Invierno extremo y tensión social sacuden a Estados Unidos

NewsITe
Estados Unidos atraviesa uno de los inviernos más duros de su historia reciente, con un poderoso ciclón bomba que dejó temperaturas de hasta 18 grados bajo cero de sensación térmica, desabastecimiento en supermercados y al menos tres muertos confirmados en el estado de Nueva York. El fenómeno afecta a más de 200 millones de personas y pone bajo presión la infraestructura de las principales ciudades del norte del país.
Desde Nueva York, el periodista Mauricio Zabalza describió en diálogo con Radio Rivadavia un escenario casi apocalíptico: “Tenemos un mundo blanco y vacío; el frío se mete por adentro de los guantes”. Las autoridades locales recomiendan a la población no salir de sus casas salvo por emergencias, mientras cuadrillas intentan restablecer el suministro eléctrico en zonas donde la nieve y el hielo derribaron árboles y tendidos de alta tensión.
El caos logístico se agravó por la combinación de lluvias torrenciales provenientes del Pacífico con aire ártico, lo que transformó la nieve en capas de hielo extremadamente resbaladizas. En varios condados de Nueva York y estados vecinos se reportaron rutas intransitables, miles de vuelos cancelados y cortes masivos de energía que afectan particularmente a personas mayores y familias de bajos recursos.
Desabastecimiento y alerta en ciudades y zonas rurales
Según testimonios recogidos por la agencia Noticias Argentinas, en algunas localidades los supermercados permanecen vacíos desde hace tres días. La población se volcó a hacer compras de emergencia antes de la llegada del temporal, lo que derivó en góndolas sin alimentos básicos, agua embotellada ni productos de higiene.
En estados poco acostumbrados a temperaturas tan extremas, como Texas y Kansas, las autoridades temen un aumento en la cifra de víctimas por hipotermia y accidentes de tránsito. Las zonas rurales, donde la red eléctrica es más frágil, concentran la mayor preocupación: el corte prolongado de energía puede resultar letal para adultos mayores o personas con problemas de salud que dependen de equipos eléctricos.
Operativos migratorios y protesta bajo cero en Minnesota
Mientras el país enfrenta la emergencia climática, la tensión social se intensifica en torno a la política migratoria federal. En Minnesota, una redada de la policía migratoria (ICE) derivó en la muerte de un ciudadano estadounidense de 37 años que protestaba contra las deportaciones de latinos. El episodio encendió protestas en plena ola polar y expuso nuevamente el clima de persecución que denuncian organizaciones de derechos humanos.
Aunque voceros oficiales hablaron de un caso de “terrorismo doméstico”, las imágenes difundidas por testigos muestran un operativo violento que generó indignación y movilizó a miles de personas, pese a las temperaturas bajo cero. “La comunidad inmigrante está escondida hace meses, no mandan a los chicos a la escuela por miedo”, relató Zabalza, graficando el impacto de los controles migratorios en la vida cotidiana.
La Casa Blanca, entre el cambio climático y la crisis política
El brutal temporal también obligó a la Casa Blanca a recalibrar su discurso frente al cambio climático. Pese a las reiteradas negativas del presidente Donald Trump a reconocer el calentamiento global como un problema central, la gravedad de los temporales de este 2026 –con sensaciones térmicas de hasta -30 grados en algunas regiones– forzó la puesta en marcha de una respuesta federal de emergencia.
Con iglesias cerradas, servicios religiosos trasladados al formato online y avenidas prácticamente vacías, Estados Unidos vive un invierno que expone la vulnerabilidad de su red eléctrica, las falencias en infraestructura y una fractura social creciente. La combinación de desastre climático y conflicto político por las políticas migratorias configura una tormenta perfecta que, según analistas, dejará huellas profundas en la vida económica y social del país.
“Mundo blanco y vacío, supermercados vacíos y una comunidad inmigrante escondida: el invierno más crudo de los últimos años deja al desnudo la fragilidad de Estados Unidos frente a las crisis superpuestas”.
Mientras continúan los operativos de rescate y las manifestaciones en distintas ciudades, el país intenta encontrar respuestas a una emergencia que ya no es solo climática, sino también social y política.

