El exmandatario surcoreano fue hallado culpable de obstruir su arresto al utilizar el servicio de seguridad presidencial para bloquear una orden judicial. El fallo marca el primer veredicto derivado de su intento fallido de imponer la ley marcial.

El expresidente destituido de la República de Corea, Yoon Suk-yeol, fue condenado a cinco años de prisión por el delito de obstrucción a su arresto. La sentencia fue dictada por la división penal del Tribunal del Distrito Central de Seúl.
El tribunal consideró probado que, en enero de 2025, Yoon abusó del servicio de seguridad presidencial para impedir que la agencia anticorrupción ejecutara una orden de arresto en su contra. La maniobra incluyó el uso de recursos estatales para bloquear una acción legal de las fuerzas del orden.
Bloqueos y escudos humanos para impedir el arresto
Según se estableció durante el proceso, la Oficina de Investigación de la Corrupción para Altos Funcionarios intentó detener a Yoon en la residencia presidencial. Sin embargo, el procedimiento fue frustrado cuando el servicio de seguridad presidencial formó escudos humanos y dispuso bloqueos con autobuses para impedir el ingreso de los investigadores.
La acusación sostuvo que estas acciones tuvieron como único objetivo impedir la ejecución de una orden judicial válida y proteger al entonces expresidente de su detención.
Fundamentos del fallo y pedido de la fiscalía
El tribunal afirmó que Yoon “privatizó” el servicio de seguridad presidencial al utilizarlo para su protección personal y para resguardar intereses privados. También señaló que el exmandatario intentó destruir pruebas y bloquear deliberadamente el accionar de las fuerzas del orden.
En los fundamentos de la sentencia, los jueces remarcaron que, pese a la gravedad de los hechos, Yoon ofreció de manera constante explicaciones consideradas poco convincentes y no mostró arrepentimiento. No obstante, tuvieron en cuenta como atenuante que no posee antecedentes penales.
Durante el juicio, el equipo encabezado por Cho Eun-suk, asesor independiente a cargo de las investigaciones por insurrección y otros cargos, había solicitado una pena de diez años de prisión para el exmandatario.
Un fallo histórico y causas pendientes
La sentencia, que fue transmitida en vivo, constituyó el primer veredicto contra Yoon vinculado a su fallido intento de imponer la ley marcial durante la noche del 3 de diciembre de 2024. Ese episodio derivó en su posterior destitución y en múltiples procesos judiciales.
En ese marco, el tribunal subrayó la necesidad de aplicar un castigo severo para restablecer el Estado de derecho. Se consideró que las acciones del expresidente dañaron gravemente el orden institucional.
La causa de mayor gravedad aún continúa abierta. La sentencia de primera instancia por los cargos de insurrección está programada para el próximo 19 de febrero. En ese expediente, la fiscalía especial solicitó la pena de muerte para Yoon Suk-yeol.

