El impacto surge del capítulo fiscal de la iniciativa que reduce la coparticipación y se suma a los fondos que Axel Kicillof le reclama al Gobierno nacional.

La reforma laboral que el Gobierno de Javier Milei busca aprobar en el Congreso a mediados del mes próximo podría implicar un recorte adicional de fondos para el Tesoro de la provincia de Buenos Aires cercano a los $400.000 millones, como consecuencia de los cambios incluidos en su capítulo fiscal.
La estimación del impacto fiscal surge de un estudio elaborado por técnicos de la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos. El informe señala que las modificaciones impositivas contempladas en la reforma provocarían una caída de la coparticipación total proyectada de aproximadamente $3,187 billones.
Según el análisis, el Gobierno nacional incorporó en la reforma laboral un capítulo fiscal que reduce en tres puntos la alícuota del Impuesto a las Ganancias para sociedades. En ese esquema, las grandes empresas pasarían de tributar del 35 al 31,5 por ciento, mientras que las más pequeñas lo harían del 30 al 27 por ciento. Además, se elimina el impuesto cedular instaurado durante el gobierno de Mauricio Macri, que era de hasta el 15 por ciento y pasaría a 0.
El impacto en la provincia de Buenos Aires
De acuerdo con el estudio, ese recorte implicaría para la provincia de Buenos Aires una caída de la coparticipación estimada en $397.257.914.360. El gobierno de Axel Kicillof suma ese monto al recorte de fondos automáticos que, según un cálculo que la Nación no convalida y que se encuentra judicializado ante la Corte Suprema, alcanza los $14,7 billones.
En el ranking de provincias más afectadas, Santa Fe se ubicaría en segundo lugar, con una pérdida estimada en $161.673 millones, seguida por Córdoba, con $160.628 millones menos.
El capítulo impositivo de la reforma se encuentra en el centro de las negociaciones que encabeza el ministro del Interior, Diego Santilli, con gobernadores de la oposición dialoguista, incluidos algunos mandatarios del peronismo. Los gobernadores presionan para introducir cambios que atenúen el impacto fiscal en sus distritos, una condición que aparece como clave para el avance de la iniciativa.
Hasta el momento, esas reuniones no incluyeron encuentros con el gobernador Axel Kicillof, quien viene solicitándolos desde que ganó las elecciones de septiembre pasado.

