Más usuarios pierden subsidios a la luz y el gas

El Gobierno endurece el acceso a la ayuda para pagar servicios

Recorte de subsidios a la energía en Argentina

NewsITe

En el marco del ajuste fiscal y en línea con los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno nacional avanzará en las próximas semanas con un recorte más profundo de los subsidios a la energía. La medida impactará en miles de usuarios de luz, gas y garrafas, y significará la exclusión de un importante segmento de hogares de ingresos medios y medios-altos del esquema de ayuda estatal.

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El cambio quedó oficializado a través de la disposición 2/2026 del Ministerio de Economía, publicada en el Boletín Oficial. Allí se detallan los nuevos requisitos para acceder a los subsidios, que pasarán a ser focalizados y se destinarán únicamente a los sectores considerados de menores recursos. Según las estimaciones oficiales, unas 80.000 cuentas de servicio quedarán fuera del beneficio a partir de la entrada en vigencia del nuevo régimen, prevista para febrero.

El instrumento central del esquema será el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que ya habilitó un formulario digital para que los usuarios se inscriban. El trámite tendrá carácter de declaración jurada y será obligatorio para quienes pretendan conservar la ayuda estatal. Aquellas personas que ya estén registradas en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) no deberán volver a anotarse, salvo que hayan cambiado las condiciones del hogar.

Cómo se evaluará quién mantiene el subsidio

Para determinar quiénes continuarán accediendo a los subsidios, el Gobierno cruzará información de distintos organismos. En particular, se utilizarán datos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) y de la AFIP —mencionada en la norma como ARCA—, además de la información ya disponible en el RASE. El objetivo oficial es depurar el padrón y concentrar recursos en los hogares con menor capacidad de pago.

La evaluación abarcará tanto los ingresos como la situación patrimonial del conjunto de los integrantes del hogar. No sólo se mirará cuánto se gana, sino también qué bienes registran sus miembros. La normativa establece una serie de criterios por los cuales se presume capacidad económica suficiente, y que, de verificarse en al menos una persona del hogar, implicarán el rechazo de la solicitud de subsidio.

Los nuevos requisitos y quiénes quedan afuera

Entre los puntos centrales se destaca que quedarán excluidos del beneficio los hogares cuyos ingresos familiares superen el equivalente a tres canastas básicas totales (CBT). Tomando el último dato disponible, esa cifra ronda los $ 3,93 millones mensuales, aunque se irá actualizando en función de los informes oficiales del INDEC.

  • No podrán acceder quienes tengan un auto con menos de tres años de antigüedad, salvo que en el hogar haya al menos una persona con Certificado Único de Discapacidad (CUD).
  • También quedarán afuera los hogares que sumen tres o más inmuebles entre todos sus integrantes.
  • Se considerará causal de exclusión la tenencia de una embarcación de lujo, un avión o activos societarios a nombre de cualquiera de los miembros del grupo familiar.

Estos criterios reemplazan al esquema anterior, que dejaba afuera a quienes tuvieran tres o más vehículos con cinco años o menos de antigüedad. Ahora, el filtro patrimonial es más estricto y se orienta a detectar señales de capacidad de pago que, según el Gobierno, justifican la eliminación del aporte estatal.

Quiénes podrán seguir recibiendo la ayuda

En contrapartida, la normativa define grupos de hogares que quedarán habilitados para recibir los subsidios energéticos focalizados. Serán considerados beneficiarios prioritarios:

  • Los hogares en los que al menos un integrante cuente con Certificado de Vivienda Familiar, herramienta habitual en barrios populares y asentamientos informales.
  • Las familias que tengan un integrante con pensión vitalicia para excombatientes de Malvinas.
  • Los hogares en los que viva al menos una persona con Certificado Único de Discapacidad (CUD).

Además, se contemplan situaciones especiales vinculadas a vulnerabilidad social, aunque siempre dentro del criterio general de focalización. Si se producen cambios en la composición del grupo familiar, en los ingresos o en el patrimonio, los usuarios deberán actualizar la información de manera digital o de forma presencial en oficinas de ANSES, para no perder el beneficio o regularizar su situación.

Fin de la segmentación por niveles de ingreso

Con la puesta en marcha del ReSEF, el Gobierno da por terminado el esquema de segmentación tarifaria instaurado en 2022, que dividía a los usuarios en tres niveles según sus ingresos. Ese modelo establecía distintos grados de subsidio y topes de consumo, pero será reemplazado por un sistema más binario: quienes cumplen los requisitos seguirán recibiendo la ayuda; quienes no, pagarán la tarifa plena.

Desde el Ministerio de Economía señalan que el nuevo esquema apunta a “ordenar las cuentas públicas” y “evitar que el Estado subsidie consumos de hogares con alta capacidad económica”.

La medida se inscribe en una agenda más amplia de reducción del gasto en subsidios económicos, uno de los rubros centrales del ajuste fiscal. Mientras tanto, especialistas advierten sobre el impacto que la quita de subsidios puede tener en la capacidad de pago de sectores medios, en un contexto de alta inflación y tarifas en alza. El efecto final se verá en las próximas facturas de servicios y en la respuesta de los usuarios al nuevo llamado a reinscribirse en el padrón oficial.

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