Lula reivindica el acuerdo UE‑Mercosur como triunfo del multilateralismo

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, destacó que la reciente ratificación del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur constituye un respaldo clave al comercio internacional en un escenario global marcado por el avance del proteccionismo y las decisiones unilaterales. A través de un mensaje publicado en la red social X, el mandatario celebró el paso dado por los Veintisiete y subrayó el impacto que, a su juicio, tendrá el pacto en el crecimiento económico de ambas regiones.
La aprobación formal del tratado se concretó en Bruselas, durante una reunión de embajadores en la que los Estados miembro de la Unión Europea dieron luz verde tanto al acuerdo de libre comercio como al acuerdo de asociación con el Mercosur, bloque integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. De acuerdo con lo informado por Europa Press, la decisión se tomó por mayoría cualificada, pese a las reservas expresadas por países como Francia y Hungría.
En la próxima etapa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, serán los encargados de estampar la firma oficial sobre el texto. Ese gesto protocolar marcará el inicio de una nueva fase en el vínculo birregional, luego de más de dos décadas de negociaciones atravesadas por tensiones políticas, preocupaciones ambientales y reclamos de distintos sectores productivos.
Un “día histórico” para el diálogo y la integración
Lula calificó la jornada como un “día histórico” para el multilateralismo y sostuvo que el acuerdo representa una victoria del diálogo, la negociación y el compromiso con la cooperación entre países y bloques. El líder brasileño fue uno de los impulsores más activos de la iniciativa, convencido de que la apertura de mercados y la integración regulatoria pueden traducirse en más inversiones, empleo y oportunidades para América Latina y para los socios europeos.
Según el relato del propio presidente, el entendimiento entre la UE y el Mercosur se erige como una señal política en un momento en que otras potencias optan por elevar barreras y reforzar medidas proteccionistas. Desde la mirada de Brasil, principal economía del bloque sudamericano, el pacto es estratégico para diversificar exportaciones, avanzar en cadenas de valor más complejas y atraer capitales hacia sectores industriales y de servicios.
Salvaguardas y tensiones en torno al sector agroalimentario
Uno de los puntos más sensibles de la negociación fueron las implicancias para el sector agroalimentario europeo. Francia, en particular, manifestó reiteradas objeciones vinculadas con la competencia de productos sudamericanos, la seguridad alimentaria y el cumplimiento de estándares de sostenibilidad ambiental. Hungría también se anotó entre las delegaciones más críticas, aunque finalmente primó la posición favorable de la mayoría.
- Los Veintisiete aprobaron salvaguardas específicas para proteger a los productores europeos.
- Se incluyeron mecanismos de defensa comercial frente a posibles aumentos abruptos de importaciones.
- El texto contempla controles reforzados en materia ambiental y sanitaria.
Europa Press informó que estas salvaguardas negociadas en diciembre fueron determinantes para destrabar el consenso. Los instrumentos permitirán activar medidas correctivas si la apertura de mercados genera perjuicios significativos en sectores considerados sensibles. De este modo, los gobiernos buscan equilibrar la promesa de mayor intercambio con la necesidad de sostener la competitividad de sus economías locales.
Impacto esperado en el comercio entre Europa y América del Sur
El acuerdo UE‑Mercosur prevé la eliminación gradual de aranceles para una amplia gama de bienes, así como la creación de un marco regulatorio común para servicios e inversiones. La expectativa en Bruselas y en las capitales sudamericanas es que el comercio bilateral se expanda de manera sostenida y que las empresas ganen previsibilidad jurídica para encarar proyectos de largo plazo.
Para Lula da Silva, el entendimiento “beneficiará a ambos bloques” y consolida una alternativa frente al cierre de mercados observado en distintas regiones del mundo.
En la práctica, los países del Mercosur podrán ampliar su presencia en el mercado europeo con productos agroindustriales, energéticos y manufacturas de origen industrial, mientras que la Unión Europea verá facilitado el acceso de sus industrias manufactureras y de servicios a una región con más de 260 millones de habitantes. Autoridades de ambos lados del Atlántico confían en que la mayor interdependencia económica contribuya también a profundizar la cooperación política y social.
Tras la firma oficial, restará un tramo clave: los procesos de ratificación internos en cada Estado miembro de la UE y en los países del Mercosur. Solo entonces el acuerdo podrá entrar en vigor plenamente. Hasta ese momento, los debates sobre sus efectos en el empleo, el ambiente y la competitividad seguirán en el centro de la escena, mientras Lula y otros líderes regionales defienden el pacto como una oportunidad histórica para reposicionar a América Latina en el mapa del comercio internacional.

