El DT de la Selección vigente campeona llevó el trofeo hasta el escenario del Kennedy Center de Washington, donde se realiza el sorteo de la edición 2026 que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México.

El sorteo del Mundial 2026 en Estados Unidos tuvo un momento de especial simbolismo cuando Lionel Scaloni, entrenador campeón del mundo con Argentina, ingresó al escenario portando la Copa del Mundo. El gesto replicó la tradición del sorteo de Qatar 2022, cuando Didier Deschamps, técnico de Francia y campeón en Rusia 2018, protagonizó la misma acción.
Luego de dejar el trofeo en un atril, Scaloni recordó la final ante Francia en el Lusail Stadium. “La recuerdo como una final inolvidable, donde pasaron un montón de cosas y nuestro equipo, a pesar de las dificultades, siguió creyendo y en ningún momento pensamos que podía terminar mal. Es lo que intentaremos en la nueva Copa del Mundo: seguir compitiendo y no dar nunca nada por perdido. Eso es lo que espera nuestra gente de nosotros y es lo que vamos a intentar”, dijo en su breve diálogo con la conductora Heidi Klum. Un detalle que llamó la atención fueron los guantes blancos que utilizó el entrenador de 47 años.
La Copa del Mundo representa mucho más que un premio deportivo y la FIFA la protege mediante reglas estrictas. El organismo exige que quienes la trasladen usen guantes blancos como muestra de respeto por el valor simbólico del trofeo y por el sueño que encarna para los futbolistas y las selecciones.
El trofeo, valuado en unos 20 millones de dólares, está sometido a controles permanentes. Su manipulación se realiza bajo estrictas medidas de seguridad y supervisión especializada. Aunque suele exhibirse en el museo de la FIFA en Zúrich, Suiza, el lugar donde realmente se guarda es un secreto absoluto.
Scaloni cumplió con todo el protocolo previsto para la ceremonia antes de intercambiar unas palabras con una de las presentadoras del evento.
Quiénes pueden tocar la Copa del Mundo
La autorización para tocar la Copa del Mundo está reservada a un grupo muy reducido. Solo los jugadores y entrenadores campeones, los jefes de Estado y los funcionarios de la FIFA pueden tomar el trofeo. Ni los organizadores, ni los encargados de seguridad, ni los invitados VIP tienen permitido hacerlo.
Cada cuatro años, el trofeo —hecho de oro macizo y con un peso de seis kilos— realiza una gira internacional bajo un operativo de seguridad total, que incluye vehículos blindados, guardias armados y vigilancia constante.
Cuando la Copa llega a un país, únicamente el presidente está habilitado a tocarla oficialmente. Así ocurrió en Estados Unidos, donde Donald Trump fue la única persona autorizada entre millones de habitantes.
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