Se registró el mayor número de casos de tos convulsa en los últimos años, con especial impacto en bebés y niños pequeños.

La circulación de la coqueluche alcanzó niveles inéditos en el país y encendió nuevas alertas sanitarias. Los datos del Boletín Epidemiológico Nacional confirman un fuerte incremento de casos, con mayor impacto en bebés y niños pequeños, y reafirman la recomendación de completar los esquemas de inmunización. La información fue reflejada por el medio Infocielo, a partir de los informes oficiales.
El reporte oficial detalló que, durante 2025, se confirmaron 1.055 casos de tos convulsa y se mantienen en estudio otros 6.481. Estas cifras superan los registros previos y marcan la tasa más alta desde que se sistematizan los datos: 13,65 notificaciones cada 100.000 habitantes. La tendencia revierte el descenso observado en 2024 y vuelve a ubicar a la enfermedad entre las principales preocupaciones de las autoridades sanitarias.
Los registros muestran un comportamiento irregular en los últimos años. Tras el máximo alcanzado en 2019 y una baja pronunciada en 2020, los casos comenzaron a incrementarse de manera sostenida desde 2021, con un pico en 2023. El repunte de 2025 confirma que el problema permanece activo y expone la necesidad de reforzar las estrategias preventivas.
Regiones más afectadas y comportamiento territorial
Veintidós de las 24 jurisdicciones del país notificaron circulación de coqueluche. La mayor concentración se observó en la región Centro, con impacto en Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Mendoza. También se registraron cifras elevadas en Salta, Tucumán y Tierra del Fuego.
En esta última provincia se detectó la incidencia más alta del país debido a un brote en Ushuaia y Río Grande: 67,72 casos cada 100.000 habitantes. Ese valor supera más de veinte veces la tasa de la Ciudad de Buenos Aires, que se ubicó en segundo lugar. El comportamiento territorial confirma que los brotes localizados pueden elevar la curva nacional y obligan a intensificar la vigilancia epidemiológica.
Mayor impacto en bebés y niños pequeños
El grupo de 0 a 5 años resultó el más afectado, con especial peso de los menores de un año, que representaron el 34,3% de los casos confirmados. La gravedad quedó reflejada también en los fallecimientos: durante 2025 se notificaron nueve muertes por coqueluche, todas en niños pequeños.
Seis de esas muertes correspondieron a bebés menores de 6 meses; otra, a un niño entre 6 y 11 meses; y las dos restantes, a menores de entre 12 y 23 meses. El dato reafirma que la tos convulsa puede evolucionar con complicaciones severas en los lactantes, especialmente cuando no cuentan con la protección que brinda la vacunación o dependen de la inmunidad indirecta del entorno familiar.
Vacunación y prevención: el principal eje de alerta
Las autoridades volvieron a insistir en que la vacunación constituye la herramienta esencial para reducir la circulación de la bacteria y proteger a los grupos de mayor riesgo. La coqueluche es una enfermedad respiratoria prevenible con esquemas seguros y eficaces incluidos en el Calendario Nacional.
La advertencia adquiere mayor relevancia en un escenario de descenso paulatino de las coberturas, tanto a nivel nacional como internacional. La disminución en la aplicación de dosis genera condiciones para la reaparición de enfermedades que habían logrado controlarse.
Por ello, los equipos de salud recomiendan revisar y completar los esquemas, reforzar las estrategias comunitarias y promover controles periódicos, con el objetivo de evitar nuevos brotes y reducir las consecuencias más graves en la población infantil.

