Millones de sirios vuelven, pero la paz aún es frágil

NewsITe
Damasco, 27 de enero de 2026 (NA) – A un año de la caída del régimen de Bashar al Assad, más de 3 millones de sirios comenzaron el difícil camino de regresar a sus hogares luego de más de una década de conflicto. El retorno masivo, marcado por la esperanza pero también por la incertidumbre, abre una ventana clave para la paz y la reconstrucción del país.
De acuerdo con datos recopilados por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y fuentes humanitarias consultadas por Noticias Argentinas, unos 1,2 millones de sirios volvieron voluntariamente desde países vecinos desde diciembre de 2024. A ellos se suman cerca de 1,9 millones de desplazados internos que regresaron a sus localidades de origen, en lo que se considera un punto de inflexión tras 14 años de guerra.
Pese a la magnitud de este movimiento, la realidad que encuentran al regresar dista de ser la de un país en paz consolidada. Barrios enteros continúan en ruinas, con escuelas, hospitales y redes de agua gravemente dañadas. El suministro de electricidad y agua potable sigue siendo irregular, y la atención sanitaria apenas puede responder a las necesidades básicas.
Una vuelta a casas devastadas y derechos en suspenso
Las posibilidades de generar ingresos son limitadas y los mercados locales carecen de productos esenciales, lo que complica el sustento diario. Muchos retornados no cuentan con documentación civil actualizada, una carencia que dificulta el acceso a derechos de propiedad, servicios públicos y ayuda estatal o internacional.
La amenaza de las municiones sin detonar persiste en amplias zonas del territorio. Desde principios de año, al menos 577 personas murieron a causa de explosivos remanentes del conflicto, lo que revela que el regreso a casa todavía implica riesgos letales, en especial para niños y agricultores que intentan retomar sus actividades.
El rol de ACNUR y la ayuda internacional
Para sostener estos retornos, ACNUR y otras organizaciones humanitarias desplegaron operativos de asistencia en múltiples frentes. Más de 36.000 hogares recibieron dinero en efectivo para afrontar los primeros gastos tras el regreso, mientras que casi 30.000 personas fueron trasladadas desde los puntos fronterizos hasta sus comunidades.
- Casi 3.000 familias accedieron a apoyo para reparar viviendas dañadas.
- Unas 84.000 familias recibieron mantas, colchones y ropa de abrigo.
- Cerca de 30.000 familias obtuvieron asistencia específica para enfrentar el invierno.
Además, equipos legales y móviles de ACNUR trabajan en centros comunitarios para ayudar a los retornados a recuperar propiedades, regularizar su situación civil y acceder a servicios básicos. Paralelamente, se reforzaron programas para prevenir la violencia de género, proteger a la niñez y brindar contención psicosocial.
“Esta es una oportunidad única para ayudar a poner fin a una de las peores crisis humanitarias del mundo. Pero sin un respaldo global urgente, esta ventana de esperanza se cerrará”, advirtió el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi.
La reconstrucción institucional incluye la rehabilitación de registros civiles y oficinas catastrales, fundamentales para otorgar títulos de propiedad y documentos personales. También se impulsa la formación profesional y el apoyo a pequeños emprendimientos para promover la autosuficiencia económica de las familias que regresan.
Retornos desde Jordania, Líbano, Egipto y Türkiye
El fenómeno del retorno se replica en distintos países de acogida. Según los últimos datos disponibles, al menos 170.000 sirios regresaron de Jordania desde diciembre de 2024, con más de 24.000 casos asistidos con asesoramiento, transporte y ayuda en efectivo. En el Líbano, unos 379.000 refugiados sirios habrían iniciado el retorno, de los cuales 45.000 accedieron a formularios de repatriación y subsidios para volver, y más de 2.600 fueron trasladados con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En Egipto se cerraron cerca de 28.000 casos individuales vinculados a la repatriación voluntaria, mientras que en Türkiye, en el último año, alrededor de 560.000 sirios optaron por regresar. Allí se monitorearon unos 420.000 retornos para garantizar condiciones mínimas de información, asesoramiento y apoyo financiero tanto antes de partir como al llegar a destino.
Financiamiento insuficiente y desafíos para la estabilidad
Pese a los esfuerzos, el llamamiento de ACNUR para la respuesta en Siria en 2025, estimado en 1.500 millones de dólares, solo fue financiado en un 33%. Esta brecha deja a millones de personas sin refugio adecuado, sin servicios básicos y con una ayuda de invierno muy limitada, en un contexto de vulnerabilidad extrema.
Se estima que 4,5 millones de refugiados sirios continúan en países vecinos, en su mayoría por debajo del umbral de pobreza. Las agencias humanitarias advierten que es clave sostener el apoyo tanto a estas poblaciones como a los Estados anfitriones, para evitar nuevos desplazamientos forzados y retornos inseguros o no sostenibles.
En este escenario, la comunidad internacional mira hacia Damasco. El Gobierno sirio tiene la responsabilidad principal de garantizar un entorno seguro y basado en derechos que dé sustento a los retornos voluntarios. El desafío de la nueva etapa, coinciden las organizaciones, es que Siria sea escenario de regresos elegidos y dignos, y no de nuevas expulsiones.

