El estudio se realizó en el yacimiento de Campo Spósito y permitió identificar la forma, el recorrido y las zonas de mayor concentración de fósiles, optimizando futuras excavaciones del Museo Paleontológico local.

El yacimiento paleontológico de Campo Spósito, ubicado a unos ocho kilómetros de la ciudad de San Pedro, volvió a aportar información clave sobre el pasado remoto de la región. A través de un ensayo con georadar, especialistas lograron reconstruir la morfología de un antiguo curso de agua que atravesó el lugar hace aproximadamente 200 mil años y que hoy concentra una notable cantidad de restos fósiles.
El sitio fue descubierto en noviembre de 2001 por el Grupo Conservacionista de Fósiles del Museo Paleontológico Fray Manuel de Torres. Desde entonces, el equipo sabía que trabajaba sobre el lecho de un río prehistórico, aunque sin datos precisos sobre su forma ni su extensión bajo el suelo. Esa limitación comenzó a superarse a fines de octubre del año pasado, cuando se decidió aplicar tecnología de exploración geofísica al yacimiento.
La iniciativa se concretó en conjunto con la empresa CADEX, que aportó equipamiento y personal técnico para escanear la totalidad del predio. El objetivo central fue detectar y ubicar con exactitud el paleocanal existente dentro de la Reserva Paleontológica, emplazada en terrenos de la familia Spósito, que colabora con el museo desde el hallazgo inicial.

La forma del antiguo río y la concentración de fósiles
Los resultados del escaneo modificaron la interpretación previa del yacimiento. Según explicó el director del museo, José Luis Aguilar, el equipo creía estar excavando un tramo recto de un antiguo río, pero el georadar reveló otra realidad. “Los escaneos mostraron claramente que estamos trabajando justo en el medio de un meandro o curva de aquel río prehistórico. Esto explica la gran acumulación de restos fósiles en un sector relativamente pequeño”, señaló.

El estudio permitió determinar que la mayor concentración de piezas se encuentra en un canal principal de unos 50 metros de largo, con un ancho máximo cercano a los seis metros. También se identificaron sectores laterales donde aparecen fósiles, correspondientes a antiguas áreas de inundación. “Se pudo medir el espesor del barro del fondo del río, que fue atrapando los restos hasta su fosilización. Hoy los fósiles están contenidos en una capa consolidada de alrededor de 1,20 metros”, agregó Aguilar.
Campo Spósito se consolidó con los años como un espacio de alto valor científico. Allí se recuperaron restos de perezosos gigantes, mastodontes, caballos fósiles, armadillos de gran tamaño, tortugas de agua dulce, peces, macrauquenias, cánidos de gran porte y géneros de ciervos extintos, entre otros hallazgos de interés paleontológico, geológico y antropológico.

Tecnología aplicada y planificación futura
El trabajo se realizó con un georadar IDS modelo Opera DUO, equipado con una antena de doble frecuencia de 250 y 700 MHz. Esa característica permitió obtener, en un solo barrido, imágenes de alta resolución tanto a poca como a mayor profundidad. A partir de decenas de líneas de prospección trazadas en distintas direcciones y georreferenciadas con datos GPS, los técnicos elaboraron un mapeo digital del paleocanal.
Desde CADEX, Sergio Katabian y Daniele Cofler destacaron la importancia de la experiencia. Explicaron que el relevamiento permitió volcar la información obtenida sobre una imagen aérea del lugar y reconstruir la silueta del antiguo río sobre el terreno real. “Los datos son muy relevantes para la comprensión del sitio y el conocimiento de su morfología permitirá facilitar las tareas de excavación del museo”, indicaron.
Con este nivel de detalle, el equipo del museo podrá planificar futuras campañas con mayor precisión, concentrando esfuerzos en las zonas con mayor potencial y optimizando recursos. El uso del georadar no solo permitió “ver” un río desaparecido bajo metros de sedimentos, sino también abrir una nueva etapa en el estudio sistemático de uno de los yacimientos más importantes del norte bonaerense.

