El economista analizó la mejora en los indicadores financieros

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El economista Andrés Borenstein consideró que la marcada baja del riesgo país que registra la Argentina en las últimas semanas responde a que “el mercado está premiando” las decisiones que viene tomando el Gobierno nacional, en particular en materia cambiaria y de acumulación de reservas. Según su visión, ese cambio de humor de los inversores se refleja en una mejora gradual en los precios de los bonos y en una reducción del costo de financiamiento para el país.
En declaraciones radiales a Splendid AM990, Borenstein sostuvo que el oficialismo implementó “cambios positivos” desde el inicio de la actual gestión, entre ellos el nuevo esquema cambiario que rige desde comienzos de 2026. A su entender, la combinación de un tipo de cambio más competitivo y una política orientada a recomponer las reservas del Banco Central (BCRA) contribuye a ordenar las expectativas.
El economista afirmó que “tiene mucho sentido” el objetivo oficial de acumular hasta US$ 10.000 millones en reservas, al considerar que está en línea con las proyecciones de la cuenta corriente y la cuenta financiera. En ese marco, mencionó como fuente clave de divisas el eventual ingreso de dólares por emisiones de deuda de empresas y provincias, junto con una “buena cosecha” de trigo que permitiría fortalecer la oferta de dólares comerciales.
De concretarse ese escenario, Borenstein evaluó que los flujos externos serían positivos, lo que le daría margen al BCRA para seguir comprando divisas en el mercado y, al mismo tiempo, habilitaría una leve baja en la cotización del dólar sin presionar sobre las reservas. Este comportamiento, señaló, es uno de los factores que los inversores monitorean de cerca a la hora de recalibrar el riesgo país.
Inflación, actividad y los sectores en alerta
En materia de precios, Borenstein se definió “optimista” respecto del proceso de desinflación, aunque reconoció que el dato de diciembre fue “muy malo” tras acelerarse al 2,8% mensual. De cara a 2026, proyectó que la inflación anual, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), podría ubicarse en un rango de entre 19,5% y 22%, siempre que se sostenga la disciplina fiscal y el ancla monetaria.
El analista también se refirió al impacto del programa económico sobre distintos sectores productivos. Planteó que la industria es “donde hay más preocupación” porque “es uno de los sectores que gana menos” en un contexto de apertura comercial. Una economía más integrada al mundo, advirtió, genera una presión competitiva que obliga a las empresas a mejorar productividad y reducir costos, algo que no se logra de un día para el otro.
En ese sentido, evaluó que la reforma laboral impulsada por el oficialismo “va a ser muy buena” para la actividad fabril en el mediano plazo, al flexibilizar algunas rigideces del mercado de trabajo. Sin embargo, aclaró que “no te resuelve la vida” porque muchas ramas industriales aún arrastran dificultades estructurales y se habían acostumbrado a operar con márgenes muy altos que hoy resultan difíciles de sostener.
Respecto del consumo, Borenstein anticipó que cuando se conozcan los datos completos de 2025 se verá que el gasto de los hogares “fue un espectáculo”, con fuertes contrastes entre rubros. Subrayó que el consumo no se limita a las compras en el supermercado, sino que incluye otros segmentos como el automotor, que registró un crecimiento del 44% interanual frente a 2024, reflejando una recomposición de la demanda en bienes durables.
En cuanto a la construcción, pronosticó que 2026 podría ser “un buen año” para el sector si se consolida la estabilidad macro, aunque admitió que los últimos meses “fueron todos muy malos”. Los datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran esa fragilidad: en noviembre, la producción industrial se desplomó cerca de 9% interanual y la actividad de la construcción retrocedió 4,7%, confirmando la profundidad del ajuste inicial.
“El mercado está premiando a la Argentina porque ve cambios positivos y un sendero más claro en materia económica”, resumió Borenstein al evaluar la tendencia a la baja del riesgo país.
Para el economista, la clave hacia adelante será sostener el rumbo para consolidar la mejora en los indicadores financieros sin descuidar el repunte de la actividad real y del empleo, de modo que la baja del riesgo país se traduzca en crédito más accesible y en un crecimiento más robusto y sostenible.

