El miedo a empezar de nuevo y la ilusión de “borrar y cuenta nueva”
NewsITe
En un episodio especial de La Fórmula Podcast, grabado en los estudios de Spotify, el psicoanalista y escritor argentino Gabriel Rolón se detuvo a analizar uno de los grandes temores contemporáneos: la idea de “empezar de cero” en la vida, en el amor, en el trabajo o en los proyectos personales. Lejos de las frases motivacionales simplistas, Rolón sostuvo que comenzar desde una especie de hoja en blanco es una ilusión: siempre avanzamos con nuestra historia, nuestras marcas y nuestro aprendizaje a cuestas.
Según el autor de Historias de diván, lo que realmente paraliza no es el pasado en sí mismo, sino el peso de las expectativas: las propias y las que los demás depositan sobre nosotros. La presión por no fallar, por alcanzar el éxito o por “estar a la altura” puede volverse tan intensa que muchas personas eligen quedarse en lugares que ya no desean, solo porque los conocen y les resultan previsibles.
Rolón advierte sobre el riesgo de la llamada “zona de confort”, que muchas veces no es tan confortable: puede ser una relación que ya no hace feliz, un trabajo agotador o un proyecto que perdió sentido. La compara con una trinchera: un lugar hostil y poco amable, pero desde el cual se percibe una sensación de seguridad. El miedo a salir de esa trinchera –aunque duela permanecer en ella– se vuelve entonces uno de los grandes obstáculos para el cambio.
Reescribir la propia historia sin negar el pasado
Para el psicoanalista, la clave no está en borrar lo vivido, sino en animarse a resignificarlo. Los hechos del pasado no pueden modificarse, pero sí el relato que construimos sobre ellos. Allí el psicoanálisis, sostiene, abre una puerta: permite revisar la propia biografía, cuestionar las certezas sobre “quién soy” y habilitar nuevas formas de entender lo que nos pasó.
Rolón diferencia entre pasado e historia: el pasado son los acontecimientos que ocurrieron; la historia es el cuento que nos narramos para darle sentido a esos hechos. Cambiar ese relato, dice, puede transformar la manera en que nos vinculamos con nuestros deseos y nuestras decisiones presentes. “Somos una casa llena de habitaciones que nunca visitamos”, grafica, al señalar que muchas de nuestras posibilidades y proyectos permanecen ocultos por miedo a explorar otros caminos.
Identidad, deseos y el desafío de animarse al cambio
Uno de los ejes centrales de la conversación es la identidad. Rolón cuestiona la frase habitual “yo soy así”, que suele funcionar como una defensa frente a cualquier movimiento. Si bien reconoce que cada persona tiene rasgos estables y una historia que la atraviesa, advierte que una identidad rígida vuelve la vida “demasiado aburrida” y nos encierra en versiones antiguas de nosotros mismos, a veces muy alejadas de lo que hoy deseamos.
- La identidad no es fija: se construye y se revisa a lo largo del tiempo.
- Los deseos actuales pueden entrar en tensión con la imagen que tenemos de nosotros mismos.
- Flexibilizar quién creemos ser abre espacio para nuevos proyectos y vínculos.
“El desafío permanente es reconocerse no a partir de lo que creemos que somos, sino a partir de los deseos que tenemos”, plantea Rolón, al invitar a preguntarse no solo “quién soy” sino, sobre todo, “quién quiero ser”.
Con una larga trayectoria clínica y una fuerte presencia en medios, el psicoanalista insiste en que el miedo al fracaso es parte del camino, pero no debería dictar nuestras decisiones. Empezar de nuevo, remarca, no es olvidar lo vivido, sino animarse a utilizar ese bagaje –hechos, dolores, aprendizajes y sueños pendientes– como motor para reinventar la propia historia, incluso cuando parezca demasiado tarde.


