El presidente de Estados Unidos afirmó que una gran fuerza naval se desplaza hacia la región mientras exige un acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Teherán respondió que está dispuesto al diálogo, pero advirtió que se defenderá ante cualquier presión.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia a Irán al asegurar que “se está acabando el tiempo” para que el país persa negocie un acuerdo sobre su programa nuclear. El mensaje se produjo en un contexto de creciente despliegue militar estadounidense en el Golfo, que, según el mandatario, incluye una “enorme armada” que avanza con rapidez y determinación hacia la región.
Trump describió el movimiento naval como una demostración de poder sin precedentes recientes y sostuvo que las fuerzas estadounidenses están “listas, dispuestas y capaces” de cumplir su misión si fuera necesario. Las declaraciones fueron realizadas a través de su plataforma Truth Social y se inscriben en una escalada retórica que, de acuerdo con la BBC, coincide con la verificación de nuevos despliegues militares en Medio Oriente.
Desde Teherán, la misión iraní ante las Naciones Unidas respondió que el país “está listo para el diálogo basado en el respeto y los intereses mutuos”, aunque advirtió que, ante presiones externas, Irán se defenderá y “responderá como nunca antes”. El gobierno iraní reiteró además que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos y negó de manera reiterada cualquier intención de desarrollar armas nucleares.
Trump también hizo referencia a la situación interna iraní y aseguró que “rescataría” a los manifestantes afectados por la represión de protestas recientes. En ese marco, la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, afirmó haber confirmado más de 6.000 muertes desde el inicio de los disturbios a fines de diciembre, entre ellas 5.858 manifestantes. Según esa organización, aún se investigan unas 17.000 muertes reportadas pese a las restricciones informativas. Otro grupo, Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, advirtió que el número final de víctimas podría superar las 25.000.
Escalada militar y antecedentes recientes
De acuerdo con información citada por la BBC, herramientas de código abierto permitieron rastrear parte del despliegue estadounidense en la zona. Un funcionario de defensa de Estados Unidos confirmó a BBC Verify que una fuerza naval encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln llegó a Oriente Medio. Trump comparó esta movilización con la realizada antes de la captura del exlíder venezolano Nicolás Maduro y afirmó que la actual es incluso mayor.
El presidente estadounidense recordó además los ataques lanzados en junio de 2025 contra instalaciones nucleares iraníes clave, entre ellas Fordo, Natanz e Isfahán. Aquella operación, denominada “Midnight Hammer”, tuvo como objetivo tres centros de enriquecimiento de uranio. Funcionarios estadounidenses sostuvieron entonces que la ofensiva retrasó de manera significativa la capacidad de Irán para construir un arma nuclear.
Sin embargo, desde Irán surgieron versiones opuestas. Hassan Abedini, subdirector político de la radio estatal iraní, afirmó que el país “no sufrió un golpe importante” porque los materiales ya habían sido retirados de las instalaciones atacadas. En represalia por aquellos bombardeos, Irán lanzó misiles contra una base militar estadounidense en Qatar, un ataque que Trump calificó como “muy débil” y “esperado”.
En paralelo, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, rechazó el uso de amenazas militares como herramienta diplomática. “Llevar a cabo la diplomacia a través de la amenaza militar no puede ser efectivo ni útil”, afirmó en declaraciones televisadas reproducidas por la agencia AFP. Según el funcionario, para que las negociaciones avancen, Estados Unidos debe abandonar las amenazas y las exigencias que Teherán considera excesivas.
Mientras tanto, la advertencia de Trump y el refuerzo militar en el Golfo mantienen en alerta a la comunidad internacional, que sigue de cerca una tensión creciente entre Washington y Teherán, marcada por el cruce de mensajes, los antecedentes bélicos recientes y un escenario regional cada vez más inestable, según consignó la BBC.

