Crisis textil: suspenden 200 obreros en planta de Tucumán

Crisis en la industria textil: TN & Platex frena producción en Tucumán

Planta textil de TN & Platex en Tucumán

NewsITe

La delicada situación que atraviesa la industria textil argentina sumó un nuevo capítulo con la decisión de TN & Platex de paralizar la actividad de Hilados SA, la planta que el grupo posee en la localidad de Los Gutiérrez, provincia de Tucumán. La medida implica la suspensión por dos meses de casi 200 trabajadores, que verán afectados sus ingresos y su futuro laboral en un sector que acumula cierres y recortes.

Según trascendió, mientras dure la suspensión los obreros percibirán un salario reducido en un 30%, al mismo tiempo que la empresa mantiene deudas con su personal por el aguinaldo de diciembre y vacaciones adelantadas que aún no fueron abonadas. La firma, perteneciente al histórico grupo textil de la familia Karagozian, producía hilados para blanquería, tapicería y camisería, rubros fuertemente golpeados por la caída del consumo interno y el ingreso creciente de productos importados.

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El esquema de suspensiones en Hilados SA, en principio vigente hasta el 28 de febrero, podría no ser el último paso. Desde el sector gremial advierten que la compañía analiza la presentación de un procedimiento preventivo de crisis, herramienta legal que suele anticipar despidos masivos, modificaciones en condiciones de trabajo y una mayor precarización. “Estamos mal. La industria textil en general está en un momento crítico e Hilados no escapa a esa realidad”, resumió Hugo Benítez, secretario general de la Asociación de Obreros Textiles de Argentina.

Pymes bajo presión por la ola importadora

El caso de Tucumán se enmarca en un panorama nacional complejo para las pequeñas y medianas empresas del sector. Mario Giambattistelli, presidente de la Cámara Industrial de la Indumentaria de Rosario y directivo de la Asociación Empresaria de Rosario, advirtió que la liberación indiscriminada de importaciones profundizó la crisis. A su criterio, la llegada masiva de productos del exterior desplazó a la producción local y empujó a muchas fábricas a reconvertirse en meras importadoras.

Giambattistelli recordó que, ya el año pasado, calculaba que alrededor del 80% de las 400 fábricas nucleadas en la entidad habían dejado de producir para dedicarse principalmente a importar. “La destrucción de la industria nacional es una política de Estado ordenada, sistemática y desarrollada por este Gobierno desde el primer momento”, sostuvo en declaraciones radiales, al remarcar que la situación no es casual ni coyuntural, sino consecuencia de decisiones económicas concretas.

Fast fashion, ropa usada y riesgos ambientales

La presión sobre el entramado textil no proviene sólo de la apertura importadora tradicional. A ella se suma el avance de plataformas de comercio electrónico y aplicaciones de venta de indumentaria de bajo costo, como Shein y Temu, que alimentan el modelo de fast fashion o moda rápida. Este esquema se basa en la producción constante de nuevas colecciones, mayormente con fibras sintéticas y materiales contaminantes, que compiten en precios imposibles para la industria local.

Priscilla Makari, directora ejecutiva de la Fundación Protejer, advirtió que gran parte de esa ropa se fabrica en condiciones de competencia desleal y sin el cumplimiento de normas laborales y ambientales adecuadas. Según explicó, muchos países ya comenzaron a regular la actividad de estas plataformas y el comercio de este tipo de productos por su impacto social, ambiental y económico. Sin embargo, señaló que la Argentina va a contramano: mientras otras naciones cierran sus fronteras a estos artículos, el país las abre.

  • Ingresan al país importantes volúmenes de ropa usada, principalmente por la aduana de Jujuy.
  • Buena parte de esas prendas proviene del desierto de Atacama, en Chile, con origen en Estados Unidos.

Makari subrayó que se trata, muchas veces, de indumentaria que Estados Unidos no puede incinerar por el nivel de contaminación que generaría y que termina siendo exportada a países que la reciben sin mayores controles. Los químicos con los que son tratadas esas prendas, o las bacterias a las que pudieron estar expuestas, “son realmente peligrosos”, remarcó, encendiendo luces de alarma sobre una problemática que combina salud pública, ambiente y empleo.

La Federación de Industrias Textiles Argentinas estima que en los últimos dos años se perdieron más de 16.000 puestos de trabajo en el sector, en un contexto de caída interanual del 24% en la actividad.

La FITA, que representa casi a la totalidad de las 4.000 empresas y establecimientos textiles y de confección del país, advierte que sin cambios en la política industrial y comercial la tendencia podría agravarse. El parate en Hilados SA en Tucumán se convierte así en un símbolo de una crisis más profunda, que atraviesa hilanderías, tejedurías, tintorerías y proveedores de toda la cadena de valor textil argentina.

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