Meteotsunami: el fenómeno que sorprendió a la Costa Atlántica

NewsITe
Un inusual fenómeno marino sorprendió este fin de semana a cientos de turistas en la Costa Atlántica bonaerense. En playas de Santa Clara del Mar, Mar de Cobo y con mayor intensidad en Mar del Plata, el mar se retiró de forma repentina y dio paso a una serie de olas de gran tamaño que muchos describieron como un “mini tsunami”. Especialistas confirmaron que se trató de un meteotsunami, un evento poco frecuente pero potencialmente peligroso.
Testigos que disfrutaban de la tarde en la zona de California Beach, en Mar del Plata, relataron que el agua retrocedió varios metros más de lo habitual y, en cuestión de minutos, regresó con fuerza en forma de olas “gigantes” para lo que suele observarse en el área. El fenómeno provocó al menos una víctima fatal y varios heridos, además de escenas de pánico entre veraneantes que se vieron sorprendidos por la violencia del mar.
Si bien muchos lo asociaron de inmediato con un tsunami clásico, los especialistas aclaran que, en este caso, la causa no fue un terremoto ni un movimiento del fondo marino, sino una combinación de factores meteorológicos que alteraron de manera brusca el comportamiento del océano.
Qué es un meteotsunami y cómo se forma
Un meteotsunami es una ola que, en apariencia y efectos, puede asemejarse a un tsunami, pero cuya origen está en la atmósfera y no en la actividad sísmica. Se genera a partir de cambios rápidos y pronunciados en la presión atmosférica que se producen durante tormentas severas, frentes fríos intensos o líneas de inestabilidad.
Esas variaciones de presión actúan como una especie de “empujón” sobre la superficie del mar, generando una onda que se desplaza a gran velocidad junto con la perturbación meteorológica. Cuando esa onda llega a sectores de aguas poco profundas —como playas, bahías o entradas angostas— puede amplificarse de manera notable, produciendo un aumento repentino y violento del nivel del mar.
Características del fenómeno y riesgos para la población
- Origen meteorológico: no está vinculado a terremotos ni erupciones volcánicas, sino a cambios bruscos en la presión del aire.
- Duración variable: el aumento del nivel del mar puede extenderse desde algunos minutos hasta un par de horas, con olas que van y vienen.
- Apariencia engañosa: muchas veces se confunde con una marea extraordinaria o un “oleaje raro”, lo que dificulta que la población perciba el peligro de inmediato.
- Impacto local: puede provocar daños en la costa, arrastrar mobiliario de playa, embarcaciones pequeñas y, en los casos más graves, causar heridos y víctimas fatales.
Autoridades y especialistas recomiendan que, ante un retiro súbito del mar o un aumento inesperado del oleaje, las personas se alejen de la línea de costa y busquen zonas más elevadas hasta que el fenómeno cese.
En la Costa Atlántica argentina se han registrado episodios similares en otras oportunidades, aunque no con la frecuencia ni la intensidad de lo ocurrido en esta oportunidad. Los expertos subrayan la importancia de avanzar en sistemas de monitoreo y alerta temprana que permitan detectar rápidamente estas perturbaciones atmosféricas y advertir a bañistas, guardavidas y autoridades locales.
Mientras se evalúan los daños y se reconstruye en detalle lo ocurrido en Santa Clara del Mar, Mar de Cobo y Mar del Plata, el episodio vuelve a poner en agenda la necesidad de educación y prevención frente a fenómenos extremos, que, aunque poco habituales, pueden tener consecuencias severas en zonas costeras muy concurridas durante la temporada de verano.

