes que se presentó a declarar en Cámara Gesell relató con detalle cómo habrían sido los encuentros con el padre de un excompañero, a quien se investiga por presuntos abusos contra al menos diez chicos.

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De acuerdo con la reconstrucción judicial, el joven contó que Porcel le enviaba mensajes por celular con frases como “me tenés abandonado” y “te extraño”. El adolescente dijo haberse reconocido en dos de las imágenes halladas en el teléfono del imputado, en las que se ve a un menor desnudo en la ducha. Sus padres confirmaron ante la Justicia que se trata de su hijo, por lo que esas fotos forman parte central del expediente.

El denunciante precisó que tenía 13 años en 2022, cuando, según la causa, comenzaron los hechos. La pesquisa está a cargo del titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 1, Pablo Turano, y del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 50, a cargo del juez Carlos Bruniard. Hasta el momento, nueve familias se presentaron como querellantes y son patrocinadas por el abogado Pablo Hawlena Gianotti, mientras que la defensa de Porcel está en manos del letrado Roberto Rallin.

Reuniones privadas, alcohol y dinero a cambio de “juegos”

Según la denuncia, el empresario organizaba reuniones y supuestas “fiestas” tanto en su departamento de la calle Godoy Cruz como en su oficina de Avenida del Libertador, en el barrio porteño de Retiro. Los adolescentes eran invitados allí fuera del ámbito escolar y, de acuerdo con el testimonio incorporado a la causa, recibían alcohol y dinero a cambio de participar de diversos juegos.

“Me toqueteó el testículo y me sentí medio incómodo”, declaró el joven, quien explicó que Porcel les ofrecía bebidas alcohólicas, principalmente tragos preparados con vodka mezclado con gaseosas. Luego, según su relato, les proponía desafíos: les pagaba entre 1.000 y 2.000 pesos a quienes bebieran rápidamente los vasos que les servía, con lo que los chicos terminaban desinhibidos.

El adolescente describió además una escena en la oficina del empresario, donde había una mesa alrededor de la cual debían correr con los pantalones bajos, mostrando la cola, a cambio de dinero. “Después de haber tomado uno o dos vasos, dijo: ‘bueno, dan una vuelta con el pantalón abajo’. Era dar una vuelta a la mesa por 2.000 pesos”, afirmó. También sostuvo que el acusado les hacía masajes sin pedir permiso y los tocaba, generando situaciones que calificó como “muy incómodas”.

Avance de la investigación y situación del acusado

La causa, que tomó especial relevancia pública tras la multiplicación de denuncias, intenta determinar si Porcel se valió de su rol como padre de un alumno del Colegio Palermo Chico para ganarse la confianza de los chicos y de sus familias. Los investigadores analizan los mensajes, las imágenes encontradas en el celular del imputado y las declaraciones de las presuntas víctimas, tomadas bajo resguardo en Cámara Gesell para proteger su integridad.

Son al menos diez los adolescentes señalados como posibles víctimas, aunque se contabilizan nueve familias querellantes porque dos de los chicos son hermanos. Las pesquisas continúan con peritajes sobre dispositivos electrónicos, cruces de comunicaciones y nuevas rondas de testimoniales. En paralelo, la comunidad educativa permanece en estado de conmoción y a la espera de definiciones judiciales.

“Me escribía ‘me tenés abandonado’ y ‘te extraño’”, relató el adolescente ante los especialistas, al reconstruir el vínculo que habría intentado establecer el empresario con él.

Mientras tanto, la Justicia deberá resolver los próximos pasos en el expediente: eventuales pedidos de prisión preventiva, ampliación de imputaciones y nuevas medidas probatorias. El caso, que expone nuevamente la vulnerabilidad de niños y adolescentes frente a situaciones de abuso, reaviva el debate sobre los controles y protocolos de protección en ámbitos vinculados al entorno escolar.

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