El fiscal Sáenz habló sobre los límites de la investigación por la muerte de Nisman

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El fiscal general ante la Cámara del Crimen, Ricardo Sáenz, volvió a pronunciarse sobre la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman y advirtió que, a su entender, “nunca se van a conocer los autores materiales” del hecho. Sus declaraciones reabren el debate sobre el estado de la causa, a poco más de ocho años de la aparición sin vida de Nisman en su departamento de Puerto Madero.
En diálogo con Radio Rivadavia, Sáenz valoró el trabajo del fiscal federal Eduardo Taiano, a cargo de la investigación, a quien describió como “un gran profesional y amigo”. Según explicó, en esta etapa de la causa la pesquisa se concentra en determinar las responsabilidades intelectuales y las posibles conexiones políticas e institucionales que rodearon la muerte de Nisman.
“El entrecruzamiento de llamados de los agentes de inteligencia está dando buenos resultados, algunos declararon en la causa”, sostuvo Sáenz, al referirse a una de las líneas de investigación que sigue la Justicia. En ese marco, recordó que se dispuso el llamado a indagatoria de la exfiscal de la causa, Viviana Fein, a raíz de presuntas irregularidades cometidas durante las primeras horas de pesquisa en el departamento de Le Parc.
Irregularidades iniciales y escena del hecho
Para Sáenz, el principal obstáculo para llegar a los ejecutores del hecho radica en lo ocurrido en la escena donde fue hallado el cuerpo de Nisman. “Creo que los autores materiales no se van a encontrar nunca porque se ensució la escena del crimen y no se van a encontrar huellas”, afirmó. Esa hipótesis coincide con lo que desde hace años denuncian distintos sectores de la Justicia y la política: que los procedimientos iniciales pudieron haber afectado pruebas clave.
En ese contexto, Sáenz señaló que siempre consideró que la investigación debía orientarse a “quién ordenó esto, quién ayudó a llevarlo a cabo”, más que a la mera ejecución. Recordó además que ya existe una persona con procesamiento firme por “participación necesaria”: el informático Diego Lagomarsino, señalado como quien entregó el arma Bersa con la que se produjo el disparo que terminó con la vida del fiscal.
La complejidad de la causa y los vínculos con la política
El fiscal describió el expediente como una causa “compleja, con miles de entrecruzamientos telefónicos”, en la que se analizan comunicaciones entre funcionarios, exfuncionarios y agentes de inteligencia. En ese marco, se conocieron en las últimas horas nuevas referencias a contactos entre la entonces procuradora general Alejandra Gils Carbó y áreas del Poder Ejecutivo.
- Sáenz mencionó informes que dan cuenta de comunicaciones entre la exjefa de los fiscales y la Presidencia de la Nación.
- También se habrían detectado llamados con el Ministerio de Justicia, pese a que públicamente se había negado esa vinculación.
Estas revelaciones, difundidas inicialmente por medios periodísticos, reavivan las sospechas sobre la posible injerencia política en el manejo institucional del caso, especialmente en los primeros años posteriores a la muerte de Nisman, ocurrida en enero de 2015, un día antes de que presentara su denuncia en el Congreso contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el memorándum con Irán.
“La investigación siempre se perfiló hacia quién ordenó esto y quién ayudó a llevarlo a cabo”, reiteró Sáenz, al marcar que el foco está puesto en las responsabilidades intelectuales y en posibles maniobras de encubrimiento.
Mientras tanto, la causa sigue su curso en los tribunales federales, con peritajes, análisis de comunicaciones y declaraciones que, según los investigadores, podrían aportar elementos para esclarecer el entramado detrás de la muerte de Nisman, aun cuando, como advierte Sáenz, los ejecutores materiales tal vez nunca lleguen a ser identificados.

