Un conflicto de larga data que terminó en una feroz agresión

NewsITe
Un adolescente de 15 años permanece internado en terapia intensiva en Olavarría luego de haber sido brutalmente golpeado y apuñalado en una panadería del barrio, en el marco de un conflicto que, según la familia, se arrastra desde hace al menos dos años. El hecho, ocurrido en la madrugada del 29 de diciembre, es investigado por la Justicia bonaerense como presunta tentativa de homicidio.
El joven, identificado como Alan S., había compartido una foto en sus redes sociales mientras se encontraba en una panadería de la zona. Sus familiares sospechan que, a partir de esa publicación, alguien habría avisado a los agresores sobre su ubicación. Minutos más tarde, tres jóvenes llegaron al lugar armados con un palo y una “punta” casera, lo acorralaron dentro del comercio y comenzaron a atacarlo sin que el dueño del local lograra evitar la escena.
De acuerdo con el relato de una prima de la víctima, uno de los agresores, un menor de 17 años identificado como O. L., habría sido quien lo apuñaló en reiteradas oportunidades. Otro de los jóvenes, B. C., de 19 años, utilizó un palo para golpearlo con violencia, propinándole un fuerte impacto a la altura de la nuca que le provocó una grave lesión medular. Un tercer implicado, J. U., de 20 años, habría oficiado de campana mientras se desarrollaba la agresión.
Internación, cirugía de alto riesgo y reclamo de justicia
Tras el ataque, los dos mayores de edad quedaron detenidos, mientras que el menor de 17 años fue entregado nuevamente a su familia. Con el correr de los días y ante la gravedad del cuadro, la causa cambió su calificación legal: pasó de “lesiones graves” a “tentativa de homicidio”. La familia de Alan insiste en que se trata de la consecuencia de una escalada de violencia que denunciaron en reiteradas oportunidades.
El adolescente aguarda ahora la colocación de una prótesis en el cuello y una compleja cirugía medular, prevista para este viernes. Según les explicaron los especialistas a su madre, la intervención no presenta una alta dificultad técnica, pero sí implica riesgos concretos de que el joven pierda parte de sus funciones motoras. Una vez realizada la operación, el plan médico contempla una rehabilitación prolongada en un centro especializado de la ciudad de Mar del Plata.
Para los allegados, el ataque fue un “final anunciado”. Detallan que los conflictos comenzaron tiempo atrás, primero dirigidos contra un primo de Alan, también menor de edad, en el marco de una disputa vinculada a una relación sentimental. Desde entonces, aseguran, la familia fue víctima de múltiples amenazas, irrupciones en el domicilio y episodios de hostigamiento por parte del mismo grupo.
Antecedentes de amenazas y cuestionamientos al accionar policial
La madre de Alan había realizado varias denuncias y solicitado órdenes de restricción contra los agresores, luego de que, según su versión, intentaran ingresar a la vivienda familiar para atacar a los menores. Sin embargo, sostienen que las respuestas oficiales fueron insuficientes. De acuerdo con el testimonio de la prima del adolescente, cada vez que llamaban a la Policía les indicaban que debían radicar la denuncia, pero las medidas adoptadas no lograban frenar el hostigamiento.
“Las denuncias están, las perimetrales están y nada, quedó todo en la nada. Decían que era nuestra palabra contra la de ellos porque no teníamos video”, relató la joven, quien remarcó que el temor se volvió una constante en la vida cotidiana de la familia. El video de la agresión, que ahora forma parte de la investigación judicial, se convirtió en una prueba clave para respaldar su versión de los hechos.
“Este hecho no debe ni puede quedar impune”, reclamaron los familiares de Alan, que convocaron a una marcha frente a la Fiscalía y la Municipalidad de Olavarría en pedido de justicia y mayor protección para las víctimas de violencia.
Mientras el estado de salud del adolescente continúa siendo reservado y a la espera de la cirugía, el caso reaviva el debate sobre la respuesta estatal frente a situaciones de violencia reiterada entre jóvenes, el rol de las fuerzas de seguridad y la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención antes de que los conflictos escalen de manera irreversible.

