Rusia golpea con drones la red eléctrica en pleno invierno ucraniano
NewsITe
Un masivo ataque con drones rusos contra la infraestructura energética de Ucrania dejó sin electricidad ni calefacción a decenas de miles de personas en las regiones de Dnipropetrovsk y Zaporizhzhia, en medio de una ola de frío extremo que ya registra temperaturas de hasta -12°C y que se prevé empeore en los próximos días.
De acuerdo con el operador estatal de electricidad, Ukrenergo, los bombardeos se concentraron el miércoles por la tarde y noche sobre instalaciones clave del sistema energético, provocando apagones generalizados incluso en los centros regionales. La compañía confirmó que “la mayoría de los consumidores” de ambas regiones se quedaron sin suministro eléctrico tras la ofensiva.
Las autoridades locales describieron un panorama crítico. El jefe militar de Dnipropetrovsk, Vladislav Gaivanenko, calificó la situación como “difícil” y advirtió que la infraestructura crítica resultó seriamente dañada. No obstante, señaló que cuadrillas de emergencia trabajan de manera continua para restablecer el servicio y garantizar, al menos, el funcionamiento de hospitales, servicios de emergencia y otras dependencias esenciales.
En Zaporizhzhia, el jefe de la Administración Estatal Regional, Ivan Fedorov, informó que el suministro eléctrico comenzó a reponerse en instalaciones estratégicas, aunque la mayoría de los hogares y comercios seguían a oscuras. Según precisó, los trenes que operan en ambas regiones tuvieron que cambiar su tracción a sistemas térmicos de reserva, mientras que los equipos de señalización y comunicación pasaron a funcionar con energía de respaldo. Muchas estaciones ferroviarias dependen ahora de generadores para continuar operativas.
El impacto también alcanzó el suministro de agua, que se vio interrumpido en varias zonas. Fedorov indicó que el servicio empezó a normalizarse paulatinamente durante la jornada del jueves y que casi todas las áreas recuperaron el acceso al agua potable, aunque persisten cortes intermitentes.
Frío extremo y presión sobre la infraestructura crítica
El ataque se produce en un contexto de creciente presión sobre la red energética ucraniana, que desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, en febrero de 2022, sufre bombardeos casi diarios con drones y misiles. Como en inviernos anteriores, Moscú intensificó en las últimas semanas sus operaciones contra centrales eléctricas, subestaciones y sistemas de calefacción urbana, una estrategia que, según Kiev y sus aliados occidentales, busca desgastar a la población civil y minar la resistencia del país.
La primera ministra ucraniana, Yulia Svyrydenko, alertó que el escenario podría agravarse en los próximos días, con nuevas nevadas y temperaturas nocturnas que podrían llegar a los -20°C. En un mensaje publicado en Telegram, subrayó que “el sistema energético de Ucrania sufre ataques enemigos a diario” y que los trabajadores del sector operan en condiciones extremas para mantener la luz y la calefacción.
“El deterioro de las condiciones climáticas ejerce una presión adicional sobre la infraestructura crítica”, advirtió Svyrydenko, al tiempo que pidió a la población prepararse para posibles cortes prolongados.
Como respuesta, Kiev ha intensificado sus propios ataques contra depósitos y refinerías de petróleo en territorio ruso, con el objetivo declarado de reducir la capacidad de Moscú para financiar la guerra y presionar sobre sus exportaciones energéticas.
Zelensky reclama presión internacional para un acuerdo de paz
En paralelo al recrudecimiento de los ataques sobre la infraestructura, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, insistió en que su país está cumpliendo con las condiciones fijadas en el marco de las negociaciones de paz y advirtió que no aceptará “exigencias adicionales ni excesivas” por parte de Rusia. El mandatario habló desde Nicosia, Chipre, en el marco del inicio de la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea.
Zelensky afirmó que las conversaciones para un eventual acuerdo han entrado en “un nuevo nivel de intensidad”, impulsadas por una labor diplomática “muy activa”, y expresó su deseo de que la guerra pueda concluir durante el semestre en que Chipre encabeza el Consejo de la UE. Para ello, consideró clave sostener la presión internacional sobre Moscú, a través de sanciones y medidas económicas coordinadas.
El jefe de Estado remarcó el rol central de la Unión Europea en el mantenimiento del régimen de sanciones y en el apoyo militar, financiero y humanitario a Kiev. Según su visión, solo una presión sostenida podrá “agotar la fuente de la guerra” y abrir el camino a una paz duradera en la región.
Mientras tanto, en el terreno, los ucranianos de Dnipropetrovsk y Zaporizhzhia afrontan otro invierno bajo fuego, con la red eléctrica en la mira de los drones rusos y con la incertidumbre sobre cuánto tiempo podrán resistir los sistemas de emergencia frente a una ofensiva que, por ahora, no muestra señales de disminuir.

