El coach nicoleño inició esta semana en Rosario la pretemporada con Luna Cinalli, la joven de 17 años que se ubica en el puesto 16 del ranking mundial Junior. Con una trayectoria como entrenador de más de 30 años, será la primera vez que Yunis trabaje con una tenista. “Es una nueva etapa. Me entusiasmó esta oportunidad”, contó.

Francisco Yunis alcanzó el puesto 61 del ránking mundial en 1987 (ese año llegó a la tercera ronda en Roland Garros), y como entrenador ayudó a varios tenistas del circuito a conseguir ese objetivo tan complicado que es meterse en el top 100 ATP. Fue coach de Carlos Berloqc en su mejor momento; entrenó a otros argentinos como Federico Coria, Horacio Zeballos, Agustín Calleri y Leo Mayer (entre otros), y fue importante en el crecimiento del sueco Magnus Norman, quien con el pasar de los años fue clave para que el nicoleño llegara a ser entrenador del alemán Daniel Altmaier. Con Yunis, Altmaier escaló desde el puesto 400 al 53, luego de meterse en la segunda semana de Roland Garros en su primera participación.
Hoy, Francisco Yunis está frente a un desafío que nunca antes había encarado: entrenar a una mujer. Su nueva pupila es nada menos que Luna Cinalli, una joven de 17 años nacida en Ricardone, que actualmente se ubica en el puesto 16 del mundo en Juniors y es la mejor argentina del ranking. “Es un lindo desafío, una nueva etapa”, contó Yunis en su visita al Stream La Deportiva.
“Apareció esta oportunidad y me entusiasmó, me motivó. Tuvimos un acercamiento a través de un amigo. Tiene muy buen onda Luna, muchas ganas de aprender. Es una gran jugadora, pero ahora la idea es formarla como profesional, porque es otra cosa. Si bien es una muy buena jugadora Junior, ahora se viene una etapa importante, hay que trabajar mucho y resistir, porque no es fácil”, contó el nicoleño, que comenzó esta semana a trabajar con Luna en la pretemporada en Rosario. A principios de febrero, viajarían a Turquía para comenzar con las competencias.
“Tiene que cambiar la intensidad, la concentración, la movilidad, el estado físico. Todo lo que hace bien ahora, porque es una gran jugadora, hay que levantarlo para empezar a intentar competir con las grandes jugadoras del circuito”, explicó el coach.
“El tenis es un deporte muy duro porque hay que entrenar mucho, viajar mucho, es muy solitario, es un deporte que tiene todos los factores de stress juntos. No es fácil”, reconoció, a la vez que opinó: “Creo que ella tiene posibilidades, tiene ganas, y de mi lado voy a hacer todo lo posible para que progrese lo más rápido posible y ver si puede meterse en el lote de las mejores del mundo”.
“Luna hace tiempo que está abocada de lleno a su carrera, lo tiene clarísimo. Y hay muchas cosas que tiene avanzadas porque su papá es ex deportista profesional”, contó Yunis. El papá de Luna es Nicolás Cinalli, arquero surgido de Central Córdoba de Rosario, y que jugó algunos años en el ascenso de Italia.

“Luna tenía la invitación para jugar el Junior del Abierto de Australia, pero decidimos no ir y hacer una buena pretemporada en Rosario. La idea es empezar a competir en Turquía la semana del 9 de febrero”, contó el entrenador nicoleño. “La intención es que juegue los Grand Slam y algún que otro torneo importante en Junior. Armar el calendario para que llegue de la mejor forma a los torneos y que no se desgaste, porque hay que dosificar”.
“Para entrar entre los 100 del mundo tenés que tener armas, ya sean los tiros, las piernas, la cabeza… y Luna tiene armas. El ranking habla por sí solo, es la número 16 del mundo”, sentenció Yunis, a la vez que reconoció: “Si bien ella está 16 en Junior, ahora pasa a otra cosa. Tiene que tener mucha humildad, escuchar, tratar de absorber todo lo que uno intenta enseñarle y es inevitable que te barran en muchos torneos, que hay que bancarse eso y no es fácil. Hay que tener claro el objetivo y cómo es el proceso. Es un proceso largo”.
El Top 100
Para el nicoleño, “es igual de difícil ahora que antes estar entre los 100 mejores del mundo”. “Ahora hay más herramientas con el tema nutrición, preventivo, psicológico, los equipos, pero llegado el momento el que tiene que entrar en la cancha es uno solo y pasar esa puerta fue siempre difícil. Hoy por ejemplo el jugador tiene más acceso a muchas cosas, pero todos lo tienen. Fue difícil antes y es difícil hoy”.
Juan, el hermano mayor de Francisco, también fue tenista profesional y le abrió muchas puertas. “Me lo dio todo más servido, me apoyó mucho. Empezamos a viajar juntos los dos como jugadores, pero me empezó a ir mejor a mí, y entonces él de a poco se convirtió en mi entrenador. El primer año fuimos seis o siete meses de gira a competir. Tuve la suerte que mis padres estaban en una buena posición y nos ayudaron los primeros años. Pero había que pelearla mucho porque la plata se acababa rápido. Teníamos claro donde queríamos llegar. Mi hermano me ayudó mucho para pegar el primer salto”, contó Fran.
En 1994, Yunis jugó su último partido en el ATP de Stuttgart, y al día siguiente inició su carrera como entrenador, con un contrato para trabajar en un club de la Bundesliga.
“Mi profesión es un poco ingrata. Yo siempre trato de seguir intentando, por más que la relación esté desgastada. El jugador es como tu jefe porque te paga, pero vos le tenés que enseñar y tenés que apretar. Uno hace muchas cosas y a veces los jugadores no lo ven. Con Altmaier empezamos 440° y llegamos a 53°, pero últimamente estaba fastidioso, me cuestionaba muchas cosas, y la relación se empezó a desgastar, así que me alejé”, expresó Yunis, y contó que “el papá de Luna estaba buscando referencias mías y llegaron a Altmaier, y él habló maravillas”.
Por último, el nicoleño dio su visión sobre la actualidad del tenis argentino y definió: “es cíclico”. “El tenis argentino fue y sigue siendo bueno. Si vos mirás el ránking, ves que Alemania tiene solo dos top 100: Zverev y Altmaier. Y tienen mucho apoyo, muchas sedes para entrenar. Nosotros andamos mendigando canchas de cemento, no tenemos infraestructura, pero agarrás el ranking y tenemos ocho jugadores entre los 100 mejores, y como 10 entre el 100 y el 200, muchísimo más que Alemania por ejemplo. Los cracks no se pueden fabricar, esos aparecen de vez en cuando y no es fácil. Pero el tenis argentino sigue siendo bueno”.

