Ahmed-al-Ahmed, el comerciante que desarmó a uno de los atacantes en el atentado de Bondi Beach y fue reconocido como héroe nacional, relató por primera vez cómo decidió enfrentarlo para salvar vidas. Aún se recupera de las heridas y cirugías que sufrió durante el ataque, pero afirma que volvería a actuar del mismo modo.

A dos semanas del sangriento atentado en Bondi Beach, en Sídney, que terminó con 15 muertos y más de 40 heridos, Ahmed-al-Ahmed decidió hablar por primera vez. El hombre, que se convirtió en héroe nacional por arrebatarle el arma a uno de los atacantes, contó cómo vivió esos minutos de terror y qué lo impulsó a actuar.
En una entrevista con la cadena estadounidense CBS, Ahmed-al-Ahmed, que nació en Siria y obtuvo la ciudadanía australiana hace apenas cinco años, recordó el momento en que se escondió detrás de un auto y se abalanzó sobre el agresor.
“Mi objetivo era simplemente quitarle el arma y evitar que matara la vida de un ser humano, que matara a inocentes”, aseguró.
El comerciante relató que la desesperación de quienes intentaban huir fue decisiva. “No pude soportarlo, escuchar a los niños, a las mujeres, a los ancianos y a los hombres gritando y pidiendo ayuda”, dijo. Sintió que tenía que hacer algo. “Mi alma y todo mi ser, mi cuerpo y mi mente me pidieron que fuera, que defendiera y salvara vidas inocentes”, declaró el dueño de la frutería a CBS News. “No lo pensé”, agregó.
El instante clave
Ahmed-al-Ahmed describió cómo se produjo el forcejeo con el atacante. “Lo sujeté con la mano derecha y empecé a decirle: ‘Soltá el arma, dejá de hacer lo que hacés’”, relató.
En medio del caos, reconoció que actuó impulsado por un sentimiento profundo. “No quería ver a nadie morir delante de mí, no quería ver sangre, no quería oír su arma, no quería ver a gente gritando y suplicando, pidiendo ayuda. Fue mi alma la que me pidió que lo haga”, confesó.
“Todo en mi corazón, en mi cerebro, todo funcionó, solo para logralo y salvar la vida de la gente”, afirmó.
Cuando le preguntaron si, tras apoderarse del arma cargada, pensó en dispararle al agresor, fue contundente. “No pensé en disparar y no quiero mancharme la mano con sangre. No creo ser yo quien pueda quitarle la vida a la gente”.
Reconocimiento y secuelas
Aunque logró salvar vidas, Ahmed-al-Ahmed arrastra las consecuencias físicas y emocionales del ataque. “Siento pena por todas las vidas perdidas”, admitió. Durante el atentado recibió cinco disparos en el hombro, el pecho y el brazo, debió ser hospitalizado y pasó por tres cirugías.
Los médicos le advirtieron que es posible que nunca se recupere por completo. Aún tiene dos balas alojadas en el hombro y sufrió daños en los nervios de la mano izquierda que podrían ser permanentes, según informó CBS.
Aun así, sostiene que volvería a actuar del mismo modo. “Salvé la vida de personas inocentes. Porque si no hubiera corrido a quitarles el arma a los terroristas, habría sido un desastre y habría más víctimas”.
Su valentía llegó hasta las más altas autoridades del país. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, lo visitó en el hospital y lo describió como “el mejor hombre del país”. A su vez, el primer ministro de Nueva Gales del Sur lo calificó de “héroe real”.

