En su primera Navidad como Papa, León XIV condenó las “guerras en curso o terminadas” en el mundo

Fiel a lo que viene promoviendo desde su asunción, León XIV solicitó por la paz en el mundo y se apiadó de las víctimas de las guerras. “Frágil es la carne de las poblaciones indefensas, probadas por tantas guerras en curso o terminadas dejando escombros y heridas abiertas”, manifestó en la misa.

León XIV en su Homilía por Navidad – Imagen de Vatican News

En su primera Navidad como Papa, León XIV brindó la Homilía en la Basílica de San Pedro y condenó, una vez más, las guerras que están llevándose a cabo en el mundo.

Durante la misa, el Pontífice solicitó que “la Navidad vuelve a motivar a una Iglesia misionera, impulsándola sobre vías que la Palabra de Dios le ha trazado”. Y sumó: “No estamos al servicio de una palabra prepotente, estas ya resuenan por todas partes, sino de una presencia que suscita el bien, que conoce su eficacia, que no se atribuye el monopolio”.

“Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás. Frágil es la carne de las poblaciones indefensas, probadas por tantas guerras en curso o terminadas dejando escombros y heridas abiertas”, expresó en su discurso.

Luego agregó: “Frágiles son las mentes y las vidas de los jóvenes obligados a tomar las armas que, estando en el frente, advierten la insensatez de lo que se les pide y la mentira que impregna los rimbombantes discursos de quien los manda a morir”, lamentándose por las víctimas de los conflictos.

En esa línea, se apiadó de los ciudadanos de Gaza: “¿Y cómo no pensar en las tiendas de Gaza, expuestas desde hace semanas a las lluvias, al viento y al frío, y en las de tantos otros desplazados y refugiados en cada continente, o en los refugios improvisados de miles de personas sin hogar en nuestras ciudades?”.

En otro fragmento, León XIV pronunció: “Cuando la fragilidad de los demás nos atraviesa el corazón, cuando el dolor ajeno hace añicos nuestras sólidas certezas, entonces ya comienza la paz”, sostuvo y continuó: “La paz de Dios nace de un sollozo acogido, de un llanto escuchado. Nace entre ruinas que claman una nueva solidaridad, nace de sueños y visiones que, como profecías, invierten el curso de la historia”.

Como un pedido especial, incitó a rezar por los ucranianos que están siendo sometidos por los ataques rusos. “Oremos de manera especial por el atribulado pueblo ucraniano, para que cese el estruendo de las armas y las partes implicadas, con el apoyo de la comunidad internacional, encuentren el valor para dialogar de manera sincera, directa y respetuosa”, sostuvo.

“Habrá paz cuando nuestros monólogos se interrumpan y, fecundados por la escucha, caigamos de rodillas ante la carne desnuda de los demás”, reflexionó el Papa.

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