Trump y María Corina Machado preparan su primer cara a cara en Washington

NewsITe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que recibirá esta semana en Washington a la dirigente opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en una reunión que se perfila como un hito político en el marco de la transición en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y el endurecimiento de las medidas sobre el petróleo del país caribeño.
Trump precisó que el encuentro se llevará a cabo el martes 14 o el miércoles 15 de enero, durante declaraciones brindadas a la prensa a bordo del Air Force One. Se tratará del primer diálogo cara a cara entre el mandatario estadounidense y la líder opositora, a quien la Casa Blanca ve como una pieza clave en el reordenamiento institucional venezolano tras años de crisis política, económica y humanitaria.
La posibilidad de esta reunión había sido adelantada días atrás en una entrevista con la cadena Fox News, donde Trump mencionó por primera vez su intención de recibir a Machado. Ahora, el anuncio se produce en paralelo a un cambio profundo del escenario venezolano, marcado por la detención de Maduro en una operación de fuerzas especiales estadounidenses y por un bloqueo naval a las exportaciones petroleras, principal fuente de divisas de Caracas.
Control de facto y negociaciones con la cúpula chavista
En sus declaraciones, Trump sostuvo que Estados Unidos ejerce desde hace más de una semana un “control de facto” sobre la situación en Venezuela, a partir de la captura de Maduro y de la presión sobre el sector energético. Al mismo tiempo, afirmó que su administración “está trabajando muy bien” con la dirigente chavista Delcy Rodríguez, a quien reconoció como figura de referencia en el nuevo esquema de poder.
Trump no descartó un encuentro futuro con Rodríguez, quien se mostró dispuesta a colaborar con Washington para garantizar el acceso al petróleo venezolano. Desde Caracas, la nueva conducción chavista prometió la liberación de presos políticos, la apertura de un diálogo con la oposición y el restablecimiento progresivo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, incluida la posible reapertura de la embajada norteamericana.
Delegaciones de funcionarios estadounidenses ya viajaron a la capital venezolana para mantener conversaciones sobre seguridad, cooperación energética y normalización institucional. Analistas advierten que la administración Trump busca combinar presión económica y militar con incentivos políticos para acelerar un proceso de transición ordenada, evitando un vacío de poder que agrave la crisis social.
Avances y dudas en la liberación de presos políticos
En respuesta a las condiciones fijadas por Washington, el gobierno venezolano inició la excarcelación de prisioneros detenidos durante la gestión de Maduro. Aunque voceros oficiales hablan de un número “grande” de liberaciones, organizaciones de derechos humanos y referentes opositores estiman que, por ahora, alrededor de 20 personas recuperaron su libertad, entre ellas figuras prominentes de la disidencia.
Se calcula que entre 800 y 1.200 personas continúan encarceladas por motivos políticos, según ONGs y plataformas de seguimiento de la represión. Familiares de detenidos mantienen vigilias frente a penales como El Rodeo I y el centro de detención de inteligencia El Helicoide, con acampes improvisados, carteles y listas con los nombres de quienes aún esperan ser liberados.
Trump celebró el inicio de este proceso en su red Truth Social, donde destacó la liberación “a lo grande” de presos políticos y reivindicó el rol de Estados Unidos en la presión internacional sobre el chavismo. Sin embargo, la muerte bajo custodia estatal de un policía acusado de “traición”, identificado por la oposición como Edison José Torres Fernández, reavivó las denuncias por violaciones a los derechos humanos y malos tratos en las cárceles venezolanas.
Presión sobre el petróleo y cautela empresaria
Mientras avanza el tablero político, la Casa Blanca busca reordenar también el mapa energético. Trump convocó a ejecutivos de las principales petroleras estadounidenses para evaluar nuevas inversiones en Venezuela, pero se encontró con respuestas prudentes. El CEO de ExxonMobil, Darren Woods, calificó al país sudamericano como “no apto para invertir” sin una reforma profunda del marco institucional y regulatorio.
La respuesta generó malestar en el mandatario, que criticó públicamente a la compañía y deslizó que podría dejarla fuera de futuros proyectos. Especialistas del sector señalan que la infraestructura petrolera venezolana arrastra años de desinversión, corrupción y sanciones internacionales, lo que limita la capacidad de producción en el corto plazo y pone un techo a cualquier promesa de recuperación rápida.
“Venezuela está funcionando realmente bien. Estamos trabajando muy bien con los líderes”, sostuvo Trump, al destacar el inicio de la transición y el diálogo con la oposición.
En este contexto, la inminente reunión entre Trump y María Corina Machado se presenta como una instancia clave para definir el rol de la oposición democrática en la etapa que viene, el alcance de las reformas políticas y económicas, y el lugar que ocupará Venezuela en el mapa energético global. La agenda incluiría, según fuentes diplomáticas, garantías electorales, seguridad jurídica para las inversiones y mecanismos de justicia transicional tras los años más duros del chavismo.

