Barrio 14 de Abril en alerta: más de una decena de robos en pocos días y en la misma cuadra

“TENEMOS MIEDO, YA NO PODEMOS DORMIR TRANQUILOS”

Los vecinos de un sector de barrio 14 de Abril se encuentran preocupados por una creciente ola de robos. En los últimos días solo en la extensión de una cuadra se produjeron más de diez ilícitos. Los delincuentes aprovechan la ausencia o el descanso de sus víctimas para ingresar a sus casas y saquearlas. “No solo perdimos nuestras cosas, también perdimos el sueño”, manifestaron a EL NORTE.

Barrio 14 de Abril en alerta: más de una decena de robos en pocos días y en la misma cuadra

De la redacción de EL NORTE
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Habitantes de una franja de barrio 14 de Abril delimitado entre las calles Francia, Lisandro de la Torre, Bustamante y Urquiza manifestaron estar viviendo en medio de una pesadilla. Aseguraron a EL NORTE que hasta hace poco el ingreso de ladrones a las propiedades de esa zona no eran moneda corriente pero que en los últimos tiempos la inseguridad no les da tregua. En pocos días solo en la extensión de una cuadra se produjeron más de diez ilícitos. Los delincuentes aprovechan la ausencia de los moradores o su descanso para ingresar en sus casas y alzarse con todo lo que encuentran a su paso. Ingresan por los patios, suben a los techos y se llevan el producto del esfuerzo de sus habitantes y como ellos dicen, “lo peor es que se robaron nuestra tranquilidad, nos quitaron el sueño”.

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Aseguran que viven entre robos diarios, miedo y bronca. Se protegen como pueden, forman grupos de Whatsapp, se ayudan entre ellos y se avisan cuando ven movimientos extraños. Piden que coloquen cámaras en el barrio y que se intensifiquen los patrullajes policiales.

En algunos casos los robos a un mismo habitante del barrio se replicaron varias veces. En una cochera ubicada sobre calle Francia entre Lisandro de la Torre y Bustamante, un desconocido fue sorprendido aflojando la cubierta de un auto para robarla, al verse descubierto huyó llevándose un estéreo y un gato hidráulico. La acción de un vecino que lo corrió permitió recuperar lo robado. En el mismo predio al día siguiente robaron las cuatro cubiertas nuevas de un auto estacionado. En la propiedad lindera, a las pocas horas ingresaron por el fondo y se llevaron reflectores, 250 metros de cables y lámparas. Días antes en la casa de enfrente entraron al patio y se llevaron una máquina de cortar pasto. Vecinos relataron que sobre la misma cuadra le robaron durante la noche a una mujer mayor que escuchaba desde adentro como los delincuentes apilaban en el patio sus cosas para llevárselas. La mujer había manifestado que “estaba adentro y escuchaba ruidos. Tenía mucho miedo. Cuando pude salir me encontré con que me habían robado varias cosas. Anoche andaban de nuevo por los techos, los escuché cuando saltaban. Tuve que avisarle a un vecino y él llamó a la policía. Ahora estoy en un grupo de whatsapp”, manifestó la mujer.

Más casos

“Barretean puertas, se llevan televisores, máquinas de escribir, ventiladores, todo lo que pueden cargar. Ayer (por el lunes) le entraron a un hombre mientras dormía y le sacaron el celular de adentro de la casa. Esto es inusual en esta zona, llevo muchos años viviendo acá y nunca había pasado”, explicó una habitante del barrio.

En otro testimonio una mujer expresó que “esto es tierra de nadie, llamás a la policía, vienen, pero después nos siguen robando. Creo que deberían estar recorriendo en los horarios más peligrosos. Los robos se producen entre la 11 de la noche y las seis de la mañana, generalmente de madrugada. Es la franja que queda descubierta de nuestra mirada. Se pasan de tapial en tapial, andan por los techos. El último robo que sufrimos fue el miércoles. Estábamos en la casa y no escuchamos nada. Se llevaron muchas cosas, ventiladores, cuadros, vajilla, ollas Essen, fuentes, cajas con turbos, cajas de herramientas de pesca. Es la cuarta vez que nos roban en poco tiempo. Tenemos que vivir encerrados en nuestras casas por miedo a que nos roben. No puedo salir de vacaciones, ni siquiera ir al cine sin pedirle a alguien que se quede a cuidar. No podemos dormir más tranquilos. Quiero bañarme o descansar y tengo que encerrarme. Nos sentimos observados, sabemos que entran cuando quieren, tengo hasta miedo de dormir, es horrible vivir así, ya no podemos vivir tranquilos” expresó la mujer. Instó a los vecinos a seguir uniéndose y pidió “Es necesario que todos denunciemos para que tengan un base real de lo que nos sucede”.

El último de los relatos es el de un empleado de un comercio ubicado en calle Lisandro de la Torre que tiempo atrás sufrió el robo de su moto. “Era mi herramienta de trabajo. La había guardado en el garaje, abrieron el portero y la sacaron. Fue en pleno día. Estábamos ahí y no escuchamos nada. La usaba para ir a trabajar porque estoy lesionado y me cuesta caminar. No pude reponerla todavía. Para mí fue un perjuicio enorme”, concluyó el hombre víctima.

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