Cómo cuidar la voz en la vejez: claves de la laringóloga de Serrat

Cuidar la voz para envejecer mejor: las lecciones de la médica de Serrat

La laringóloga Iris Rodríguez, especialista en voz, durante una consulta

NewsITe

Iris Rodríguez, médica laringóloga chaqueña formada en la Universidad de Buenos Aires y con trayectoria en centros de Francia, Estados Unidos y Alemania, se ganó un apodo que la sigue a todas partes: es el “ángel guardián” de la laringe de Joan Manuel Serrat. El cantautor catalán la bautizó así luego de que ella lograra revertir una afonía en plena gira, en 2018. Pero su tarea excede a las grandes figuras del arte: Rodríguez se especializa también en acompañar a los adultos mayores en el desafío de conservar una voz clara, fuerte y saludable.

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En el Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Italiano de Buenos Aires, donde atiende a diario, la médica no sólo revisa cuerdas vocales: escucha historias, sugiere hobbies, estimula proyectos y trabaja en red con fonoaudiólogos, neurólogos, gastroenterólogos y psicólogos. Su mensaje central es contundente: el envejecimiento modifica la voz, pero ninguna ronquera es “normal” ni debe naturalizarse. Siempre conviene consultar.

Con el paso de los años, explica, las cuerdas vocales pueden curvarse y dejar un pequeño hueco –un hiatus o “bowing”– por donde se escapa el aire. A esto se suma la pérdida de fuerza de los músculos del tórax, los intercostales y el diafragma. El resultado es una voz débil, entrecortada, que se queda sin aire a mitad de frase. Frente a esa realidad, la recomendación es tan simple como poderosa: moverse, hacer actividad física y ejercitar la voz.

Cantar, leer en voz alta y socializar: ejercicios para la voz mayor

En el Hospital Italiano funciona un coro de personas mayores, supervisado por una fonoaudióloga y una maestra de canto, donde incluso participan pacientes que perdieron la laringe y aun así encuentran nuevas formas de expresarse. Rodríguez también propone alternativas para quienes no se animan a cantar: leer cuentos, narrar historias a chicos internados o simplemente leer en voz alta en casa, rezar el rosario o recordar anécdotas habladas. Lo importante es no dejar de usar la voz.

La especialista advierte que el aislamiento social y la pérdida de audición generan un círculo vicioso: muchos abuelos dejan de participar de las charlas familiares porque no escuchan bien, se quedan callados y, al hablar menos, pierden todavía más potencia vocal. Por eso sugiere a las familias mantener el contacto, llamar por teléfono, visitar aunque sea un rato y hablarles de frente, de a uno por vez y con frases cortas.

Otro punto clave es la coordinación entre respiración, deglución y voz. Con la edad, esa sincronía se vuelve más lenta y aumenta el riesgo de que pequeñas cantidades de comida pasen al pulmón, favoreciendo neumonías. La fonoaudióloga enseña a los pacientes a dosificar el aire, usar frases breves y mejorar la mecánica respiratoria, incluso con ayuda de técnicas como el yoga.

Tabaco, reflujo y deshidratación: enemigos silenciosos de las cuerdas vocales

Rodríguez remarca que el cigarrillo sigue siendo uno de los grandes agresores de la laringe: engrosa y deforma las cuerdas vocales, genera voz ronca y, sumado al reflujo y la tos crónica, puede causar nódulos, pólipos y lesiones en el borde de la cuerda vocal. El alcohol también juega en contra: favorece el reflujo y deshidrata los tejidos.

  • Evitar el tabaco y reducir al mínimo el consumo de alcohol.
  • Cenar liviano y temprano, y no acostarse enseguida para disminuir el reflujo.
  • Tomar agua con frecuencia: la deshidratación y ciertos medicamentos resecan la laringe.
  • Controlar prótesis dentales y salud bucal, porque la articulación también influye en la claridad de la voz.

En muchos casos, las disfonías mejoran con fonoterapia, cambios de hábitos y medicación. Sólo en situaciones puntuales se recurre a cirugías o inyecciones de sustancias como ácido hialurónico o grasa para devolver volumen a una cuerda vocal paralizada. “En la voz, menos es más: se opera sólo cuando no hay alternativa”, insiste la laringóloga.

“La voz es el vehículo de la palabra, del pensamiento y de la emoción. Hay que cuidarla para tener calidad de vida hasta el último segundo”, sostiene Iris Rodríguez.

La médica, fundadora de la Sociedad Argentina de la Voz e integrante de asociaciones científicas internacionales, resume sus consejos de prevención: actividad física regular para no perder tono muscular, alimentación equilibrada, peso controlado, nada de tabaco, evitar acostarse con el estómago lleno, mantenerse socialmente activo y, sobre todo, tener un propósito. Desde cuidar las plantas hasta integrarse a un coro, lo esencial, concluye, es seguir hablando, cantando y participando: la voz también se entrena y se defiende frente al paso del tiempo.

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